Tras los años que siguieron a la guerra civil que fueron singularmente difíciles para un perdedor como “Txopa”, se avecindó con su familia en Deba, incorporándose como maestro a las clases nocturnas de dibujo artístico organizadas en los bajos del Edificio Ostolaza y que compartía con Iñaki Lete. (dibujo lineal)
Todo hace pensar que Jesús Berecibar, siempre tuvo una clara vocación de maestro pues mediados los años treinta del siglo XX ya impartió clases de dibujo y talla en un pequeño local en la calle Arrandegui, hoy Julián Echeverria de Eibar. Uno de sus alumnos más destacados fue Paulino Larrañaga Longarte (Eibar 1918) notable artista no solo en la escultura de madera sino también en barro y bronce, así como en el grabado y pintura. Este eibarres que sigue enseñando las especialidades que domina, utiliza ... (ver texto completo)
Para cumplir el servicio militar se desplazó a Madrid acudiendo a clases de dibujo en la Academia Capuz y en el Círculo de Bellas Artes. Fue a su regreso cuando empezó el aprendizaje de la talla en madera en lo que acabaría especializándose y a lo que dedicó toda su vida laboral.
Según Pedro Celaya (2) siendo muy joven hacía 1914, se desplazó a Guernica con su familia en cuya Escuela de Artes y Oficios “se inició en el aprendizaje artístico obteniendo diplomas de honor en todas las disciplinas”.

Durante su permanencia en Guernica, Jesús Berecibar trabajó como tallista en el taller de Benito Furundarena y a su regreso a Eibar en la conocida empresa Orbea posiblemente también como ebanista.
Jesús Berecibar Espilla (Eibar, 13 de enero de 1909 – Isla Margarita Venezuela 16 de agosto de 1980) conocido como “Txopa”, hijo del armero Manuel y de Manuela, desde su juventud mostró una gran disposición para el dibujo llamado de adorno o artístico. Uno de los recuerdos que ha perdurado de su actividad infantil es la afición a realizar dibujos en las calles de su ciudad natal utilizando tizas.
La figura del maestro, como en otros muchos oficios, ha sido de gran importancia y además en el caso de los tallistas en ocasiones han acabado por llegar a ser creadores de obras de arte. Un ejemplo paradigmático es el del eibarrés Jesús Berecibar “Txopa” que tras una intensa actividad como artesano y maestro en su entorno se desplazó a Venezuela dejándonos notables trabajos.
En el aprendizaje de este oficio, tradicionalmente han sido fundamentales la observación de los maestros en su trabajo y sobre todo la práctica durante largos períodos de tiempo, en muchos casos, siguiendo sus indicaciones. Sin embargo los conocedores de esta actividad estiman que es muy difícil llegar a ser un tallista cualificado, de los que su tarea se confunde con la de los artistas, sin unas condiciones naturales como la satisfacción en el desempeño de este trabajo y una notable destreza manual.
Los tallistas son los artífices especializados en la ornamentación, sobre todo, de muebles de madera, actividad que hasta épocas todavía recientes, han llevado a cabo los artesanos.
Como quiera que sea la sentencia jamás llegó a cumplirse. La mañana de 8 de octubre de 2001, apenas cuatro días antes de que la Sha’aria rindiera su veredicto final, las autoridades de la prisión de Kot Lakhpat hicieron pública la muerte de Javed Iqbal y su cómplice Sajid Ahmad, ambos fueron encontrados en sus celdas ahorcados, al parecer, con sus sábanas.

Las autopsias revelaron que ambos habían sido golpeados y algunas declaraciones de guardias y custodios no parecían ser del todo verdad, pero a fin de cuentas las autoridades dictaminaron "suicidio" por ingestión de veneno.

Fue condenado a pena de muerte que, aplicando la ley islámica, debía ser similar a la forma en que mató a sus víctimasJaved apeló la sentencia que finalmente no se pudo cumplir porque falleció en la cárcel en 2001. ... (ver texto completo)
Tras oír la sentencia en una sala abarrotada de público, Iqbal juró por su honor que era inocente, luego firmó el fallo y fue conducido a la prisión.

Su abogado defensor, Najeeb Faisal Chuadhry, declaró a la prensa que pensaba apelar a la sentencia y si fuera necesario llevaría el caso ante el Tribunal Supremo. En este caso, la ejecución se podría demorar durante años.

La sentencia fue criticada duramente por grupos de derechos humanos e incluso por el Concilio de Ideología Islámica, pero la ... (ver texto completo)
La sentencia del tribunal de Lahore es que el asesino deberá ser ejecutado en el parque público más popular de la ciudad de la misma manera que él ejecutó a sus víctimas.

"Morirá estrangulado delante de los padres de los niños a los que ha matado, y su cuerpo será cortado en cien pedazos que serán depositados en ácido, como usted hizo con los niños", las palabras del juez. Uno de los cómplices de Iqbal, Sajid Ahmad, de 17 años fue también condenado a muerte porque participó en cada uno de los ... (ver texto completo)
Durante el juicio, el ingeniero negó la versión de los hechos relatada en la carta que había enviado a la policía, y afirmó que había sido detenido por error.

En el transcurso del mismo un total de 105 testigos de la acusación prestaron declaración ante el tribunal, mientras, la defensa no presentó ninguno.

Al final, la sentencia emitida por el juez de acuerdo con la "Sha’aria", (tradicional ley islámica) lo declara culpable y solicita el "ojo por ojo y diente por diente".
Casi todas las víctimas procedían de familias muy pobres o eran mendigos, y en algunos casos habían pasado meses de la desaparición hasta que las familias presentaron las denuncias. La gran mayoría fueron identificadas por sus familias a las que fueron mostradas las fotografías. El presunto asesino afirmó que las fotografías eran tomadas por sus dos cómplices que, según añadió, eran homosexuales, aunque negó que él lo fuera.
Las primeras investigaciones policiales acerca de este caso de desaparición de menores condujeron pronto a la casa que el ingeniero compartía con sus cómplices. Allí se encontraron unas fotografías de 100 niños muertos y las ropas que muchos de ellos llevaban cuando desaparecieron. Asimismo se hallaron los restos de dos cadáveres en una tinaja azul. Sus víctimas eran niños, de los que, según parece, abusaba sexualmente. La policía encontró en su casa los cadáveres en descomposición de tres menores, ... (ver texto completo)
El 30 de diciembre, en otro acto de exhibicionismo típico de este tipo de criminales, Iqbal se había presentado en las oficinas de "The News", un periódico de la ciudad paquistaní de Lahore. En la redacción de dicho periódico declaró que no sentía remordimientos por haber matado a 100 niños, pero que podría haber matado a 500 y que si sólo asesinó a 100 fue porque no quiso ir "más allá". Confesó a los periodistas que había actuado así en protesta por los malos tratos que sufrió de las Fuerzas de Seguridad, y que temía por su vida si se entregaba directamente a la Policía, por ese motivo había acudido al periódico local. ... (ver texto completo)