Querido amigo Gildo. Días atrás hablando por teléfono me comentaste que en cuanto pudieses entrarías en las “conversaciones” que tenemos aquí en nuestra casa. Hoy lo has hecho y te doy las gracias de todo corazón. Dicen, que cuando se piensa mucho en algo es posible que se sueñe con ese algo. Me gustaría irme a dormir y tener un sueño de aquellos que a veces nos parecen reales y que este sueño fuese provocado a causa de haber leído muchas veces tu mensaje. Acabo de leer tu mensaje por enésima vez ... (ver texto completo)