CEGADO POR LA CODICIA
En el antiguo reino de Qi hubo una vez un hombre que tenía una sed insaciable de oro. Desafortunadamente, era muy pobre y su trabajo no le permitía obtener grandes riquezas, apenas contaba con lo justo para sobrevivir. Aun así, vivía completamente fascinado por el oro. En el mercado de Qi había varios comerciantes que exhibían hermosas figuras de oro, sobre un precioso manto de terciopelo, en sus puestos de venta. Los hombres ricos de la ciudad iban allí y los cogían con ... (ver texto completo)
En el antiguo reino de Qi hubo una vez un hombre que tenía una sed insaciable de oro. Desafortunadamente, era muy pobre y su trabajo no le permitía obtener grandes riquezas, apenas contaba con lo justo para sobrevivir. Aun así, vivía completamente fascinado por el oro. En el mercado de Qi había varios comerciantes que exhibían hermosas figuras de oro, sobre un precioso manto de terciopelo, en sus puestos de venta. Los hombres ricos de la ciudad iban allí y los cogían con ... (ver texto completo)