Procura ser la mano que levanta al caído y no el pie que lo hunde. El entusiasmo es el pan diario de la juventud. El escepticismo, el vino diario de la vejez. Por muy corto que sea el camino. Quien pisa fuerte, ¡deja huella! Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía. La razón se compone de verdades que hay que decir y verdades que hay que callar.