Precisamente, de camino a Granada tuvo Juana su último alumbramiento, naciendo una niña llamada Catalina, el día 14 de enero de 1507, en Torquemada. Juana no deseaba el gobierno del reino y mandó llamar a su padre para que se hiciera cargo de los asuntos de Estado como regente de Castilla. Dando muestras de enajenación mental, no se cambiaba de vestido ni se aseaba, e iba acompañada del féretro de su esposo. Fernando, viendo esta situación y aprovechando que definitivamente tenía el control de Castilla, ... (ver texto completo)