Todos tomados del brazo fecundo,
orificio de traiciones,
cañerías corporales que siempre
están alertas
al bofetón que embaraza:
—nos debemos cuidar—
Muchas veces al voleo te deja
el hijo plantado en el vientre,
no es que quiera asestar su zumo de leche en tu vida,
basta un descuido,
y
su válvula;
te posee, te somete para siempre.
No tiene OJOS para la desdichada
no puede ver a su victima.
Cauce de riberas desbordadas,
pasión de noches turbulentas,
al roce de manos agrietadas,
los besos;
emergen de su boca, cautelosos,
muchas veces no lo pueden corregir,
escupe su mosto como dragón enfurecido,
verdadera savia de los genes....
embetunados.
Para mi: simple gelatina, jalea de los embriones,
viscosidad anhelante,
donde el asta, espolón que aturde;
emprende su camino
cual rayo incendiando
todo
a su paso.
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