Mensajes enviados por Victoria Serna,:

buenas noches tan tan tan ay alguien ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyy
Buenos dias Fefilla un besooooooooooo
Feliz dia Ana un besoooooooooooooo
Por hoy ya esta bien, lo dejare y a descansar que hoy madruque mucho
Feliz noche a los que entrais a leer mirar os deseo una feliz noche y bonitos sueños
Un besinnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn nnnnn
Manuel José Díaz, Cuba

Amor puro

El amor que te brindo, vida mía,
no es amor terrenal, ofrenda impura
que se tributa solo a la hermosura,
que nace y muere como flor de un día;

es Carila una luz que el alma guía ... (ver texto completo)
Fuga

Nos iremos tempranito.
Iremos de madrugada,
por el camino mojado
de besos de la mañana.

¡Qué alegría habrá en tus ojos!
¡Qué regocijo en mi alma!
Seremos sobre el camino ... (ver texto completo)
Manuel Joglar Cacho, Puerto Rico, 1898

Hay una voz

Hay una voz nacida en la campana
que a mi recuerdo llama y lo despierta.
Y hay una mano buena y hacendosa
que me pone las botas y la espuela.

Y hay un caballo, listo para el viaje, ... (ver texto completo)
Marita Ragozza de Mandrini, Argentina

Donde los sueños piensan

Me advirtieron que la infancia
no es un derecho adquirido
sino una fiesta
en la que uno es traicionado,
que la adolescencia
no tiene los atributos de la infalibilidad, ... (ver texto completo)
Marino López Blanco, Cuba

Transmutación

Yo quisiera mostrarle por oír sus sollozos
las heridas que llevo dentro del corazón...
¡Si supieras...! Evocan oquedales de pozos,
la congoja y la angustia de la Crucifixión.

¿Quién dijera que un día su boquita escarlata ... (ver texto completo)
Manuel Fernandez Juncos, Puerto Rico, 1846

Sursum corda

No te apenes jamás de haber nacido
en una isla de extensión escasa;
que no se juzga al hombre por su casa;
ni a las aves cantoras por su nido.

Isla el Atica es, donde ha lucido ... (ver texto completo)
Mario Valenzuela, Colombia, 1836

El Llanero

Despierto el ojo, la nariz hinchada,
la frente erguida, trémula la crin,
tascando el freno, el suelo golpeando,
la oreja atenta al eco del clarín;

tal el noble caballo; y el llanero ... (ver texto completo)
Mariluz Castellfort

Desamor

Fui yo quien te adoró en aquel momento
Quien halló en la mañana tu camino
Quien quiso ser gaviota en tu destino
¿Por qué mi amor, te fuiste con el viento?

Ante duda no cabe pensamiento, ... (ver texto completo)
Manuel A. Rodríguez, Perú

Obsesión

Las cosas en la noche tienen miedo:
yo tengo un miedo negro de las cosas.
Cuando voy por las calles, misteriosas
sombras no puedo atravezar, no puedo...

Las baldosas son lápidas de fosas; ... (ver texto completo)
Mariano Quesada, Cuba

Mar afuera

Era una tarde gris en Inglaterra
y Londres populosa me abrumaba.
La niebla sobre mí se desmayaba
como un humo fantástico de guerra.

Ya ansiaba el sol ardiente de mi tierra ... (ver texto completo)
Mariano Cárdenas Palacios, España

Iluminación

Yace el alma en la carne sepultada
entre átomos de amor y de ternura;
grilletes son de luz, de noche oscura,
los que dan sepultura a su morada.

Antes de amanecer vive enterrada ... (ver texto completo)
Mariana Pérez Pérez, Cuba

Maduración

La cárcel y la memoria
son dos polos de esa holgura
donde el hombre se madura
mientras abriga su historia.
La llamada perentoria
de la muerte no es castigo, ... (ver texto completo)
Hortensia Munilla Tauler, Cuba

¡Amor!

Amor es esa esencia prodigiosa
que brota de un etéreo manantial
portando en sus efluvios un caudal
de sutil ilusión esplendorosa.

A veces en el alma se nos posa ... (ver texto completo)
Dora Castellanos, Colombia, 1924

Siempre amor

No sólo por gozarte te he buscado:
también te quiero para padecerte,
porque el solo placer de poseerte
no da la plenitud de haber amado.

El vivo resplandor de lo gozado ... (ver texto completo)
César Borja, Ecuador, 1852

Pan en la siesta

Surca el hondo remanso la píragua,
al pie del umbroso platanal esbelto,
cuyo follaje satinado y suelto
copia en su seno tembloroso el agua.

Arden las playas, al fulgor de fragua ... (ver texto completo)
Bernardo López García, España, 1838

De asombro y de dolor...
Al asesino de Abrahán Lincoln

De asombro y de dolor el alma llena,
severa juzga al que en el mal camina;
al bárbaro Nerón en la colina,
juez sin piedad la humanidad condena;
... (ver texto completo)
Lobo azul

No quise detenerte
pensaste que era el viento
fa fuerza de gravedad que te empujaba

Y era el impulso mío
la sed de lo que parte

Bien puede ser
el sol tras la montaña
o la montaña en sombra desteñida
la ciudad que se esfuma en la ventana
la estela en barco convertida
el olor de los muelles

la hora cero
la caída del Dios que nos levanta

La dulzura de las manos solas
la mancha
en los pañuelos blancos

No quise detenerte
me gustabas por agua

Llévate el lobo azul
Déjame el lila pálido ... (ver texto completo)
lores de hielo

Me filtro a empellones
me acoso a empujones
carrusel de confusiones
y remezones

Me codeo con los masones
detesto los blasones
... (ver texto completo)
Ana María Iza, Ecuador, 1941

Invasión

En perfectas escuadras de belleza
los pájaros invaden la tarde con sus alas.
La cintura del viento
se retuerce
en los brazos fornidos de los árboles
y suspiran las hojas débilmente ... (ver texto completo)
El paseo por el Tínima

Atormentado por la pena impía
a la orilla del Tínima vagaba,
y sus corrientes puras aumentaba
con el acerbo llanto que vertía.

« ¿Adónde está Mirtila?» le decía
con débil voz que lenta resonaba,
y el eco de lejos me escuchaba, ... (ver texto completo)
Anacleto Bermúdez, Cuba, 1806

En una ausencia

Duerme helada la musa con que un día
al trinar de la lira canté amores,
y ni de Abril la animan los primores
ni el sol brillante, ni la noche umbría.

Cuando Mirtila mi cantar oía ... (ver texto completo)
Apetito

Vivir frente al mar
para olerlo,
mirarlo al instante del deseo,
oírle el ruidoso silencio,
dormir con él,
caminarle la orilla, las violetas tardes,
conocerle los cambios por instinto,
acompañarlo en sus soledades grises y lluviosas, ... (ver texto completo)
Carmen Valle, Puerto Rico, 1948

Mapa de los sueños

La puerta abre a una segunda puerta falsa;
sin saber si los padres son los niños
o la casa es agua
y volar es más fácil que saber el cómo.

El tiempo es un siempre continuado; ... (ver texto completo)
Vicente Palés Anés, Puerto Rico

Rito eterno

Baja al cáliz abierto, nítido el lloro
que vierten en la altura los serafines;
un preludio suspiran, como violines,
que se torna en andante vivo y sonoro.

Celosos de su alado, plúmeo tesoro, ... (ver texto completo)
Victorio Suárez, Bolivia, 1952

Recuerdo

Recuerdo
aquel patio
la ventana de cristal
y el viento de la noche
resbalando sobre sábanas limpias
y el embrujo de una pasión ... (ver texto completo)
¡Guapísima VICTORIA!, ¿como sigue ese hombro?... a juzgar por la foto muy bien, je, je, je. Un abrazo de buenas noches y ¡Feliz fin de semana a todos/as!.
Hola Charo, mi hombro esta bien, gracias, solo tengo que cuidar de no hacer esfuerzos,
Feliz noche y un buen descanso, y que disfrutes del fin de semana
Un besoooooooooooooooooooo
El dolor silencioso es el más funesto.

Jean-Baptiste Racine
(1639-1699) Escritor francés
El dolor es más fuerte entre los más fuertes. Como el cáncer.

Antonio Gala
(1930-) Dramaturgo español
El tiempo no duerme los grandes dolores, pero sí los adormece.

Aurore Dupín. (George Sand)
(1804-1876) Novelista francesa
No se ha llegado al colmo del dolor cuando se tiene aún fuerza para quejarse.
El hombre es un aprendiz y el dolor es su amo.
Si hay en este mundo un deseo que no pueda hacer realidad, es que este deseo fue hecho para otro mundo.
El dolor siempre cumple lo que promete.
Tú crees que me matas. Yo creo que te suicidas.
Si hay en este mundo un deseo que no pueda hacer realidad, es que este deseo fue hecho para otro mundo.
Entra una nueva pena y las viejas penas de la casa la reciben calladas, no muertas.
Tú crees que me matas. Yo creo que te suicidas.
Entra una nueva pena y las viejas penas de la casa la reciben calladas, no muertas.
El genio, ese poder que deslumbra a los ojos ajenos, no es a menudo otra cosa que perseverancia bien disfrazada.

Antonio Porchia
(1886-1968) Escritor argentino.
Enviado por José Luis Trujillo
Eramos yo y el mar. Y el mar estaba solo y solo yo. Uno de los dos faltaba.

Antonio Porchia
(1886-1968) Escritor argentino.
Enviado por José Luis Trujillo
Muy buenas noches Victoria, ya desde el mes dejuni que no tenia noticias de todos los amigos de nuestro querido Foro, pies cuando llege al Val, me ecuentro que el ciber que era donde todo el verano, tenia un hordenador, que siempre me lo dejaban, este año lo tenian cerrado, y me tube que pasar todo el verano sin saber de todos los amigos, ya le decia a Jose Ramon que cuando llegara acasa que ya no sabria como tenia que empezar, pues tanto tiempo sin tocar una tecla, ya no sabria como se hacia, pero ... (ver texto completo)
Buenas noches Ramon, me encanta ver tus saludos y ya veo jaajaj que no olvidaste entrar en tu querido foro dnde todos te queremos
Te deseo una feliz noche y un feliz sabado
Un besinnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn
Mis ojos, por haber sido puentes, son abismos.
Casi no he tocado el barro y soy de barro.
A veces hallo tan grande a la miseria que temo necesitar de ella.
Mis ojos, por haber sido puentes, son abismos.
La felicidad a veces es una bendición, pero generalmente es una conquista.
A veces hallo tan grande a la miseria que temo necesitar de ella.
El hombre de tu vida, no es siempre el amor de tu vida.
La felicidad a veces es una bendición, pero generalmente es una conquista.
En el amor se encuentran las ganas de vivir.
El hombre de tu vida, no es siempre el amor de tu vida.
El amor es quien inspira las grandes empresas, pero es quien estorba su cumplimiento.
En el amor se encuentran las ganas de vivir.
Enamorarse no es amar, puede uno enamorarse y odiar.
El amor es quien inspira las grandes empresas, pero es quien estorba su cumplimiento.
Enamorarse no es amar, puede uno enamorarse y odiar.
Para morir de amor hay que disponer de tiempo.