Uno, que le faltaba un agujero a su ceranda y anadaba reclamando... Pero ya estoy, mujer perdona.
Heli, majo, se te trastocan las vocales, mira a ver si vas a tener dislexia a estas edades o es el inicio del Alzheimer, aunque lo más probable es que ya estés harto de tanto agujerear cerandas.
Pues más bien parece un problema de mala colocación del rabo (el de las aes y las eñes), pero me lo voy a mirar inmediatamente. Pero qué observadora eres, ¡menos mal que lo leiste de pasada!
Buenos días. Han dado 20º en Cáceres y 14º en Zamora. Por lo visto, lo peor viene este fin de semana.
Menudas apuntadoras tiene tu hermano. Ya verás después de la fiesta cuando volvamos a escribir crónicas. Que se preparen los de Rioturbio.
Te tengo que dejar, corazón, que si no, no me da tiempo a rematar una ceranda antes de comer. Hasta pronto.
Lo que tu quiera. Tus textos y comentario suelen tener un toque escatológico ¿A qué crees que se debe?, no será que la infancia te marcó mucho y no quieres abandonarla?
Seguro que sí, Maribel. Pero es que tienes que tener en cuenta que nos pasamos algunos años limpiando pocilgas y gallineros, y que el W. C. de casa de mi padre, lo hicimos entre él y yo, cuando yo ya tenía 14 o 15 años. Así que algo nos quedaría ¿no?
No sé si pondré la crónica de mañana o la dejaré para la vuelta, pero creo que es mejor que descansemos una miaja. Así que, a pesar de que andaré por aquí hasta últimos de agosto, voy a desearos a todos felices vacaciones, porque como marchamos como cagajones por el río, ya queda dicho.
No sé vosotros, pero yo ya estoy pensando en las playas de Mataloscoños, las de Coñil de la Frontera o los mismísimos Coños de Meca. Os aconsejo que llevéis leedura, que yo, mientras, seguiré con la escribidura de chascarrillos, hasta que me ponga a doblar pareos y eso. ¡Por Dios, qué bruto me he puesto con las letras! ¡Pero, en qué estaré yo pensando!
Lo malo fue que, cuando más altas eran las llamas, vino a pasar, por la carretera, el único coche que debía funcionar aquella noche, pero como nos daba miedo que nos pillaran quemando la manojera, lo dejamos pasar, escondidos en la viña para que no nos viera. Con eso, tuvimos más tiempo para llenarnos de morceñas, antes de llegar a casa.
MORALEJA:
Aunque la ocasión la pinten calva, mejor no salir de Malva.
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A pesar de la tremenda helada que estaba cayendo, fue arrimarle el chisquero y echar a arder la manojera entera, como si tal cosa. ¡Qué pena que no pudiéramos llenar los bolsos del abrigo con aquel calorcito, y así tener pa’l camino!.
Después de subir la cuesta, sabéis que viene una laguna y, un poco más adelante, una viña que siempre tuvo, en una esquina, pegando a la carretera, una hermosa manojera. Yo creo que estuvo varios años sin que nadie, excepto Valero, el del coche línea, si le coincidía algún cabeceo de los que daba al volante, la mirara, siquiera, hasta que llegamos a su vera los tres paupes. ¡Tu verás!. Como se suele decir, si naciste pa martillo, del cielo te caen los clavos. Aquella manojera nos vino como dedo en ... (ver texto completo)
La cosa tenía una mala pinta del demonio. Tanto que, como por allí no pasaba ni la estrella de oriente, no tuvimos más remedio que volver andando pa casa. Como decía antes, siempre se ha dicho que hay siete kilómetros, pero con aquel frío y las pocas ganas que teníamos, parecían setenta y siete.
Pedimos otras fantas y, entre ponte bien y estate quieta, nos ventilamos la segunda sesión del baile, del mismo lado que la primera. ¿A qué va? y ¿quién da? era todo lo que nos interesaba saber, ni siquiera nos preocupaba el hecho de que iban a cerrar y que no teníamos ni camellos para volver a casa, porque andaban todos comiendo y bebiendo lo que les habían dejado los niños en sus zapatos, mientras esperaban a que los Reyes bajaran de los balcones, de colocar los juguetes.
En pleno invierno, como bien saben Melchor, Gaspar y Baltasar, hace un frío que pela y es mejor no andar p’acá y p’allá, así que nos metimos en el bar de Calleja, pedimos unas fantas y unas cartas y ¡leña, que Dios te crió!. Acabó la primera sesión del baile pero nosotros seguíamos preocupados por si había salido ya el tres de oros o por picar las veinte en bastos, más que por ningún otro ergo.
Es tradición que Villalube celebre una fiesta, como un templario de grande, en la noche de Reyes, y como tales nos presentamos a disfrutarla Esteban el Yeyo, Pon y un servidor. Hasta allí nos llevó el cuñado de Esteban, en su Citröen GS, con un montón de planes para hacer, de aquella fiesta, algo memorable.
Ahora que tenemos que pasear por prescripción facultativa, siete kilómetros equivalen a media pastilla contra el colesterol y un cuartillo de la de los triglicéridos, pero cuando teníamos veinte años, eran un viaje irrealizable si no disponías de un buen aro o de una bicicleta. Digo esto, porque siete km. es la distancia que ha habido siempre entre Villalube y Malva y la que yo recorro cada vez que doy un paseo terapéutico.
Van a bajar la persiana, así que hasta luego a todos.
Dejaré que se escabecen una miaja, aunque estos los sacan fácil. ¡Menudos águilas!
Pero GA, yo creo que se te ha pasado el del medio, que es tío Emilio el Carrañaca q. e. p. d.
Como veo que muchos de vosotros disfrutareis de vacaciones en los próximos días, sino lo estais ya, os contaré una historia relacionada con este tema.
Mi suegro, Leandro, en su juventud se dedicaba al transporte de mercancias y viajeros.
El parroco de esta localidad tenía una hermana que vivía en Astorga y tenía por costumbre pasar los veranos con su hermano en Sanabria. Pero había un inconveniente, y no pequeño, pues la susodicha señora se ponía a morir cada vez que viajaba en cualquier tipo de ... (ver texto completo)
Pues llegaría como pa pregonar ¡Vicenta Santos! en mitad de la plaza.
Yo también tengo que dejaros un rato que me esperan un zumo de naranja y una tostada de pan untado con ajo, tomate y aceite y unas lascas de jamón encima. ¡Se me caen los lagrimones!
Jmg que anda cerca de ellos, podía hacernos con unos modem para poder llevar los portátiles, lo mismo a la playa que a medir a la era. Ya sería el remate: tú me das cremita mientras yo contesto a los del foro.
El viernes me voy a ir de vacaciones aprovechando la coyuntura. Estaré fuera el fin de semana y toda la semana siguiente, asi que no entraré a saludaros. No será porque no me acuerde, porque como dice Miguel menudo viciarraco, será porque no podré.
Pues te echaremos de menos, reina. Yo también he cogido un vivio con lo de escribir que no veas. El viernes pasado estábamos con otro matrimonio tomando unas cañas y me acorde de dos chascarrillos. Pedí un bolígrafo y los apunté en una servilleta para que no se me olvidaran. ¡Es mucho!
Buenas y santas, lo que me he reido, de lo de Calleja, no me acordaba en absoluto de esta historia.
Es bajito el Calleja, pero mala leche tiene, y es más tieso que 11 velas en invierno.
Pero fue más o menos así ¿no?. Cualquiera le preguntaba lo que era aquello colorao. Tráelo y ya nos desengañaremos por nuestro propio ojo.
Teníais que haber visto cómo se puso Calleja, como un auténtico basilisco. Si no llega a ser porque, a Jmg, le llegaba por el ombligo le mete dos carrilladas que marcha pa casa con dos señoritos pintaos en la cara. Por no calentar más el ambiente, tuvimos que pedir “dos pinchos de aquello colorao de allí, otros dos de lo amarillo de más acá y uno de lo del medio”.
MORALEJA:
... ¡y con razón!
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Nos metimos en un rincón que había al fondo del bar, más allá del recodo de la barra y pedimos cortos de cerveza o vinos con gas, aunque para dónde más mirábamos era para la vitrina de los pinchos. Una vez que Calleja nos puso la bebida, con una habilidad propia de aquel atuendo, le preguntamos:
- ¿Qué tienes de pincho, Calleja?
Como el hombre no se acordaba bien de lo que había sacado de la cocina, nos respondió vuelto hacia la vitrina, de manera que lo único que entendimos fue:
-Pues tengo, ... (ver texto completo)
Pero lo que nos llevó allí, una tarde, no fue la indumentaria de Calleja, sino el hambre con que nos habíamos levantado, después de estar toda la tarde jugando al julepe. Tenía buenos pinchos, así que, como no había controles de alcoholemia, cogimos el coche y ¡a Villalube!.
Como muchos sabréis, en Villalube, pegando a la panera comarcal y a la carretera de Zamora, hay un bar que abrieron hace ya bastantes años, con el nombre de su dueño, “Calleja”. No sé si seguirá con la costumbre, pero en aquellos años, nos chocaba que el tal Calleja, se pusiera uniforme de camarero, con pajarita y todo, acostumbrados, como estábamos, a ver camareros que, con la ropa de echar a los marranos, nos sirvieran la cerveza, si nos corría prisa.
Además, como es de Jmg, voy a ponerla no sea que aparezca él y me la escoñe.
Pues, hasta luego. Mientras viene Msol, voy con la crónica de hoy, que es más cortita que la de ayer.
Pues yo más que acordarme lo incorporo despues de decirlo tú, como algo que es de cajón, pero hasta que no lo has dicho....
Es que las bolsas de pipas "La pilarica" daban mucho juego. A una lata de guisantes, le rematabas, con un martillo, las rebabas que dejaba el abrelatas, le hacías un agujero en medio del culo por donde pasabas un alambre que servía de enganche y hacías un tractor de primera. Luego en una lata de sardinas, rectangular, le hacías los remates con el martillo y otro agujerito para meter otro alalmbre que enganchara con el anterior, y ya tenías remolque. Los bolsas de pipas eran los sacos que llenabas ... (ver texto completo)
Tranquilamente esperando a que llegue el 14 de agosto pa cerrar el chiringuito. Aunque siempre viene alguna pejiguera a pedir agujeros de diseño o a preguntar que qué hacen con las granzas. Si es que no lo dejan a uno....
El de la media, es mi abuelo Herminio, después mi abuela Saturnina, creo que mi tío Emilio y Tere la de Octavio. Los demás no los conozco. Espero que GA nos de pistas o nos diga quién son.
Sobre lo de sacar agua del pozo de la fuente, ¿os acordáis de que había que meter una china en la bolsa de pipas para que se hundiera y se llenara antes?
Hola Mjl. Yo me pregunto dónde tomarán la temperatura que dicen en la radio porque siempre tengo en casa, lo menos 5º más que en la radio. De todas maneras no digas nada que nos está regalando un verano mu rico y llevadero.
Buenos días: hoy ha habido un empate a 18º.
Jmg: hijo del Duque, aristócrata nacido en Vitigudino, de donde le viene su famoso apodo y hermano de las anteriormente nombradas Concha, Carmen y Maribel (perdón, esta última, se me pasó).
Perdóname, Maribel. Ya traté de corregir mi error lo mejor que pude, pero insisto que lo siento, por ti y por todos los que no nombré. Tengo que seguir con lo mío.
¿Ves? Tengo que dejarte porque hay uno que quiere los agujeros con doble pletina, sujeta a la trócola por medio de unos flejes. Si es que no le dejan a uno. Hasta luego.
Te advierto que llevamos 44.376 mensajes y somos los quintos de toda España, así no andes buscando lo que ya hemos escrito. En uno de ellos, para los que no me conocen, explique que tengo tres negociados a mi cargo:
- El de enderezar varillas de paraguas
- el retorcer hierros para espeteras
- y el hacer agujeros de cerandas, que es el que más guerra me da. No sabes tú bien cómo quiere los agujeros la gente.
Chisst, calla, calla, que lo de Gallegos ya está contao, más atrás y habíamos dado nombres falsos.
Si quieres te mandamos recopilación de anécdotas que ya hemos publicado, por si te interesaran.
Ya os dije que era la edición dominical de las Crónicas de un pueblo, así que no hace falta leerlas. Con echarles un vistazo por cima tenéis bastante. A Benja seguro que una parte le suena, ahora que caigo.
A pesar del empate a dos fechorías, quiero advertir, que no aspirábamos al premio “La pila un pozo” y que no fue ningún campeonato de acémilas desbocadas. Así que, por favor, que nadie vea en estos relatos más pretensión que la de escribir y compartir los recuerdos que a uno le vienen a la cabeza. No hay ningún ánimo de ofender, ni afán de protagonismo, ni por supuesto, de fanfarronería. Incluso de algunas cosas, no diré de cuáles, no se siente uno orgulloso, en absoluto, pero siempre han sido difíciles ... (ver texto completo)
Debían de andar buscando alguna peña abierta, cuando se vieron, como si fuera un claro en medio de la selva, rodeados por un montón de tiestos que, la encargada de los coros y otros menesteres de la iglesia, tenía bien domesticados en su portal. Por las señas del aborigen, la dueña era una solterona, por lo visto muy importanciosa y gruñona, motivo más que suficiente para liarse a machetazos con los tiestos que más entorpecían su camino.
En el Juzgado de Villalpando, ni Perry Mason, sudando, ni ... (ver texto completo)
Con esta, yo ya llevaba dos multas en aquel verano de lujuria y azoteas. Pero hubo otros dos foreros, que levanten la mano si están por ahí, que organizaron otra, seguramente para no dejarme ganar y terminar empatando a dos picias cada uno.
Fue la que tuvo lugar en la fiesta de Belver, donde habían acudido, estos otros dos foreros que he mentado, a pasar el rato entre bar y bar con un nativo del Raso, muy dado a “ponnos otro chisme que lo pago yo”. Dieron en apretar y apretar con los cubatas, de ... (ver texto completo)
Ni sé a qué vuelta se echan los perros, ni a qué empujón cedió la barandilla, pero, tan cierto como que los perros se echan, es que la barandilla cayó, por cima de nuestras cabezas y delante de nuestros pies, armando tal estruendo que nos fue inútil huir sin que, Manolito el del tío Andresón, el tío de Msol, nos conociera a todos en cuanto se asentó la polvorera, sin necesidad de ruedas de reconocimiento, ni de que el CSI analizara el ADN de los restos del apretón, ni del papel que firmamos y rubricamos.
Ese mismo verano de marras, entre alguna de las partidas de tute, de chamelo o garrafina que celebrábamos en el Club Social de La Pacheca, nos vino a ocurrir lo que nadie puede remediar por nosotros: un apretón de muchos kilopondios.
Como aquellos eran tiempos de disfrutar de la libertad recién estrenada más que de tirar de las cadenas, de tirar de pantalón en cuclillas, más que de apoltronarse en una taza, nos fuimos a aliviar al cobijo de un portal hondo que había bajo la escalera de la casa... (ver texto completo)
Con las tejas hechas pisparillos, el tejado de la casa que cruzamos se iba como un cesto, así que, el aguacero que cayó al día siguiente, empapó el yeso de las paredes que acababan de lucir unos albañiles de Pozoantiguo. El peritaje que hicieron los albañiles, en una hoja de libreta de alambre, figurará, Dios mediante, en los manuales de derecho que habrán de estudiar las futuras generaciones: “Por aver dejau el tejau machacau, dos ombres, multa de …. pts.” si mal no recuerdo. No faltó tampoco la ... (ver texto completo)
Antes de encontrar a los compañeros de farra, me encontré, en la plaza, con las mujeres de algunos de ellos que ya los echaban de menos en sus camas tanto como yo, la cartera en mi bolso, cuando noté que no la tenía. “ ¡Anda que como se me haya caído dentro de la casa, en vez de una sustracción, hemos hecho una multiplicación!”, pensaba yo. Finalmente, fuimos capaces de encontrar la cartera, pero no conseguimos borrar el rastro que dejaron las risas y voces de los que no entraron en la casa, así ... (ver texto completo)
Dicho y hecho. Nos llegamos al armario donde nos esperaban las latas de conservas, que estaban bien empaquetadas, dentro de una caja grande, del tamaño justo para llevarla al cuadril. La llevaba mi cómplice, debajo del brazo, haciendo el camino inverso al que nos llevó dentro de la casa cuando, en mitad del tejado, escuchamos:
- ¡Chacho, fulanito, saca la escopeta que nos están robando!.
Mi socio, al oír las voces, no se atrevió a bajar por el poste de la esquina, por el que habíamos subido y se ... (ver texto completo)
Entre la pesadez de la cena y la de nuestros cuerpos, teja que pisábamos, teja que cascaba, por mucho celo que pusiéramos en evitarlo, hasta que llegamos al borde del tejado, y sentados, con las piernas rescolgando, observamos que, en el corral de la casa que acabábamos de atravesar, había ropa tendida.
- Chacho, yo creo que eso de ahí son servilletas colgadas.
- Claro, si han comido y las han manchado, lo mejor es lavarlas y tenderlas pa que se sequen.
- Pero, ¿a ver si va a haber gente en casa?
- ... (ver texto completo)
De vuelta al pueblo, pasamos por delante de la puerta de una casa en la que sabíamos que había bebidas y latas de conservas. Las traían los dueños en sus, cada vez más frecuentes viajes a Malva, a pasar unos días. Habíamos descubierto aquel sitio cuando alguien, en algún guateque de los que celebrábamos en la casa de la carretera, donde yo nací, saltó por la tapia que separaba los corrales y anduvo rebuscando por los armarios que había. Se daba la circunstancia de que la llave de esa casa, la custodiaba, ... (ver texto completo)