INVENTOS

LA BARAJA ESPAÑOLA: estos naipes, que han llenado de diversión y entretenimiento a hogares de todo el mundo con juegos como el mus, la brisca o el tute, fueron creados probablemente en el siglo XIV. De hecho, la baraja más antigua hallada en España data del año 1390 en Sevilla (Andalucía). Esos naipes ya utilizaban los cuatro palos que han perdurado hasta el día de hoy, los oros, las espadas, las copas y los bastos, que representaban los cuatro estamentos principales de la Edad Media: ... (ver texto completo)
Cada día siembra sonrisas, planta bondad, riega con alegría y el jardín de la vida se llenará de flores.
Todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas.
De qué sirve una casa sino se cuenta con un planeta tolerable donde situarla.
Tolerancia significa disculpar los defectos de los demás; tacto, no reparar en ellos.
Cuando conozco a alguien no me importa si es blanco, negro, judío o musulmán. Me basta con saber que es un ser humano.
Buenas noches Antonia. Qué descanses y sueñes bonito.. un abrazo.
Al Desierto

Con el desierto ante ti, no digas: ¡Qué silencio!
Dí: No oigo.
Con el desierto ante ti, no digas: ¡qué aridez!
Di: ¡qué extraña belleza
Con el desierto ante ti, no digas: ¡qué inmensidad!
Di: ¿por dónde comienzo?
Con el desierto ante ti, no digas: ¡qué pobreza!
Di: ¿qué más necesita mi pensamiento? ... (ver texto completo)
La vida no es tiempo, sino esencia. No importa cuanto tiempo vivas, si no cuanta vida puedes capturar.
El mundo necesita mentes y corazones abiertos, y estos no pueden derivarse de rígidos sistemas ya sean viejos o nuevos.
El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender.
Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos.
La mente es como un paracaídas. No funciona si no está abierta.
EL HOMBRE DESCONFIADO

Dos hombres que necesitaban ir de una ciudad a otra decidieron cruzar a pie el desierto para acortar camino. A los dos días se dieron cuenta de que tenían agua suficiente, pero ninguno llevó comida. Por suerte, toparon con una vieja carreta llena de comida en lata. Tras muchos intentos, no consiguieron abrir ninguna, así que decidieron que uno de los dos regresara al pueblo a por un abrelatas y agua mientras el otro se quedaba vigilando la carreta. Al quinto día, preocupado ... (ver texto completo)
Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos.