Válor es increíble. Lejos de cambios y vanguardias sigue manteniendo su encanto de pueblecito alpujarreño. Durante el
invierno es difícil salir a la
calle y encontrate a una persona para hablar con ella, ya que, están todos en sus respectivas
casas al calor del brasero. Pero en
verano es distinto, se transforma, hay vida gracias en parte a los veraneantes que no fallan a su cita con el
pueblo que les vio nacer. Su clima es estupendo, su gente maravillosa y sus
fiestas...¡qué decir de sus fiestas!
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