Tania, ¿Me das permiso para escribirte? Sin nacer en
Baúl, me siento hija de ese singular
pueblo, le debo muchas cosas, sobre todo el haber encontrado lo más grande que hay en mí vida, mí amado Mateo. Seguro que tú no me conoceras, pero estoy segura que tus familiares, recordarán ha aquella, chiquilla, delgada, fuerte, a que cabalgaba en la burra más loca del lugar, la del Tío Pedro
Soría, ni él mismo se atrevio a montar. Ahí aprendi a ser una mujer, que casi de todo sabe hacer, desde segar,
trillar,
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