Acabo de leer que el CIM de
San Fernando solo conserva la
fachada, y una oleada de tristeza ha recorrido todo mi cuerpo. Sabes que no te pertenece, pero sientes en tu interior que una parte de tu vida está en algún ladrillo del cuartel, y pasa a ser una propiedad de tu corazón. Duele su pérdida, porque eres tú el que desapareces. Pase un mes en el cim, marzo del 98, y recuerdo el frío de San Fernando, tan distinto al de mi
Huelva, me destinaron después a Janer, también en San Fernando, y pase nueve
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