Hija mía
Un retazo de
cielo me ha caído en los brazos.
¿Qué voy a hacer, Dios mío? Y es más: es todo el cielo
lo que llevo en los brazos. Y yo soy tan terrestre
que no comprendo cómo puede caber el cielo
todo entero en mis brazos, cómo puede caber
el firmamento entero en los brazos de un hombre,
con todas sus estrellas, con su luna y su día,
con su azul y sus nubes pasajeras del viento,
... (ver texto completo)