MARI CARMEN: me ´respondo a mi misma´ porque quedó pendiente contar la anécdota:
Resulta que estaban tu padre y el mío en los alrededores de tu casa, y venía un olorcillo muy bueno por la ventana de una caldereta que se estaba guisando en la casa. Entonces, pasó por allí el practicante (D. Francisco), y le dice a tu padre: "uy, qué olor a guiso más bueno", pero tu padre no le invitó a comer. Entonces, otro día que se volvieron a ver, el practicante le preguntó a tu padre: "y cómo no me invitaste ... (ver texto completo)
Resulta que estaban tu padre y el mío en los alrededores de tu casa, y venía un olorcillo muy bueno por la ventana de una caldereta que se estaba guisando en la casa. Entonces, pasó por allí el practicante (D. Francisco), y le dice a tu padre: "uy, qué olor a guiso más bueno", pero tu padre no le invitó a comer. Entonces, otro día que se volvieron a ver, el practicante le preguntó a tu padre: "y cómo no me invitaste ... (ver texto completo)
ISABEL: se lo comento a mi madre y se monda, dice qe si qe es cierto qe una pollina qe ellos tenian se la mato el tren y mi padre repartio la carne. qe asco jejejeje tambien un guarda le daba gato montes y decia qe era conejo y nos lo comiamos asi estabamos tan sanotas, no como ahora todo congelao, las carnes asqerosas como bien dices tu qe tiempos un abrazo.