No importa cuanto dinero tengas, si no tienes tiempo para disfrutar de los pequeños momentos, entonces eres muy pobre. A veces en la vida, menos es más. Procura ser la mano que levanta al caído y no el pie que lo hunde. El entusiasmo es el pan diario de la juventud. El escepticismo, el vino diario de la vejez. Por muy corto que sea el camino. Quien pisa fuerte, ¡deja huella! Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía.