Menos mal que los viernes ayudan un poco a soportar esta carga...
Todavía 38 madrugones.
Se me han salido tres o cuatro puntos y estaba a punto de rematar la sisa. Voy allá antes de que sea peor.
Y lo de no querer escribir, seguro que tiene que ver con la tarea diaria: diquiá una miaja me veo me veo escribiendo a la fuerza, así que, ahora, no apetece, claro.
Lo que no mejora son las ganas de hablar, ni de escribir. Lo de no querer hablar quizás tenga que ver con lo que estoy escuchando desde que he entrado: las dos compañeras de la limpieza, ¡vaya forma de soltar palabras, una encima de la otra, sin parar a escucharse ni nada!
Empata el Constancia. Ojo que otro gol de los de Inca nos deja en tercera división. Toca sufrir.
¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL de Miguel Santos para el Zamora!
1-0
¡Coño, si el de esta semana ya está casi encetao! Me marcho a ver si descansamos una miaja que pa' nosotros llevamos.
Eso es bueno que la gente disfrute por ahí, mejor que estar aquí esperando a ver si llega el viernes de cada semana.
Menos mal que ha aparecido MSol que si no...
A ver por dónde empiezo.
Mira si se nota la crisis. La gente se va de vacaciones o de luna de miel y no se sustituye a nadie. Así que habrá que estar de guardia hasta que lleguen las nuestras.
Buenos días. En Cáceres 17º, en Zamora 15º. En Las Vegas y por ahí, ya nos lo dirán Silvia y Javi si eso. Han de estar distraídos en otra cosa en vez de pescudar la temperatura. Verás...
Cada día me cago más en la crisis (estafa mundial), en los que la han liao (mercados financieros, chupones, políticos, sindicatos, gente con poder y con dinero en general) y en Montoro y Beteta (más malos que un nublao) que nos la han restragao.
Voy a irme quitando lo gordo.
... ¡y las vacaciones!
Ya he pensao: ¡cuándo llegarán las tres de la tarde!
Aprovecharemos para pensar un poco: mmmmmmmmmh.
Queda uno mudo del todo después de tanto adjetivo.
¡Y no te digo nada a ellos!
Si a sus padres, como es natural, les llena de orgullo el comprobar cuánto quieren a sus hijos, al tío que tienen en Malva se le cae una baba (babaraza, que es más grande) como pa’hacer correr el regato.
Y digo todo esto porque a pesar de que no he activado ninguna casilla, salvo tres o cuatro peticiones de amistad y casi sin querer, de repente me han entrado treinta o treinta y tantos mensajes a cual más emocionante, agradeciendo a Silvia y a Javi los momentos tan absolutamente inolvidables que nos han permitido compartir con ellos y celebrando su manera de ser.
A mí nunca me ha entrado lo de las redes sociales, no sé si por timidez, por pudor o por no andar viendo tutoriales sobre su manejo. Creo, además, que con un chato vino y un pincho se lo pasa uno mejor que creándose un nick con una password suficientemente segura. Aunque te lo tengas que tomar “callao” porque no se te ocurre nada. Siempre quedará aquello de:
- “Es que es eso, bobo”
- “Nada”
Termino, ahora mismo, de comprobar que el cariño de la buena gente mueve algo más que montañas. Lo que, en versión nuevas tecnologías, se traduce por “no hay cortafuegos, ni antivirus que se resista”.
Vamos a ver si, al de hoy, le sacamos algún provecho.
Con otros 45 madrugones, estamos de vacaciones.
Aunque todavía salgan esputos, los cuerpos van volviendo a su ser. Preguntaremos, en breve, por los que cogieron la enfermedad del beso. Aún tendrán los labios hinchados, fijo.
Se ve que cuantos más somos, más fuerza hacemos y mejor lo pasamos.
Además, ayer fui un día de bajón. Pero de bajón, bajón. Y es que viernes, sábado y domingo de fiestas y, a algunos, se nos hizo corto.
Buenos días. Parece que cuesta que salgan a la luz las fotos de la boda. Se ve que quedamos tan llenos que ahora no cabemos por el tragadero de fotos.
Yo voy al mío.
Y la tercera dimensión, la de “a lo largo del tiempo”, esa es tarea vuestra: ¡cómo tengáis que disfrutarla tanto como os merecéis y nosotros os deseamos, vais a tener trabajo!
La dimensión horizontal, la que ocupa el tiempo a lo ancho, no pudo ser más densa, ni con más y mejor contenido: ¡qué ceremonia, qué fotos (¡y cuántas!), qué aperitivos, qué cena, qué baile, qué barra libre, qué besos (¡y cuántos!)...
Encima os sabéis rodear de amigos tan encantadores que, a los demás, no nos ha quedado más remedio que disfrutar, aunque sea sin querer porque mira que hizo por quitarnos las ganas el puñetero tiempo (la dimensión vertical): hizo de todo pero, salvo alguna carraspera por entrar y salir a fumar, salimos ilesos.
Saliendo a quienes salís y contando con los hermanos con los que contáis, sin duda, que lo tenías más fácil, pero lo habéis clavao.
¡Gracias Silvia, gracias Javi! ¡vaya bodón que nos habéis dado!