No dejes que alguien que nunca ha estado en tus zapatos te enseñe cómo atarlos. A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota. Cuando gozamos de salud, fácilmente damos buenos consejos a los enfermos. Lo malo de ser puntual es que llega uno a un lugar y no hay nadie allí para apreciarlo... Buenas noches Antonia, feliz descanso.. Un abrazo