UNA NUBE DE VERANO: Desde la tapia del huerto del veterinario, observo los olmos de la rambla abatidos por el viento solano, lloraban bruscamente hacia la tormenta, el barrio asumido en un hondo silencio, que la reciente tarde de verano sembraba por el campo de Mandújar en un color plomo y polvo de plata desnuda. Un tupido velo oscuro y grande parecia cubrir el sol. Sonó un ensordecedor trueno, cuando todavía reflejaban los casi escasos y tímidos resplandores de luz sobre las fachadas blancas. El ... (ver texto completo)