Ay ayyyy hay....
gúevos tiene la mocita
que sin andarse con chiquitas
dice: es lo que hay.
Y más que insinuar,
incita,
a degustar la margarita
que agrada a mi paladar.
¡Clamo a las diosas escitas!
Ellas que son tan bonitas
y también harto melosas,
que no provoquen a mis cosas
que en despertando se excitan,
buscan refugio en la ermita
y a su calor regurgitan,
mas, no eructan sin ton ni son
pues, amaestradas como son
por duende que ya vivió,
tascan el freno o aceleran
al compás de la ocasión.
Si les falla el pinganillo,
a la botica más cercana
recurren no sin desgana
o usan su otro organillo.
Porque el pendón es el pendón
y a de quedar siempre enhiesto
sea cual sea el torreón
en el que se lea el manifiesto.
Y excuso decir,
que estoy a su entera disposición
ahora o en el porvenir.
Pongámonos en situación
de llegar a la convención
aprovechando el buen tiempo,
porque con los fríos tiemblo
y me baja la inflamación.
Salud.
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