Cuando uno sacrifica casi todo por la educación de los demás, siempre queda una satisfacción interior que nadie te puede arrebatar. Ese es mi sentimiento. ¿Aguantar un poco más?... Cuando te pasas un curso, y otro, y otro, esperando que algo cambie para mejor y vas viendo que la apatía se va adueñando del 60%, del 70%, del 90% del territorio; piensas y empiezas a dudar: ¿Caeré yo también en ese
pozo del "laissez faire"? ¿Estaré ya, a mis años, en fuera de
juego? ¿Habrá acabado un ciclo? Luego, llega
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