Entre todos encontraremos la forma de frenar este sabotaje a la libertad y a la razón. La navidad llega y en Cojáyar no hay un sólo signo que denote su presencia. La figura triste y pesarosa del mandamás hace de nuevo acto de presencia. Ni siquiera una estrella o un arbolillo. Nada. Sigue sin aprender este aspirante a personaje del esperpento valleinclano. Seguramente el estará en Granada, como casi siempre pues cuentan los vecinos de Murtas que raro es el día que el Alcalde esta en el Ayuntamiento. ... (ver texto completo)