Perdemos la juventud el día que aceptamos que esto es lo que hay, que siempre ha sido así y que no se puede hacer nada para cambiarlo. Las batallas más duras no llegan para destruirte, llegan para mostrarte de qué estás hecha. A veces el mundo cambia cuando alguien decide cuidar lo que tiene cerca. Hasta las cicatrices bien curadas vuelven a doler de vez en cuando. No hay cosa más fácil que dar consejo ni más difícil que saberlo tomar.