Para la realización de esta obra “Txopa” contó con la importante ayuda de su hijo mayor Josu Sabin Berecibar Aramburu (Eibar 1932) que se había iniciado con su padre como tallista, actividad desde la que evolucionó a la escultura en madera en la que ha logrado un reconocimiento notable en Venezuela donde reside.
Jesús Berecibar dirigió y en gran parte ejecutó personalmente los altares, confesionarios y púlpitos en los que aparecen talladas las caras de los niños fallecidos. Hay que agregar el empanelado, suelos y dormitorios, todo ello utilizando las ricas maderas de la zona. Este edificio está considerado monumento artístico nacional y fue inaugurado por el entonces Presidente de la República de Venezuela, Dr. Rafael Caldera.
Entre las obras realizadas en Venezuela destaca, sobre todo, su decisiva contribución a la construcción y ornamentación de la Casa de Retiro de San Javier del Valle, puesta en marcha en recuerdo de los 27 alumnos (entre ellos un Berecibar) del Colegio de Jesuitas de aquella ciudad, que fallecieron en un accidente aéreo acaecido en unas vacaciones navideñas.
En el recuerdo de personas que le conocieron o tuvieron referencias directas, que hemos podido contrastar, figuran el Batisterio de la Iglesia parroquial de Ondarroa (talla de San Juan Bautista), diversas ornamentaciones de la Iglesia de Santa María de Gernika, juego de sillería, mueble del órgano y reclinatorios de la de Santa María de Durango, así como una imagen de San Pedro, al parecer, para la Iglesia de Abadiano y una cruz de unos dos metros de altura con varias alegorías talladas para la Iglesia ... (ver texto completo)
Entre estos trabajos cabe señalar la mesa y los sillones del despacho del gerente de Aurrera de Eibar que por sus características estuvo expuesta al público en el Hotel Monreal de Deba. Asimismo la importante empresa Orbea contaba con varios muebles tallados por Jesús Berecibar “Txopa”. También ha quedado en el recuero la vitrina para exhibir los trofeos propiedad del Amaikak-Bat.
Resulta muy difícil conocer los trabajos realizados por Jesús Berecibar “Txopa” al no quedar constancia escrita de los mismos que, además, en muchos casos fueron vendidos, sobre todo en Eibar, para ornamentación de oficinas o viviendas (entre otros salas de estar, comedores, dormitorios y escritorios de los llamados “de lujo”).
Todos los que se relacionaron con “Txopa” destacan la gran importancia que concedía al dominio del dibujo para llegar a ser un buen tallista.

En “Pajean” también trabajaban tallistas de gran experiencia con Benigno Abasolo, avecindado en Zarauz. En el recuerdo ha quedado su extraordinaria habilidad sobre todo en la talla de flores. El encargado era Benito Furundarena, en cuyo taller de Guernica, como ya hemos señalado había trabajado “Txopa” con anterioridad a 1936.
Los jóvenes daban aceite a los dibujos en papel calcándolos en la madera, reforzándolos con un lápiz de carpintero para acabar realizando la última y más difícil tarea: la talla.

“Txopa” iba controlando el trabajo de los trabajadores-alumnos y realizando las correcciones que estimaba oportunas, de manera personalizada. Los aprendices que mostraban mejores cualidades y dedicación recibían una atención singular por parte del maestro. Uno de los más destacados fue José Luis Urcaregui que más tarde destacó como escultor y pintor. ... (ver texto completo)
Jesús Berecibar al que los que le conocieron califican “como muy buena persona y excepcional tallista” acostumbraba a colocarse en el centro de las mesas que ocupaban seis u ocho aprendices de talla que debían trasladar a la madera dibujos cada vez más complejos utilizando gubias, formones, macetas y compases entre otras herramientas de variadas formas y dimensiones “que se compraban en Barcelona” posiblemente fabricados por la empresa catalana Mifer.
También se tallaban bustos (“baserritarras”, marinos, platos tallados en su parte central) de unos veinte centímetros de altura en madera mayoritariamente de castaño coloreados con nogalina que vendían sobre todo en verano.
Los dormitorios, comedores, consolas, bargueños (utilizados como muebles-bar) y paragüeros entre otros, fabricados por “Pajean” de relativo elevado precio sobresalían por la calidad de sus tallas realizadas bajo la dirección de Jesús Berecibar. Los estilos más frecuentes eran Luis XIV y XV, Isabelino y Vasco utilizándose, a elección del cliente, maderas de nogal, castaño, roble, haya, así como en ocasiones fresno y cerezo.
El taller se especializó en “ebanistería fina” y muy pronto destacó por la calidad de los trabajos que realizaba conocidos en la época como “de lujo”. Estaba ubicada en Deba en los bajos de la casa-frontón y llegó a emplear a una treintena de trabajadores.
“Txopa” junto con los también eibarreses “Paquito” Muñoz y Ángel Uncetabarrenechea pusieron en marcha los primeros años cuarenta del siglo XX una empresa conocida como Pajean nombre formado por las dos primeras letras de los nombres de sus fundadores.
Pedro Celaya en el artículo anteriormente citado señala “A Txopa le cabe también la honra de haber sido fundador y profesor de la Casa Artesanal de Santa Ana del Norte, en Margarita”.

Pero donde posiblemente el maestro Jesús Berecibar pudo enseñar de manera más práctica sus excepcionales conocimientos de dibujo y talla, fue en la empresa Pajean de la que fue cofundador.
Cuando se desplazó a Venezuela los primeros años cincuenta junto con el Padre Velaz, pusieron en marcha en la ciudad de Mérida una escuela basada en la experiencia de la de Deba, donde Jesús Berecibar siguió impartiendo clases. Este Centro tuvo un gran desarrollo y acabó siendo considerado como Escuela de Artes y Oficios donde se imparten enseñanzas para el trabajo de la madera, el hierro y el repujado de cuero.