Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida.
Buenos días foreros-as... ¡Feliz Domingo!
Buenas noches Sensi hasta mañana que descanses, un abrazo.
LAS ZAPATILLAS

Vera del Rosario era su nombre, nadie sabía si era el apellido o un segundo nombre, por eso todos la llamaban "Del Rosario".
A ella no le gustaba y les decía con rabia en la voz, que se llamaba "Vera" pero todos en el aula se reían mientras le gritaban "Del Rosario"
Cada mañana llegaba con un viejo bolso de tela muy sucio, allí guardaba un cuaderno sin forrar, un lápiz y una goma, eso era todo, pero se sentaba sin importarle las miradas burlonas de otros niños algunos tan pobres como ella, pero que se empecinaban en humillarla.
Vera pasaba las horas de clase en silencio, lejos de todos, en los recreos mientras todos comían sus meriendas, ella se alejaba y muchas veces las maestras la encontraban agachada observando las hormigas, o investigando alguna planta en el jardín, juntando yuyos raros, siempre con el cabello mal peinado y sus ropas sucias y gastadas.
La directora le preguntó un día si no tenía otro par de zapatillas para venir a la escuela, y Vera agachó la cabeza y en voz muy bajita le dijo que no, que era su único par, mientras los murmullos y risas de lo niños le hacía doler el estómago del enojo.
Luego de un tiempo de sentarse sola en el último banco, la maestra un día la obligó a pasarse al frente, compartía el banco con dos niñas, las cuáles nunca terminaban a tiempo las tareas y le pedían que les ayudara o la iban a acusar de robarles los útiles.
Vera las miraba y sin decir palabras, les dejaba copiarse, es que ella era muy inteligente, aprendía todo rápido, fue la primera en leer de corrido, en recordar con exactitud fechas patrias y nombres de próceres.
Un día un grupo de compañeritos la siguieron, querían saber dónde vivía, quien era su familia, eran tres niños de los que se burlaban de las zapatillas de Vera los que llegaron hasta dónde se suponía que vivía, era una casa que apenas se sostenía en pié, espiaron por la ventana rota, sin vidrios dónde seguramente el viento del invierno haría insoportable el frío.
Vieron como Vera, con sus maltrechos diez años, levantaba a su madre de la cama, con mucho esfuerzo la sentaba en una silla de ruedas, prendía fuego con carbón en un viejo brasero, y cocinaba no sabían que cosa, para darle de comer en la boca a la pobre mujer.
Los niños enmudecidos y asombrados, avergonzados, corrieron a la dirección, les contaron en detalles a las maestras lo que habían visto, y desde ese momento, nunca nadie volvió a burlarse de la niña, al otro día, Vera recibía con asombro un par de zapatillas nuevas, una bolsa con ropa, una caja llena de alimentos, un abrazo apretado de la maestra, y una sonrisa de sus compañeros.
Los años pasaron, en una casa del pueblo que también creció, hay una placa que reza "Doctora Vera del Rosario".
Todavía no se sabe si es un segundo nombre o su apellido, pero lo que si todo el mundo sabe, es que hubo una niña que enfrentó con la cabeza gacha y en silencio todo tipo de adversidades, que cuido a su madre hasta el fin, que ganó una beca y pudo estudiar, que se levanto mil veces de la miseria y la injusticia, que hoy trabaja codo a codo con la vieja escuela donde un día la abrazaron fuerte, dónde los niños que se burlaban de ella fueron vencidos por su humildad y humanidad.
Dicen que la Doctora "Vera del Rosario" no permitió jamás que en la escuela haya niños con zapatillas rotas. ... (ver texto completo)
Sé que el viaje aún no ha terminado y que la vida da muchas vueltas, pero no puedo evitar esperar que, de alguna forma, esas vueltas me devuelvan al lugar al que pertenezco.
Esperamos demasiado del destino, la tarea del destino es sólo ofrecer oportunidades, tomarlas, o dejarlas, sólo nos toca a nosotros.
Los libros son amigos que nunca decepcionan.
No existe persona más peligrosa que aquella que te pone a prueba sabiendo la verdad, y que te brinda la oportunidad de que le digas la verdad.
La más grande decisión que debes tomar cada día es la de estar de buen humor.
Buenas noches Antonia, feliz descanso.. Un abrazo
Buenas noches Antonia, que descanses bien.. Un abrazo.
Feliz descanso, hasta mañana Sensi besillos.
Así de fácil

Una mujer muy pobre llamó a una estación de radio para pedir la ayuda de Dios. Un no creyente que también escuchaba este programa de radio, decidió burlarse de la mujer. Obtuvo su dirección en la estación de radio y le dijo a su secretaria que llevara una gran cantidad de comida a la mujer. Sin embargo, dio la siguiente instrucción:
- Cuando la mujer pregunte quién envió la comida, dile que es del diablo.
Cuando la secretaria llegó a la casa de la mujer, estaba feliz y agradecida ... (ver texto completo)
Antonia, que frío seco nos está haciendo, aunque yo no lo siento porque no me asomo a la calle... cuidate que andan unos resfriados malos... besillos.
Hola María como llevas el frio, ya veo por TV los fríos que hacen por el norte y las nevadas que han caído y las que vienen,
Pues por aquí frio si está haciendo y no cae nada ni agua ni nieve, tenemos un invierno seco, pero no perdemos las esperanzas de que nos nieve y lo veneros se carguen de agua... cuidate... Besillos.
Es curioso lo lejana que resulta una desgracia cuando no nos atañe personalmente.