EL GATO DEL MUELLE
¡Lo miraba siempre ahí!, mirando el orizonte perdido en su mundo.
¡Pensaba si era la rencarnación misma de algún marinero!, deseoso por volver ha surcar los 7 mares, para descubrir aquellos misterios que en sus
aguas se esconden.
Siempre lo miraba llegar por las tardes
Despacio, sin prisas como aquel caballero que tiene calculado el tiempo mismo
para llegar a una importante cita.
¡siempre tan puntual!.
En ocasiones me asercaba y me sentaba a su lado y me miraba como
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