Crónicas de una letra minúscula.
El tío Corniche.
Ya hemos hablado mucho, de tiempos difíciles de miseria, de pobres y hasta de hambre, pero cuando mi abuelo no llegaba ni a zagal, no había en Malva ni escuelas, no creáis que esto de las escuelas ha sido de toda la vida, estamos hablando de los años mil ochocientos y poco.
Y como no había escuelas no había maestros, pero si había en los pueblos, quién se preocupara de enseñar a leer y a escribir y poco más.
Cuando yo era pequeño, y andaba ... (ver texto completo)
El tío Corniche.
Ya hemos hablado mucho, de tiempos difíciles de miseria, de pobres y hasta de hambre, pero cuando mi abuelo no llegaba ni a zagal, no había en Malva ni escuelas, no creáis que esto de las escuelas ha sido de toda la vida, estamos hablando de los años mil ochocientos y poco.
Y como no había escuelas no había maestros, pero si había en los pueblos, quién se preocupara de enseñar a leer y a escribir y poco más.
Cuando yo era pequeño, y andaba ... (ver texto completo)
Esta crónica me suena mucho, me lo contó mi abuelo hace mucho tiempo.
Los pastores que sabían de cuentas, así como los que sabían leer y escribir, por aquello de que andaban con las ovejas de un lado para otro, enseñaban a los zagales mientras pastoreaban en el campo. Antes el zagal era el aprendiz de pastor, que en nuestro pueblo era un oficio muy importante, pues había bastantes rebaños. Los que conseguían aprender enseñaban asu vez a otros y así, hasta que se institucionalizó el sistema, cuando ... (ver texto completo)
Los pastores que sabían de cuentas, así como los que sabían leer y escribir, por aquello de que andaban con las ovejas de un lado para otro, enseñaban a los zagales mientras pastoreaban en el campo. Antes el zagal era el aprendiz de pastor, que en nuestro pueblo era un oficio muy importante, pues había bastantes rebaños. Los que conseguían aprender enseñaban asu vez a otros y así, hasta que se institucionalizó el sistema, cuando ... (ver texto completo)