Pide que el camino sea largo. Que sean muchas las mañanas de verano en que llegues, ¡con qué placer y alegría!, a puertos antes nunca vistos.
Ya no llores, Verano! En aquel surco muere una rosa que renace mucho...
¿A un día de verano compararte? Más hermosura y suavidad posees.
Pide que el camino sea largo. Que sean muchas las mañanas de verano en que llegues, ¡con qué placer y alegría!, a puertos antes nunca vistos.
En la tierra jamás la poesía cesa: cuando, en la solitaria tarde invernal, el hielo ha labrado el silencio, en el hogar ya vibra el cántico del grillo, que aumenta sus ardores, y parece, al sumido en somnolencia dulce, la voz de la cigarra, entre colinas verdes.
¿A un día de verano compararte? Más hermosura y suavidad posees.
Al borde de la muerte más sonora que antes las cigarras en otoño.
Tienes el corazón poblado de cigarras, y un parecido a muertas vihuelas desveladas, gran melancólica.
Al borde de la muerte más sonora que antes las cigarras en otoño.
Cuando para de cantar y vuela al fin vemos a la cigarra.
En la tierra jamás la poesía cesa: cuando, en la solitaria tarde invernal, el hielo ha labrado el silencio, en el hogar ya vibra el cántico del grillo, que aumenta sus ardores, y parece, al sumido en somnolencia dulce, la voz de la cigarra, entre colinas verdes.
Como una mano sin dedos como un jardín sin recreo, así es como me siento yo el día que no te veo. (Anónimo)
Cuando para de cantar y vuela al fin vemos a la cigarra.
El mismo paisaje escucha el canto y ve la muerte de la cigarra.
Una cigarra canta frente a la casa vacía al último sol.
Los grandes episodios de la vida de las abejas, a saber: la formación y la partida del enjambre, la fundación de la ciudad nueva, el nacimiento, los combates y le vuelo nupcial de las jóvenes reinas, la masacre de los machos y el regreso del letargo del inverno.
El mismo paisaje escucha el canto y ve la muerte de la cigarra.
La abeja laboriosa no tiene tiempo para la tristeza.
Las cigarras van a la muerte y su canto nada nos dice.
A la brisa, a la abeja, a la hermosa el rosal puede dedicar la rosa.
La abeja laboriosa no tiene tiempo para la tristeza.
Los almendros no han florecido del todo. Sonríe para que sigan floreciendo entre las mariposas de tus hoyuelos.
A la brisa, a la abeja, a la hermosa el rosal puede dedicar la rosa.
Mariposa que revoloteas. Como tú siento que soy una criatura de polvo.
Los grandes episodios de la vida de las abejas, a saber: la formación y la partida del enjambre, la fundación de la ciudad nueva, el nacimiento, los combates y le vuelo nupcial de las jóvenes reinas, la masacre de los machos y el regreso del letargo del inverno.
Como compañero Solicito a la mariposa partir de viaje.
Los almendros no han florecido del todo. Sonríe para que sigan floreciendo entre las mariposas de tus hoyuelos.
Al partir, las mariposas guían nuestras almas.
Como compañero Solicito a la mariposa partir de viaje.
Tiene la mariposa cuatro alas; tú tienes cuatro versos voladores; ella, al girar, resbala por las flores; tú por los labios, al girar, resbalas.
Tiene la mariposa cuatro alas; tú tienes cuatro versos voladores; ella, al girar, resbala por las flores; tú por los labios, al girar, resbalas.
Volveré temprano. Te traeré la aurora y, para tu espalda, polvo de mariposa. Si nadan estrellas hoy bajo tu ropa, allí estaré yo. Y si te despiertas antes de que salga el sol y algo se enreda en tu pecho, ese seré yo.
En tu espada de hierro vivo y como mariposa de tu hechizo palpitante al fuego vuelo.
Durmiendo sobre la piedra mariposa, ¿Sueñas tú de mí el infortunio?
Volveré temprano. Te traeré la aurora y, para tu espalda, polvo de mariposa. Si nadan estrellas hoy bajo tu ropa, allí estaré yo. Y si te despiertas antes de que salga el sol y algo se enreda en tu pecho, ese seré yo.
En néctar de orquídeas la mariposa perfuma sus alas.
A cada soplo del viento la mariposa cambia de lugar en el sauce.
En néctar de orquídeas la mariposa perfuma sus alas.
Ella anuda hilos entre los hombres y lleva de aquí para allá la mariposa profunda, ala del paisaje y del alma de un país, con su polen...