Durante el relato de Eneas, Venus había mandado a su otro hijo, Cupido, dios del amor, que tomase las facciones de Ascanio, el pequeño hijo de Eneas. Así, mientras Dido estaba absorta escuchándole, el pequeño, en el regazo de la reina, la hirió con las flechas del amor, de forma que, al terminar, Dido estaba perdidamente enamorada de Eneas.

Sin embargo Dido había querido mucho a su marido Siqueo, y no se sentía con fuerzas para volver a enamorarse. Todos estos pensamientos se los contó a su hermana Anna, con quien tenía mucha confianza. Le presentó su corazón: ella seguía enamorada de su marido muerto, y no le parecía correcto enamorarse de un recién llegado; pero por otra parte, las flechas de Cupido estaban haciendo su efecto y la arrogancia, la hermosura, la dignidad y las desgracias de Eneas eran suficientes armas para doblegar el corazón más frío.

Anna trató de que su hermana viviera el presente: su marido había sido estupendo, pero estaba muerto. Ahora se le presentaba la ocasión de renovar aquellos momentos, y, además, Eneas y sus hombres defenderían el reino de sus enemigos, sobre todo del rey Yarbas, su vecino, que también quería casarse con ella.

A las diosas tampoco les pareció mal la situación: a Juno, porque de esa forma apartaba a Eneas de su destino de fundar una nueva Troya; a Venus, porque quería a su hijo, y no le importaba dónde estuviera, si era feliz y triunfante. ... (ver texto completo)
A aquel lugar llegó Eneas con sus compañeros. La diosa Venus, madre de Eneas, quiso sacar partido de la situación y de la pelea que existía entre Júpiter y su esposa Juno. Trató de que su hijo consiguiera ser el rey de aquellos lugares. Para ello trabajó a conciencia. Primero hizo que Eneas se presentara ante Dido con un aspecto casi divino, para que la reina lo mirara con buenos ojos. Así fue.

Cuando Eneas fue encontrado por los centinelas de la ciudad y presentado a la reina, ésta se quedó sin habla: la espléndida presencia del héroe troyano dejó al punto rendida a Dido.

A continuación pensó que sería bueno que la reina se enamorase de Eneas. Para ello urdió un plan que le iba a proporcionar buenos resultados.

Dido organizó un banquete y se interesó por todo lo que le había ocurrido a Eneas desde que Troya fue asediada por los Griegos; sobre todo estaba ansiosa de conocer su final. Eneas, triste al recordarlo, refirió todas sus vicisitudes: cómo los griegos habían rendido Troya por medio del engaño del caballo; cómo él había luchado por su patria; cómo había muerto la causante de todos los males de Troya, la bella Helena; cómo había perdido a su esposa Creusa; cómo, protegido por su madre, Venus, se había librado de los atacantes y había conseguido salir de Troya; cómo había muerto su padre; cómo había sido el viaje hasta la tempestad; y cómo se había presentado ante la reina. ... (ver texto completo)
Decíamos que Eneas y sus compañeros había salido de Troya en unas pocas naves para buscar ese nuevo lugar. Pero los dioses no se ponían de acuerdo entre ellos. Juno no quería que los hados se cumpliesen, y por eso, en cuanto tuvo la oportunidad logró que Eolo, dios de los vientos, y Neptuno, dios del mar, trabajaran para ella. Entre los dos desencadenaron una gran tempestad que apartó a los troyanos de su ruta y los hizo recalar en las costas del norte de África.

El lugar al que llegaron fue el ... (ver texto completo)
Troya estaba en llamas. Los griegos acababan de entrar por medio del CABALLO DE TROYA. Habían cogido por sorpresa a los Troyanos, los habían vencido y habían incendiado la ciudad. Ya no tenía salvación. Sus principales héroes, Héctor, Paris, etc., habían muerto. Sólo quedaba Eneas, que tomó sobre sí el encargo divino de fundar otra Troya en el lugar donde los dioses le indicaran. Por eso tomó los dioses Penates de la ciudad y con su hijo Ascanio o Iulo y la compañía de unos cuantos troyanos se hizo ... (ver texto completo)
Por fin se decidieron, y organizaron una gran fiesta.

Llenaron todo de guirnaldas; los jóvenes bailaban alrededor; pusieron rodillos debajo del caballo y lo arrastraron por medio de sogas que todos se sentían orgullosos de llevar.

Así lo introdujeron en la ciudad, y se dedicaron a divertirse.

Después de un día de fiesta sin el temor de que los griegos atacaran, se durmieron tranquilos, tanto por el cansancio, como por haberlo celebrado bebiendo más de la cuenta.

Ese es el momento que ... (ver texto completo)
Las oquedades resonaron, y pareció que tenía razón. Pero ¡ojalá no lo hubiera hecho!.

En ese momento entró en escena Sinón, el actor, que había sido capturado por unos pastores troyanos cuando se hacía pasar por un desertor del ejército griego. Todos lo rodearon, y él comenzó su interpretación:

- Ya sé que me vais a matar, pero aun así, os tengo que contar qué es lo que hago aquí. Me he escapado del ejército griego porque Ulises me odiaba y quería sacrificarme en honor de Minerva, a ver si ... (ver texto completo)
Sin embargo se llenaron de admiración al descubrir el caballo:

- ¿Qué podrá ser? ¿Qué significa?

- Seguro que es una ofrenda de los Griegos a Minerva para que les dé buena suerte en su viaje de vuelta.

- Es posible que haya Griegos escondidos dentro.

- Muy bien puede ser una máquina de guerra, construida para inspeccionar la ciudad desde arriba.
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Estaban en guerra los Griegos contra los Troyanos. Llevaban diez años de guerra y había que terminar de una vez. Los Griegos estaban lejos de su patria y parecía que no iban a conseguir vencer a Troya nunca.

Entonces fue cuando a Ulises se le ocurrió la estratagema del caballo: construirían uno enorme, de madera, y se lo presentarían a los Troyanos como si fuera una ofrenda a la diosa Minerva para que los protegiera durante el viaje de vuelta. El enorme caballo ocultaría en su interior los mejores ... (ver texto completo)
De golpe y porrazo: De improviso, precipitadamente, sin reflexión, de pronto.
Agitación del Océano

Un día todos los dioses de la India se reunieron en el monte Meru, el ombligo del mundo, para discutir cómo harían para obtener el amrita elixir de la inmortalidad, que se hallaba escondido en las profundidades del océano.

Ante la sugerencia de Visnú, deciden agitarlo y utilizan a Vasuki, la serpiente, como cuerda, y al monte Mnandara, situado sobre una tortuga, como paleta.

Los Deva, los dioses amables con la humanidad, tomaron a Vasuki por un extremo, y los Asura (o ... (ver texto completo)
Kalwin, el caballo blanco

Al final de esta era del mundo, cuando la humanidad se haya degenerado completamente, Visnú vendrá en su décima encarnación: sobre un caballo blanco y alzando una espanda de fuego, destruirá el mal y renovará el mundo.
El Buda, el histórico

El noveno avatar de Visnú fue un personaje histórico: Buda. El enseñó a la humanidad como liberarse del deseo, de las ilusiones de este mundo y de las infinitas encarnaciones. Las reencarnaciones previas de Buda se narran en los Cuentos de Jakata.
Krishna, el amante

Krishna es el octavo avatar de Vinsú, en su papel de amante. El amor de Krishna por Radha es un tema recurrente en la literatura y en el arte indio. No obstante, Krishna marchó a la guerra y es de su conversación filosófica con Arjuna (el conductor de su carro) que surgirá el texto sagrado del hinduísmo: El Bhagadvad Gita.
Rama, el gentil

Rama es el séptimo avatar de Vinsú. Nació con la misión de dar muerte al demonio Ravana. El rey Dashartha rogó por tener un hijo y Vinsú, dándole una taza de néctar divino para que fuera compartido por sus tres esposas hizo posible que naciera cuatro hijos:

Rama, que recibió la mitad de la escencia divina;

Bharata, que recibió un cuarto;

Lakshmana, que recibió un octavo y

Satrughna, que recibió el octavo restante.

En definitiva, los cuatro hermanos comparten la naturaleza divina de Visnú. ... (ver texto completo)
Parashu-Rama, el hachero

En su sexta encarnación, Visnú nació dentro de la casta de los Brahmanes, los sacerdotes.

En ese momento, la casta de los guerreros (Kshatriya) dominaba el mundo, pero los dioses pensaron que era mejor que los Brahamanes lo hicieran. Así fue como Parashu-Rama que también era guerrero, mató a Kartavirya, el rey de los 1000 brazos.