Para mi,
Calahonda es paz, serenidad, luz, descanso, gozo, un lugar que solo con recordarlo me hace
feliz, disfruto solo con imaginarme con mi
familia paseando por su pequeño
paseo, contemplando el
mar, cenando sin prisas, sin agobio, en cualquier chiringuito de la
playa. Cuando vamos los fines de semana en
invierno volvemos con las
pilas cargadas, es una gozada, jamás imagine poder tener un rinconcito tan paradisiaco, es una maravilla, como le digo a mi querida vecina Conchita, estar allí y disfrutar
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