Un abuelo llamado Manuel y su perro Toby fueron inseparables durante años.
Compartían las mañanas sentados en la misma banca del
parque, caminatas lentas por las
calles del
barrio y esos silencios tranquilos que solo entienden quienes han pasado toda una vida juntos. Toby siempre caminaba a su lado, sin correa muchas veces, porque sabía exactamente dónde tenía que estar.
Pero un día todo cambió.
Manuel enfermó y tuvo que ser hospitalizado. Toby se quedó en
casa con la
familia, esperando junto
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