No tengo todo calculado, ni mi vida resuelta. Solo tengo una sonrisa y espero una devuelta.
Buenos días foreros-as ¡Feliz Viernes!
Puedo comer contigo? le preguntó la niña sin hogar al millonario y su respuesta dejó a todos con lágrimas…
La voz de la muchacha era suave y temblorosa, pero lo suficientemente penetrante como para silenciar todo el restaurante.
Servicios de catering de sobras de comida
Un hombre con traje a medida, a punto de dar el primer bocado a un filete caro, se detuvo. Lentamente, giró la cabeza para mirarla: una niña pequeña y sucia, con el pelo enredado y ojos esperanzados. Nadie podría haber imaginado ... (ver texto completo)
Era invierno en Madrid, de esos inviernos que calan los huesos. Yo volvía del trabajo cansado, arrastrando los pies por la estación de Atocha. Entre el bullicio vi a un hombre sentado en un rincón, cubierto apenas con una manta rota. Tendría poco más de cincuenta años, pero la calle lo había envejecido. Me llamó la atención que tiritaba sin parar.
Seguí de largo. Mi cabeza murmuraba: “No puedes ayudar a todos, ya tienes bastante con lo tuyo”. Pero al dar dos pasos más recordé que en mi mochila llevaba ... (ver texto completo)
Sensi me gusta esta historia tan bonita y triste a la vez, pues no he podido evitas emocionarme porque me ha dado mucha pena, pues soi muy sensible, y me he acodado de una de las tantas veces de las que mi marido ha echo ese gesto, pues hera muy parecida a esta. no te puedes imaginar las veces que haayudado a personas que lo necesitaban y los ha traido a casa y medecia ponle que coma y preparale un colchon que pueda descansar, y le buscaba trabajo, pues hera una persona con un nivel de sensibilidad ... (ver texto completo)
Hasta mañana Sensi, que pases una feliz noche un abrazo.
José Saramago:
El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir. A las cuatro de la madrugada, cuando la promesa de un nuevo día aún venía por tierras de Francia, se levantaba del catre y salía al campo, llevando hasta el pasto la media docena de cerdas de cuya fertilidad se alimentaban él y la mujer. Vivían de esta escasez mis abuelos maternos, de la pequeña cría de cerdos que después del desmame eran vendidos a los vecinos de la aldea. Azinhaga era su nombre, en la ... (ver texto completo)
Era invierno en Madrid, de esos inviernos que calan los huesos. Yo volvía del trabajo cansado, arrastrando los pies por la estación de Atocha. Entre el bullicio vi a un hombre sentado en un rincón, cubierto apenas con una manta rota. Tendría poco más de cincuenta años, pero la calle lo había envejecido. Me llamó la atención que tiritaba sin parar.
Seguí de largo. Mi cabeza murmuraba: “No puedes ayudar a todos, ya tienes bastante con lo tuyo”. Pero al dar dos pasos más recordé que en mi mochila llevaba ... (ver texto completo)
Quiero saberlo todo. Y siempre me encuentro como antes, triste como la vida y resignado como la sabiduría.
Siempre entendemos demasiado tarde a los seres que más cerca están de nosotros.
Cuando leemos demasiado deprisa o demasiado despacio, no entendemos nada.
Creo que la gente pierde la capacidad de sorprenderse porque diariamente presencia desastres que suceden en todos lados.
Buenas noches Antonia. que descanses y sueñes bonito un abrazo.
En un pueblo a las afueras de Nara, los monjes del monasterio Hōgetsu ayudaban cada invierno a los campesinos que sufrían hambre y frío. Entre los discípulos se encontraba Jun, un joven de corazón inquieto que prefería pasar largas horas meditando en su celda antes que salir a repartir arroz.
Un día, el maestro Shunryu lo llamó.
—Jun —dijo con voz serena—, mañana iremos al pueblo. Te unirás a nosotros.
El joven bajó la cabeza, incómodo.
—Maestro, no me siento preparado. Mi camino es interior. ... (ver texto completo)
La vida siempre enseña, elijamos ser de los que aprenden.
El nacer es un milagro..
Estar vivo es un regalo.. Tener salud es riqueza.. Vivir en paz es un logro.. Y por todo ello, deseo lo mejor.