Hablando de la Iglesia de San Marcos, me contaba un vecino de Limones ya fallecido la anecdota siguiente: Estaba el cura oficiando la misa y cuando predicaba un pasaje del evangelio, perdió la honda, se cortó, se quedó en blanco y al ver que habia perdido el control de su discurso empezó a decir: aquel santo que hay en aquella pared, no está bién allí, deberiamos ponerlo en esta otra pared, o tal vez mejor encima del sagrario, o mejor junto al confesionario; y saltó un cortijero mas bruto que un ... (ver texto completo)