Mensajes de MALVA (Zamora) enviados por Heli:

Hablando del tiempo. No sé si era el Sr. Valentín (Malave) o algún antepasado de Tinín, el que hablaba del tiempo, con otra persona (si alguien lo recuerda que lo diga), mirando al cielo y en estos términos:
- ¡Está fosco!, decía uno.
- Sí, está vario, le contestaba el otro.
Tiempo, tiempo es lo que tarda este adsl en funcionar bien.
De la vendimia no dices nada. ¿Te hizo mal tiempo?
En otros no sé, pero en este foro, el que más tiempo tiene es Pon: 212 veces. Y después Msol, como su propio nombre indica.
¡Tamborilera, muda de son!
¡Ahí va la mesma!
Buenos días. En Cáceres 20º y en Zamora 12º.
Esto no va bien, se atasca como si tal cosa. A ver si más tarde...
A ver si ahora que le he echao mano por el corvejón os puedo contar que el nieto de Piedacina ganó (Alcobendas, 1-Valladolid, 2) y que el hijo de Miguel también (Zamora, 6- Sur, 1).
Pues hoy tengo el internet con las mismas interferencias poscoitales oligocéfalas que el Olof Empalme de la letra minúscula. Tan pronto le patina el Bendix como se le gripa la junta de trócola.
Buenos días. Parece que arranca la red. Han dado 19º en Cáceres y 13º en Zamora.
Como ya viene el fin de semana y la tele es un asquito, excepto cuando se acerca la hora de quedarse frito, para el lunes me traéis todos una redacción sobre el siguiente tema:
- Diferencias entre las expresiones "to no" y "pos luego" y sus repercusiones en la literatura del Siglo de Oro.
... y si no, pasarlo de primera que es mucho mejor. ¡Ande vas a parar!
Ya te digo, si no nos das un toque no te vemos.
A Msol casi no le he hecho caso y eso que no falla nunca. Me pasaron razón de tu recado, aunque no entendí bien si era en Buenos Aires o para buenos aires. Se hará lo que se pueda...
Pues es bien maja, la muchacha. A ver si vuelve por aquí y vamos conociéndola mejor.
LUPITAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA cariño que me tines abandonao.
Sí, ¡aquí te viene!. Ya debe saber que pesas lo tuyo, y que no te manejas bien con algún paso de baile, así que no baila contigo ni atada.
Creo que hoy tengo, pa comer, redondo de ternera, así que con el desayunón que me he metido, esta tarde cago cuadrado, como si lo viera.
Heli a Ivan lo veo a menudo por el campo de golf de Villarrín y de Pelaez tengo referencias a través de una hermana de su antigua novia que es compañera mia de trabajo. Si te interesa contactar con alguno me lo dices. Pelaez era todo un personaje.
Dales recuerdos a los dos. A Pelaez lo veía casi todos los años en la fiesta de Villaba, pero dejamos de ir porque coinciden con las de Malpartida y velahí. Pero a Iván no lo veo desde aquellos tiempos de Salamanca ¡con la guerrica que le dí!.
Lo siento, tengo que salir. Hasta luego.
Perdón por pisar a alguno que ha entrado, no me daba cuenta con el lío de copiar, pegar, votar la foto y enviar, no mira uno con quien se encuentra.
El primer año que estuve matriculado en Salamanca, compartí piso con el hijo del panadero de Villalba de la Lampreana y con otro chaval de Villaveza del Agua. A los dos, los conocía de vista, de haber estudiado, hasta COU, en la Universidad Laboral de Zamora. El de Villalba, Peláez, era un personaje muy peculiar, extravagante y exagerado, del que recuerdo varias anécdotas. De Iván, el de Villaveza, recuerdo su seriedad, no exenta de picardía y sobre todo, su afán por el estudio.
Al principio del ... (ver texto completo)
Y hasta aquí la crónica de hoy, y la de unos pocos días. Por si alguien la quiere llevar a la mesilla, para leerla al acostarse, la pondré entera y así sirve también para el recopilador.
Por detrás de Luis, Miguel empezó a tocar, disimuladamente, a Esteban. Una vez le tocaba el costado, otra los riñones, bajando, poco a poco, hasta el culo. A pesar de que miraba una y otra vez, Esteban no caía quién era el que le metía mano.
Cuando la cosa fue a mayores y Miguel trató de meterle la mano por dentro del pantalón, se levantó Esteban, harto ya de tanto sobeteo y le dijo a Luis, que había aguantado, a duras penas, la risa:
- ¡Vámonos p’a fuera, que aquí no hay más que putas y maricones!

MORALEJA:
Quod Malva non dat, Salmántica non praestat.

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En esos asientos estaban sentados una noche, Luis, el de Belver y Esteban, el Yeyo. Al cabo de un rato, apareció de incógnito Miguel, que se sentó junto a Luis, sin que Esteban se diera cuenta. Entre lo mal que anda de la vista y lo poco que se veía en aquel local, no había manera de que lo conociera.
Por terminar con las andanzas salmantinas, no quería dejar de mencionar aquellos locales tan famosos, por donde solíamos movernos. Además de “El conejito”, “La barracha” y “El paniagua”, estaban “El bolero”, donde daban una absenta del demonio y “El water”, donde servían los cubatas en tarros de escobillas y los asientos eran auténticas tazas. Al lado de éste, estaba la discoteca “Sargento Pepper’s”, que era un antro sucio y oscuro, con unos asientos corridos de cemento a modo de graderío.
La otra vez, a la que me refería antes, fue cuando pagó la consumición que habíamos tomado en el bar Rufino, del parque de Garrido. Le había dado al camarero un billete de veinte duros y esperaba, no fuera a ser que se le olvidara, la vuelta con tal ansia que no le quitaba ojo. El mozo empezó a soltar las monedas en el plato al tiempo que las contaba, hasta que le llamaron la atención de una de las mesas y dejó de echarlas para contestar a quienes le reclamaban. Fede no veía la hora de guardar la ... (ver texto completo)
Todos sabemos el olor que deja, en una casa, una tortilla recién hecha. Y a mi, entre el hambre que traía y aquel olor tan rico, se me iba haciendo la boca más agua que chupando un polo de dos perras. Como no rebullía nadie en casa, me fui acercando despacio, siguiendo el olor hasta la puerta del armario dónde alguien había guardado tan tentador manjar. Abrí la puerta sin hacer ruido, pero al ir a coger los platos, una de las estrías de los bordes, resbaló y pegó contra la del plato de abajo, haciendo ... (ver texto completo)
Una fue cuando vivíamos en el piso con Peláez y los otros alipendes mencionados. Yo llegaba de la calle a eso de las ocho y media o nueve de la noche con un hambre propia de los veinte años, mal alimentados, que teníamos entonces. Fede había preparado una hermosa tortilla de patatas porque, al día siguiente, tenía que madrugar para ir de excursión a un pueblo a excavar no sé qué piedras y hacer un trabajo de una de las asignaturas de Geografía. Después de guardarla en un armario de la cocina, tapada ... (ver texto completo)
Por aquel entonces, Fede andaba saliendo con una muchacha de la que no diré su nombre, sobre todo porque no llegaron a mayores. Sólo diré que el día que cortaron, Fede tiraba por el brazo de ella, hacia a la habitación, mientras ella le rechazaba con una frase, también para los anales:
- ¡Águila, que eres un águila, que sólo vienes aquí cuando tienes hambre!, le decía.
Y no le faltaba razón en cuanto a lo del hambre, sobre todo en aquellos tiempos. Para ejemplo, además de la ya referida historia ... (ver texto completo)
Aquel día le tocaba fregar a Iván. En uno de los trasiegos descritos hacia la taza del W. C., oyó las voces del vecino de enfrente, que acababa de llegar de tomarse sus vinitos y se ve que, al hombre, no le habían sentado muy bien, porque se asomó a la terraza, dando voces, preguntando por el que “sintonizaba a todas las vecinas”. Como nadie salía a contestarle, se cabreaba cada vez más, hasta que terminó tirando una botella de cerveza que tenía en la mano contra la barandilla de nuestra terraza. ... (ver texto completo)
En la primera semana de nuestra estancia en ese piso, se nos atascó el fregadero. Avisamos al dueño, pero por allí no “parecía” fontanero ninguno. Para fregar la loza, nos las apañábamos poniendo un caldero bajo el fregadero y, cuando se llenaba, salíamos a la terraza que daba para el patio interior, y desde allí abríamos la ventana del W. C. y, como la taza quedaba justo enfrente, arrojábamos en ella el agua de fregar, caldero a caldero.
Vivíamos en aquel piso, además de Peláez y yo, Fede, Iván y Luis, el de Belver. Era un piso enorme que tenía cinco habitaciones. A mí me tocó una que tenía dos camas, pero nunca pude utilizar ninguna de las dos porque tenían los alambres de los somieres tan dados de si, que llegabas con los riñones al suelo. Así que cogí los dos colchones, los tiré al suelo, en un rincón y allí dormí todo el año. Con los somieres, puestos uno sobre el otro, como si cerraras un libro, me hice unas estanterías mejores ... (ver texto completo)
Peláez era muy friolero y como en Salamanca los inviernos son tan duros, se compró un abrigo negro que le llegaba hasta los pies. Más parecía sotana que abrigo de no ser porque tenía muchos menos botones. Se cubría la sesera con una boina, también negra, que llevaba calada hasta las orejas pero como tenía mucho vuelo, le rebosaba por encima de una de ellas. La verdad es que, vestido de aquella guisa, imponía. Sobre todo la noche que, después de andar de farra, volví a casa y al salir del ascensor ... (ver texto completo)
Yo salía muchas veces de fiesta con él porque, en Salamanca, no se podía uno aguantar en casa mucho tiempo. Jamás ligamos con mujer alguna ni estudiante, ni trabajadora, salvo una noche que aguantaron con nosotros dos muchachas hasta después del desayuno. Lamentablemente, una vez que llenaron la barriga, en vez de subir a casa, nos dijeron que se tenían que ir a “comprar unas cortinas con su madre”. ¡Mejor bobada que cogieron!.
No olvidaré, tampoco, el día en que, harto de que se le arramara la leche al hervirla, (todavía se hervían aquellas bolsas de leche, que llamaban del día), decidió permanecer durante todo el hervor, agarrado al mango del cazo. ¡Con lo pesado que se hace ese rato!. “Hoy no se me marcha”, llevaba escrito en la cara. Yo, mientras, le daba conversación para que no se le hiciera tan largo el rato, hasta que, de repente, le oigo vocear, al tiempo que levantaba el cazo del fuego:
- ¡Ahoooooraaaa!
Tampoco ... (ver texto completo)
Después de comer, yo merodeaba por la cocina, recogiendo el plato, cuando llegó, de las clases matinales, Iván, que se disponía a calentar su ración. Mientras, Peláez arrebañaba, que daba gusto verlo, un tarabanco de espinazo como un templario de grande. Estaba disfrutándolo más que un perro debajo la escalera, dándole una vuelta tras otra y pensando si vendría de Malva o de Villaveza, porque de su pueblo no le sonaba mucho. Para salir de dudas, se le ocurrió preguntar por su procedencia:
- ¿De ... (ver texto completo)
Al principio del curso, como todos los estudiantes que íbamos de los pueblos, llevábamos de casa lo necesario para hacer cocido tras cocido, porque era lo más barato, lo más cómodo de guisar y lo más rico. Como compartíamos todo, llenábamos bien la olla con lo que pillábamos, sin mirar su procedencia ni denominación de origen, ni siquiera, si era una especie protegida.
CRONICAS DE UN PUEBLO
El primer año que estuve matriculado en Salamanca, compartí piso con el hijo del panadero de Villalba de la Lampreana y con otro chaval de Villaveza del Agua. A los dos, los conocía de vista, de haber estudiado, hasta COU, en la Universidad Laboral de Zamora. El de Villalba, Peláez, era un personaje muy peculiar, extravagante y exagerado, del que recuerdo varias anécdotas. De Iván, el de Villaveza, recuerdo su seriedad, no exenta de picardía y sobre todo, su afán por el estudio.
¡Ya me calenté! Tengo escrita una historia de los tiempos de Salamanca, bastante larga y con algún protagonista desconocido para casi todo el foro. Llevo varios días con la duda de si ponerlo o no, pero ya digo que me he calentado y lo voy a poner a riesgo de que, por pesado y aburrido, se marche pa casa la mitad del foro. Voy con ella.
Buenos días: 22º en Cáceres y 12º en Zamora. ¡Por fin viernes!.
Pues no sé que te diga, pero creo que tengo que reiniciar, porque me está avisando el ordenador que se han instalado actualizaciones y se necesita reiniciar.
Espero que nadie esté abriendo una zanja, porque si no se va acostar con un dolor de riñones del demonio.
Unos de viaje, otros en el vacillar, otros poniendo el tiempo. Alguna de duelo, otras de cháchara o de pingoneo. ¡Ah, que bonito es lo cotidiano!
Parece que la gente se resiste a entrar al foro. Ya vendrá el invierno y os pegaréis por entrar.
Estas fotos siguen en el candelero, así que haremos algo de provecho y les amiscaremos el perro.
Está el día un poco perro, pero más perro estoy yo. He escrito una miaja, pero no lo he puesto en el foro, pero lo peor es que ni he dado paseo ni nada. Ha hecho un calor modorrón, modorrón.
¡Malajosiá, con el gato! Es lo que tiene criar animales que te encariñas con ellos y lo terminas pasando mal...
Habrá que ir levantando la trilla... ¡Ah! Hoy tengo arroz con una fritada de tomate y pimientos y latita de atún. Bueno, y a lo mejor le pico un par de pepinillos en vinagre porque, aunque dan muchos gases, esta tarde voy a dar el paseo por un camino menos concurrido... Hasta luego.
¡Dale ritmo, chiguito!
- ¿Hoy no escribes?.
- ¡No!
- ¿Por qué?
-Porque no me da la gana.
-Y ¿vas a volver a escribir?.
- ¡En cuanto salga de aquí!
Eso sí, te advierto que el teléfono fijo, no funciona y el móvil, casi no tiene batería, así lo que me digas, pronto y bien.
Montse, y que te crees que ha hecho.
¿la has visto tu, en alguna procesión?
Me haría falta algún dato tuyo, JMG. Llámame o algo o ¿ya le has pasado razón a alguien?.