ASPIRANTES A RICOS.
Hace 6 años me regalaron dos cachorros de perro, tenían 3 meses, se criaron en un amplio
jardín, donde no les faltaba de nada, siempre tenían la
comida en su cacharro grande, nunca comían con ansia, no tenían necesidad, sabían que no les faltaría y que nadie se la quitaría, solo comían cuando lo necesitaban para mantenerse fuertes y poder jugar correteando el jardín, su único trabajo, no vivían para
comer, comían para vivir y eran
felices.
Un mal día a “Troski” le dio un
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