Sobre el gazpacho del que hablaba esta mañana, no es ni andaluz, ni manchego: es el que hace Choni y en paz.
Hola MSOL. Ya estoy de vuelta de los Barruecos. No he llevado el sayo porque por aquí, ya calienta con alma.
He oído algún vecino en la calle y voy a aprovechar a ver si me ayudan a arrancar la bici, con eso doy una vuelta y hago una miaja ejercicio.
No te lo doy pa que no vayas cargao. Cuando vuelvas lo coges que te lo dejo debajo del felpudo.
Otra pa contar, la de Melquiades. Hasta luego.
¿Pillas o no?
Después te advierte que tu opinión ha sido recogido, aceptas y con unas cuantas veces más le dan un escaño a Alianza por la República de Esteban.
¿QUE HAY QUE HACER PA VOTAR ¿
No me han llegado las papeletas acasa.
Pinchar en la foto y cuando la tengas bien grande, miras justo encima de la foto y pinchas en la palabra "SI" que está en azul.
Ya tengo seis páginas de lo tuyo. ¿Te vale o escribo más? Esperaré a ver si consigo alguna foto ilustrativa, que cuando los libros tienen santos, son más fáciles de leer.
Heli y MJL tener paciencia que yo con el ordenador estoy en la fase de la m con la a, ma.
Es que si votas por las fotos, como nosotros, pasamos a los de otros pueblos.
Si tengo que ser sincero, no he hecho nunca el gazpacho extremeño, así que cuando llegue a casa, le preguntaré a Choni cómo lo hace y, esta tarde, os lo escribo. Acabamos de tener un simulacro de incendio y hemos estado desalojados al sol, como tontos. Ahora tenemos que cerrar. Hasta la tarde.
Repito, si alguien tiene alguna foto de cuando los zachos preparamos el entierro de la Sabrina, en el año 88, le agradecería que me la prestara para escanearla.
Y así, con el huevo, es de la manera que se convierte en plato único. Con un vasito de gazpacho extremeño, bien fresquito, vas derecho al sofá, más contento que no sé qué me diga.
Hoy tengo sobras para comer. Creo que hay puré de verduras que sobró de ayer, pero para darle el toque de hoy, le vamos a añadir unos espárragos cortados en daditos, bañado en huevo batido y pasados por la sartén. Lo que se dice, literalmente, freir espárragos, pero le dan un toque mu superior.
Seguramente el tiempo lo iras encontrando otros días, aunque me imagino que también habrá alguna que no se pueda contar por miedo a la censura
Claro, por el horario infantil. Tengo una entre manos que no sé cómo me las apañaré...
HELI que no decaiga, ha estado genial
Gracias Maribel.... y las que no se pueden contar. Por falta de tiempo, no penséis mal.
Miguel: A ver cuándo te entran las copulativas en la cafetera. Pincha en la foto que más te guste, cuando se haga grande, pinchas en la palabra "Si", que está en azul, por cima de la foto. Luego vas abajo del todo, hasta que encuentres la ventana de los mensajes, lo escribes y lo envías. Es que si no nos lías y encima los otros pueblos nos dejan a tierras perdidas.
Era mejor Goyito, que se apañaba con media liebre y la otra media la donaba graciosamente.
Perdón, por mejor decirlo, no era "donarla graciosamente", si no " ¿por quién te mando media?".
Heli, que bien casaron mi tia Mercedes y la mujer del tio del hocico puntiagudo. Por eso habia tan poca caza en Malva. Pa pocos perdederos que habia y llegó el del hocico afilao. No me extraña que hubiera pocas liebres con los lomos encalcadotes. Por cierto la famosa escopeta de las 96 palomas que mató mi tio Fernando de un solo tiro la tengo yo en mi casa y si me la paga bien se la vendo a la mujer del de el hocico puntiagudo, así hacen apelo y apluma.
Era mejor Goyito, que se apañaba con media liebre y la otra media la donaba graciosamente.
¡Coño, si está aquí mi señora!.
Por un momento creí que ibas a contar, la del "Garabillano".
O la de la vaquilla del mismo, pues creo que lo pasó peor la vaquilla que él.
Si te refieres al asalto del Garabillano a los toriles, es que era de noche y no se veían mucho los detalles, pero en resumidas cuentas, se trataba de los revolcones que le dio, el Garabillano a la vaca y no viceversa, como suele ser habitual.
La verdad es que no nos habéis sacado de dudas de quién era el del hocico afilao, sólo nos aclarasteis su oficio.
A ver si ahora va:
Es que no te podemos aclarar quién era, porque fue a parar al perdedero con las liebres, no supimos quién rea. Además, con la risa que nos entró cuando PON nos dijo su finalidad, como pa preguntárselo a él. Vamos yo no hubiera podido contener la risa si me tengo que poner de frente a aquel hocico.
No sé si habré hecho algo, porque al cargar la página, la foto se me queda a medio salir, el voto por la foto, no sé qué urna queda guardado, a veces no me sale la ventana dónde se escribe el mensaje, vamos un desastre. Así que mejor lo dejo. ¡Ah! y encima no me actualiza los mensajes hasta diquiá un rato, así que no sé si alguno me lo he comido y otro lo he pegado dos veces. Hasta luego.
Desde el otro lado de la plaza, cerca del toril, gritaba su padre, Eugenio el Chocolatero q. e. p. d.:
-“ ¡Hala con él! ¡leña con él!”, hasta que, se conoce que se fijó un poco mejor y reconociendo a Miguel encima de los cuernos del animal, exclamó haciendo ademán de salir al quite:
-“ ¡Coño, pero si es el mío!”.
Los que estábamos en el remolque, tirábamos (seguro que para arriba) por Miguel. La vaca empujaba lo suyo, (también para arriba), aunque fuera en el culo. Y Miguel, no sabemos si tiraría para arriba o le quedaba sentimiento separarse del cuerno de la vaca, pero el caso es que no terminaba de salir del lance.
Seguramente debió ser, porque casi siempre era él, Amador el de Bustillo el que abrió la puerta de toril y el que picó una miaja al animal, que salió envenenado, dando un barrido, alrededor de la plaza, que temblaba el misterio. Miguel, que seguía igual de despistado que hacía diez minutos, no se enteró de que andaba la vaca suelta, hasta que le notó el cuerno en el mismísimo culo.
Así que, a la taurina hora de las cinco de la tarde (igual eran las siete, pero para el caso es lo mismo), estábamos esperando, subidos en el remolque, a que saliera la primera vaquilla. Los más precavidos, entre los que me encuentro, estábamos engarabitados en el remolque, no sea que nos pillara. El único que estaba en la arena, aunque pegando al remolque, era Miguel que no temblaba. Ni miraba, si quiera, a ver soltaban la vaca o no.
To lo más que hemos visto ha sido alguna faena al alimón de Montse, de Vega o de Alfredo que le gustaba pasear por la arena. Y sobre todo los cortes de Luismi, el marido de Tobar, la de María, que, como sabéis, es natural de Coria. Lo demás era para que se lucieran algunos forasteros, si podían librarse de algún revolcón, que cuando se producía provocaba la risión entre la mayoría de nosotros: “ ¡Ya cayó, ya cayó!”.
A ver si me deja meter esta anécdota:
Como ya sabemos, en Malva había mucha afición a las vaquillas, hasta el punto de que, un año, tuvo que ser Valentín, el de los treinta y tantos motes, el que hiciera de matador de una de ellas, porque el que cobró como tal, no fue capaz de hacerlo. Era el gran matador Pablo Gómez el Divino, cuya actuación en la plaza de toros de Malva, no le abrió puerta ninguna, ni grande, ni pequeña.
Hola buenos días: hoy ha habido empate a 14º. A ver qué tal va la línea.
Hale, hasta mañana.
Vaya, se me olvidó la foto, es que cuando hay hambre se come uno todo las letras y las fotos.
Y ahora a cenar un vasito de gazpacho, una ensaladita con ventresca y un cuenco de macedonia. Así voy más listo a la cama.
Durante los tres días nos preguntamos varias veces quién sería aquel hombre, de qué pueblo sería y en casa de quién estaría, pero nadie contestaba nada, hasta que alguien volvió a preguntar de nuevo su procedencia y PON, ya no puedo aguantar más y contestó:
-“Lo han traído pa sacar las liebres de las cantarillas”.
Rondaban los sesenta y pico años, si no los setenta, que soy muy mal fisonomista. La señora no presentaba ningún rasgo característico, así que, seguramente pintaría más en su casa que en este relato, pero el hombre era de una apariencia, francamente, diminuta: delgadito, fino y de y con un hocico puntiagudo muy propio de su oficio, la verdad.
Durante el baile de los tres días de la fiesta, reparamos que había un matrimonio que ninguno conocíamos y que tampoco se arrimaba a nadie del pueblo con quien pudiéramos relacionarle para preguntar quienes eran.
Así que si me permitís un momento, os contaré lo que pasó hace unos tres o cuatro años en la fiesta del pueblo, aunque creo que ya lo he contado otras veces, pero como no lo he visto en el libro de JMG, ahora es la oportunidad de que lo añada, si quiere.
Me estoy quedando atrás en el relato de anécdotas, porque por la mañana no tengo internet y por la tarde estoy terminando de rematar un trabajito que me encargó Miguel, para que el se vaya al curso de Word. Ya no confunde guardar con botón derecho del ratón con meterse el ratón en el bolsillo derecho del pantalón, como hizo PON con el escapulario en Zamora.
Bueno pues antes de pasar al ofice, aprovecharé para recordaros otro sucedido.
Esta también la voto porque es mía y pa eso me compré una cámara con un zoom de gama alta, pa coger bien la caseta de Jesús el de Isauro.
En cuanto a las fotos, yo elijo esta, aunque a las otras también les doy algún empellón.
Seguimos con el internet llenico de virus, por lo que nos han dicho, así que yo tengo que tomar el chocoloate de Ceferina por la tarde.
Buenas tardes y felicidades a Tania, por supuesto.
Buenos días: en Cáceres han dado 12º y en Zamora 8º. A ver si con la fresca va mejor internet.
Adios, guapa. Besos.
Creo que PON no entra porque está haciendo una sarten de torresnillos, casi huele desde aquí. Que haga fotos y ponga el proceso desde la hoja de tocino hasta el zoco de pan.
Hasta otra, Iam. Besos.
Total censado, con niños o solamente mayores de 18 años.
Los menores de 18 años no están incluidos, pero deben ser tres o cuatro más.
Siguiendo con los torresnillos, a mí me gustan fríos, porque así el tocino se unta en el pan como la mantequilla. Si los comes calientes, lógicamente, están muy grasientos y, a mí me saben peor.
Por supuesto, a mí tampoco me gustaba morder el tocino directamente, es mejor ir untándolo en el pan. Para mi hay mucha diferencia de comerlo de una manera a comerlo de otra.
Por cierto Iam, creo que los torresnillos no tienen nada que ver con los restos de grasa que dices. En Malva los torresnillos se hacen del tocino o piel del cerdo que una vez descarnado durante la matanza, se le echa sal y se cuelga. Luego se van cortando trozos (más o menos de 3 por 3 cm.) y se echan en la sarten, a fuego lento, para que suelte toda la grasa. La piel (que nosotros llamamos cuero) queda muy crujiente y da gustoo rungarlo. Pero hasta que llegas al cuero, hay que ir comiendo el tocino, ... (ver texto completo)