Mensajes de HERMOSILLA (Burgos) enviados por Burgalés:

Lo que antes eran pequeñas fincas, ahora son parcelas de considerables dimensiones.

La Concentración Parcelaria hecha en su día lo hizo posible.

¿Alguien recuerda el año?
Entramos en la localidad llegando por la carretera de Los Barrios y de Cornudilla.
El agua ahora es cristalina pero no lo es a lo largo de todo el año.
Clavo artesano de una puerta de casa de pueblo.
Carteles que no siempre sirven de mucho.
Llegamos a Hermosilla; sin "Bureba" de apellido.
Ya pudieran estar todas las paredes de los edificios del pueblo así de cuidadas.
Los "grafitis" incontrolados lo ensucian y lo enfangan todo.

¡Maldita moda!
"Al buen entendedor, pocas palabras le bastan".
Esta campaña toca cereal; la próxima, tal vez, girasol.
Mimo y cariño se funden en la restauración de esta tapia.
Nada queda ya de lo que fue.
Ya llegamos a la "más hermosa" localidad de La Bureba.
¡Qué imagen para recordar!
Primavera tras primavera.
Todas son iguales a cuál más bonita.
Reineta: para mi, la mejor manzana. ¡Qué sabor!
Cada vez siguen avanzando más y más, y más...
Son casi invencibles.
Ya no queda ni un olmo de todos los que había en el término de El Valle.
La concentración parcelaria primero y la enfermedad después, han acabado con ellos.
Esta foto con una capa de nieve estaría fantástica.
Navideña total.
Cada vez que veo esta imagen casi me emociono.
¡Qué verde era mi pueblo!

¿Lo seguirá siendo?
Tejados a la lejanía del caserío del pueblo.
Las ramas de las encinas aún nos dejan ver parte del núcleo urbano desde el campo de tiro.
Las porterías rotas y oxidadas es todo lo que queda de lo que en su día pudo ser el campo del futbol del pueblo junto al campo de tiro (hoy también abandonado)
Una plaga interminable.

Donde los productos químicos no llegan, puede que sí lo hagan diferentes tipos de aves.
Y... ¿si las dejamos actuar?
El ver esta fotografía da mucho que pensar.
De nuestros mayores ¿quién no lo utilizó en su día?
Cuando las eras eran eras, esta florecilla cubría como un manto a todas ellas.
¡Ya nos falta menos pera un buen guisado!
El girasol hace ya tiempo que sustituyó al cereal en los campos burebanos.
Lo invaden todo y nadie las siembra. ¡Qué plaga!
Agua cristalina del río Oca.
Desgraciadamente, en verano no tiene este aspecto.
¡Qué imagen tan idílica y tan bucólica!
Esperando ser consumidas o plantadas en el huerto.
Yo también lo utilicé alguna vez siendo niño.
Final del pueblo por el barrio del Castillo; en ruta hacia Poza de la Sal o Salas de Bureba a campo través.
No tenemos nombres para nuestras calles.
¿Y las figuras ilustres nacidas en Burgos a lo largo de la historia?
Y los guindos luchando para sobrevivir en medio de la aridez de la tierra.
Resistentes a la avaricia de los tordos gracias a su sabor.
Barrio del Valle: ¿y si bautizamos todas sus calles para saber quien es quien?
Iglesia y cementerio: siempre unidos de la mano hasta la eternidad.
Arrastrándose por la tierra esta planta también tiene una bonita flor.
Rica fruta ecológica.
La ermita siempre tan florida y hermosa.
Y ciertos pájaros revolotean entre estos pinchos sin ningún temor.
La torre de la iglesia semioculta entre las verdes ramas.
¡Así germinan las patatas!
La pequeña plazoleta delante de la ermita: lugar de reunión de mayores los días que hay Misa y de los jóvenes al anochecer del verano.