Barrio de El Castillo; dejamos la casa del cura y de los maestros a nuestra espalda para dirigirnos hasta la ermita.
De pequeños siempre subíamos a Poza acompañados de los padres a comprar.
En el libro de Jazmias de la iglesia de Hermosilla dice que este Moral fué plantado el 20 de febrero de 1845 por Mario de Remolino. ¿Conoceís en el pueblo, árboles de más de cien años? ¿Dónde?
Esta fue una de las consecuencias más negativas de la Concentración Parcelaria: al confeccionar las parcelas, las excavadoras se encargaron de tirar a tierra gran cantidad de olmos, nogales, manzanos, encinas, etc. para hacer posible esas parcelas.
También estas viejas acacias están pidiendo el relevo.
Hasta la vieja tapia del cementerio nos recuerda su estado: Necesita ser reparada con prontitud.
Hacia el año 1961
Creo que no.
Que fue más tarde dado que yo recuerdo alguna conversación y alguna reunión para tratar el tema en el Ayuntamiento.
En 1961 yo sólo tenía 4 años y con esta edad es difícil recordar nada.
Lo que antes eran pequeñas fincas, ahora son parcelas de considerables dimensiones.
La Concentración Parcelaria hecha en su día lo hizo posible.
Ya pudieran estar todas las paredes de los edificios del pueblo así de cuidadas.
Los "grafitis" incontrolados lo ensucian y lo enfangan todo.
¡Maldita moda!
"Al buen entendedor, pocas palabras le bastan".
Esta campaña toca cereal; la próxima, tal vez, girasol.
Mimo y cariño se funden en la restauración de esta tapia.
Nada queda ya de lo que fue.
Ya llegamos a la "más hermosa" localidad de La Bureba.
¡Qué imagen para recordar!
Primavera tras primavera.
Todas son iguales a cuál más bonita.
Reineta: para mi, la mejor manzana. ¡Qué sabor!
Cada vez siguen avanzando más y más, y más...
Son casi invencibles.
Ya no queda ni un olmo de todos los que había en el término de El Valle.
La concentración parcelaria primero y la enfermedad después, han acabado con ellos.
Esta foto con una capa de nieve estaría fantástica.
Navideña total.
Las ramas de las encinas aún nos dejan ver parte del núcleo urbano desde el campo de tiro.
Las porterías rotas y oxidadas es todo lo que queda de lo que en su día pudo ser el campo del futbol del pueblo junto al campo de tiro (hoy también abandonado)
Una plaga interminable.
Donde los productos químicos no llegan, puede que sí lo hagan diferentes tipos de aves.
Y... ¿si las dejamos actuar?