Estimado José María
esta vez soy yo quien pide disculpas, no era mi intención perturbar su sueño, ni su tranquilidad, ni menos aún, hacerlo sufrir.
Ocurre que a veces, el clima humano, "familiar" e intimista de los comentarios me invitó a participar, a confiar... y a decir, quizás más de lo conveniente en estos espacios. En esto tiene ud. razón.
No sabe cuánto le agradezco sus palabras bien intencionadas. No obstante, mis confidencias no eran para internet, si no para Jesús... José María... Javier...
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