Todos vivimos entre líneas y tratando desesperadamente de salir de ellas.
Nunca eres demasiado viejo para marcarte otra meta o tener un nuevo sueño.
No se trata de si van a derribarte, se trata de si vas a levantarte cuando lo hagan
La suerte de tu día depende de cómo lo afrontes desde primera hora de la mañana.
Buenas noches Antonia. que descanses. besillos.
UN DÍA COMPROBÉ

Un día comprobé que hay sonrisas que no se borran y que, aunque no las vuelvas a ver, las tienes grabadas por siempre en tu cabeza.
Supe que hay abrazos que se siguen sintiendo aunque se acaben, y que hay olores que se mantienen pase el tiempo que pase.
Me di cuenta que hay recuerdos que no se olvidan, y que los momentos más insignificantes son los que se vuelven super valiosos.
Entendí que hay risas que siguen sonando en mi cabeza y miradas que siguen clavadas en mis ojos. Como si fuese ayer.
Como si todavía sí.
Un día supe que hay cosas que se van, personas que se marchan, aunque no queramos, pero hay algo que las vuelve inolvidables, incomparables y, por supuesto, eternas.
Y eso, créeme, es magia. ... (ver texto completo)
Tan extraño es el mundo en el que vivimos que llamamos salvaje a quien vive en la naturaleza y civilizado a quien la destruye.
Si el civilizado destruye, contamina, esclaviza, privatiza, mata y crea guerras por dinero... prefiero mil veces llamarme salvaje y loco por defender lo que madre naturaleza nos dio.
Tenemos que despertarnos cada mañana sabiendo que tenemos mucha suerte, ¡Tenemos Vida!
Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad.
Si no plantamos el árbol de la sabiduría cuando jóvenes, no podrá prestarnos su sombra en la vejez.
Hoy cuando vayas por la calle regala sonrisas, regala alegrías, sí no hay respuesta regala más todavía.
La mente es como una maleta que debería ser vaciada de todos esos pensamientos innecesarios.
Amo el silencio porque no plantea preguntas y no exige respuestas.
Buenas noches Antonia, feliz descanso. un abrazo.
Cuando Narciso murió, las flores de los campos se entristecieron y suplicaron al río que les prestase gotas de agua para demostrar su duelo.
- ¡Oh! -contestó el río-. Si todas mis gotas de agua fuesen lágrimas, no tendría bastantes para llorar yo mismo a Narciso; hasta tal punto le amaba.
-Es natural -dijeron las flores-. ¿Cómo no amar a Narciso que era tan bello?
- ¡Ah! ¿Era muy bello entonces? -preguntó el río,
- ¿Quién mejor que tú puede saberlo, ya que él reflejó en tí tantas veces su rostro, ... (ver texto completo)