Mensajes enviados por Victoria Serna,:

Verte desnuda es recordar la Tierra.
La Tierra lisa, limpia de caballos.
La Tierra sin un junco, forma pura
cerrada al porvenir: confín de plata.

Verte desnuda es comprender el ansia
de la lluvia que busca débil talle
o la fiebre del mar de inmenso rostro
sin encontrar la luz de su mejilla.
... (ver texto completo)
Buenos dias Villaseca un besin y feliz dia
Buenos dias Ana y demas amigos de Purullena
Que tengais un bonito dia
Un fuerte abrazoooooooooooooo
Buenos dias amigos de Rioturbio un besin y muy feliz dia para todos
Buenos dias Pedro Señito Luis-Mo
Un besin y muy feliz dia un poquito fresco y lluvioso,
Buenos dias Finy un besin y feliz dia
Mujer indígena
(Nallely Euán Pisté)
Desde muy pequeña en el campo viviste,
padeciste y sufriste de hambre con tu familia,
trabajaste en el campo para sobrevivir,
luchaste para conservar tu tierra.
Mujer de campo ella es,
no se avergüenza de decirlo.
Mujer de campo ella es,
mujer de campo ella ha sido. ... (ver texto completo)
Alza tu canto mujer
(Canción) (Letra y música: Adelina Villanueva)
Con una herida de siglos
que no sutura el país,
la mujer de nuestro días,
asume hijos recientes
su vocación de vencer.
En barricadas de canto
vengo a nombrarte y decirte,
yo te acompaño en la lucha ... (ver texto completo)
Mujer
(Carmen Yáñez)
Cuánto diste, mujer:
siglos de luces
que no reflejaron las conciencias
tragadas por abismos de silencio.

Cuánto más:
raíces para contener la tierra,
terciopelo del amor,
una espiga hasta alcanzar el cielo,
fértiles semillas del coraje
para un mundo habitado por la guerra.

Cuánto más.

Desde tus ojos
alboradas y nieblas,
revisión del juicio
a la esperanza de las flores.
Diminuta de pequeñas cosas
rescatadas de la infancia
en la escritura de los sueños.

Cuánto más.

Hojas que cubren el pudor del universo,
lagos generosos de aguas vírgenes,
espesura del secreto
de las profundas raíces de tu tiempo.

Cuánto otoño
inundando la tierra
y un color crepuscular
en la corteza. ... (ver texto completo)
Las Mujeres
(Leonel Herrera -12 años-)

Eres una luchadora,
luchas por la sociedad
no eres una perdedora
porque sabes cómo ganar.

Tu ya mucho has luchado
por tener todo en la vida
tu siempre has ganado
porque te lo dio la vida.

Siempre tu has luchado
por el bien de los demás
mucho a ti te han respetado
porque todos te adoramos.

Eres la mujer del mundo,
por el mundo has existido
pareces traer un comando
pero muy bien protegido.

Mujer, te dedico este poema
porque hoy quise escribirlo
es como un dulce tema
que por ti ha existido.

Ya con esto me despido
porque no tengo palabras,
esto yo lo hice escondido
para que tu no me encontraras. ... (ver texto completo)
Canto a la Mujer del Pueblo
(Rosa Virginia Martínez)
Mujer del pueblo:
¡aquí estoy a tu lado
para darte mi canto de esperanza!
Yo sé que vienes
de todas las injusticias
y todos los dolores de la vida.
Te sientes herida
de esperar en vano ... (ver texto completo)
Entro a curiosear un poco a estas horas y, como ya envié antes algunos mensajes al foro de Soria, me he dicho, a ver qué es de Victoria. Veo que te han dejado sola, como a los de Tudela.
Mañana habrá que felicitaros a las mujeres (algunas os lo merecéis todos los días) por ese día que antes se llamaba de la Mujer Trabajadora y ahora de la Mujer, a secas. La mujer, salvo cuatro excepciones, es trabajadora dentro, fuera y donde haga falta. Yo, que me meto de vez en cuando con las feminis chorras, ... (ver texto completo)
Tu como siempre encantador y detallista es un placer ser tu amiga y sabes que me encanta leete
Hoy en Soria me dieron otra alegria no se si la verias
En una de las poesias que coloco me saludo el mismo poeta y dejo un bonito escrito, Se llama Juan Luna Llac,
Manuel ves Soria y su foro lo leen mas de lo que tu piensas lo cual me alegro un monton
Que descanses y hasta mañana
Un cariñoso saludo
Las Matas buenas noches y jajajaajajajaj al final la vi y yo sin saber nada
ahora lo entiendo y el porque de ponerla alli un dia te lo contare
Un abrazoooooooooooooooooo
Eh!, yo me deslizaré entre los barrotes de la ventana de la habitación del cura y les iré pasando todo cuanto quieran.

- ¡Está bien! Veremos qué sabes hacer.

Cuando llegaron a la casa, Pulgarcito se deslizó en la habitación y se puso a gritar con todas sus fuerzas.

- ¿Quieren todo lo que hay aquí?

Los ladrones se estremecieron y le dijeron:
... (ver texto completo)
Corrió a toda prisa donde se encontraba el amo y él gritó:

- ¡Ay, Dios mío! ¡Señor cura, la vaca ha hablado!

- ¡Está loca! -respondió el cura, quien se dirigió al establo a ver de qué se trataba.

Apenas cruzó el umbral cuando Pulgarcito se puso a gritar de nuevo:

- ¡Ya no me envíen más paja! ¡Ya no me envíen más paja!
... (ver texto completo)
-Oye, ese pequeño valiente bien podría hacer nuestra fortuna si lo exhibimos en la ciudad a cambio de dinero. Debemos comprarlo.

Se dirigieron al campesino y le dijeron:

-Véndenos ese hombrecito; estará muy bien con nosotros.

-No -respondió el padre- es mi hijo querido y no lo vendería por todo el oro del mundo.

Pero al oír esta propuesta, Pulgarcito se trepó por los pliegues de las ropas de su padre, se colocó sobre su hombro y le dijo al oído:
... (ver texto completo)
Eh!, yo me deslizaré entre los barrotes de la ventana de la habitación del cura y les iré pasando todo cuanto quieran.

- ¡Está bien! Veremos qué sabes hacer.

Cuando llegaron a la casa, Pulgarcito se deslizó en la habitación y se puso a gritar con todas sus fuerzas.

- ¿Quieren todo lo que hay aquí?

Los ladrones se estremecieron y le dijeron:
... (ver texto completo)
Pulgarcito
[Cuento folclórico. Texto completo]
Anónimo

Había una vez un pobre campesino. Una noche se encontraba sentado, atizando el fuego, y su esposa hilaba sentada junto a él, a la vez que lamentaban el hallarse en un hogar sin niños.
- ¡Qué triste es que no tengamos hijos! -dijo él-. En esta casa siempre hay silencio, mientras que en los demás hogares todo es alegría y bullicio de criaturas.

- ¡Es verdad! -contestó la mujer suspirando-. Si por lo menos tuviéramos uno, aunque fuera muy ... (ver texto completo)
-Oye, ese pequeño valiente bien podría hacer nuestra fortuna si lo exhibimos en la ciudad a cambio de dinero. Debemos comprarlo.

Se dirigieron al campesino y le dijeron:

-Véndenos ese hombrecito; estará muy bien con nosotros.

-No -respondió el padre- es mi hijo querido y no lo vendería por todo el oro del mundo.

Pero al oír esta propuesta, Pulgarcito se trepó por los pliegues de las ropas de su padre, se colocó sobre su hombro y le dijo al oído:

-Padre, véndeme; sabré cómo regresar a casa.

Entonces, el padre lo entregó a los dos hombres a cambio de una buena cantidad de dinero.

- ¿En dónde quieres sentarte? -le preguntaron.

- ¡Ah!, pónganme sobre el ala de su sombrero; ahí podré pasearme a lo largo y a lo ancho, disfrutando del paisaje y no me caeré.

Cumplieron su deseo, y cuando Pulgarcito se hubo despedido de su padre se pusieron todos en camino. Viajaron hasta que anocheció y Pulgarcito dijo entonces:

-Bájenme al suelo, tengo necesidad.

-No, quédate ahí arriba -le contestó el que lo llevaba en su cabeza-. No me importa. Las aves también me dejan caer a menudo algo encima.

-No -respondió Pulgarcito-, sé lo que les conviene. Bájenme rápido.

El hombre tomó de su sombrero a Pulgarcito y lo posó en un campo al borde del camino. Por un momento dio saltitos entre los terrones de tierra y, de repente, enfiló hacia un agujero de ratón que había localizado.

- ¡Buenas noches, señores, sigan sin mí! -les gritó en tono burlón.

Acudieron prontamente y rebuscaron con sus bastones en la madriguera del ratón, pero su esfuerzo fue inútil. Pulgarcito se introducía cada vez más profundo y como la oscuridad no tardó en hacerse total, se vieron obligados a regresar, burlados y con la bolsa vacía. Cuando Pulgarcito se dio cuenta de que se habían marchado, salió de su escondite.

"Es peligroso atravesar estos campos de noche, cuando más peligros acechan", pensó, "se puede uno fácilmente caer o lastimar".

Felizmente, encontró una concha vacía de caracol.

- ¡Gracias a Dios! -exclamó-, ahí dentro podré pasar la noche con tranquilidad; -y ahí se introdujo. Un momento después, cuando estaba a punto de dormirse, oyó pasar a dos hombres, uno de ellos decía:

- ¿Cómo haremos para robarle al cura adinerado todo su oro y su dinero?

- ¡Yo bien podría decírtelo! -se puso a gritar Pulgarcito.

- ¿Qué es esto? -dijo uno de los espantados ladrones, he oído hablar a alguien.

Pararon para escuchar y Pulgarcito insistió:

-Llévenme con ustedes, yo los ayudaré.

- ¿En dónde estás?

-Busquen aquí, en el piso; fíjense de dónde viene la voz -contestó.

Por fin los ladrones lo encontraron y lo alzaron.

-A ver, pequeño valiente, ¿cómo pretendes ayudarnos? ... (ver texto completo)
Pulgarcito
[Cuento folclórico. Texto completo]
Anónimo

Había una vez un pobre campesino. Una noche se encontraba sentado, atizando el fuego, y su esposa hilaba sentada junto a él, a la vez que lamentaban el hallarse en un hogar sin niños.
- ¡Qué triste es que no tengamos hijos! -dijo él-. En esta casa siempre hay silencio, mientras que en los demás hogares todo es alegría y bullicio de criaturas.

- ¡Es verdad! -contestó la mujer suspirando-. Si por lo menos tuviéramos uno, aunque fuera muy ... (ver texto completo)
De lo que sucedió a un rey con los pícaros que hicieron la tela
[Cuento. Texto completo]
Juan Manuel

Una vez el conde Lucanor le dijo a Patronio, su consejero:
-Patronio, un hombre me ha venido a proponer una cosa muy importante y que dice me conviene mucho, pero me pide que no lo diga a ninguna persona por confianza que me inspire, y me encarece tanto el secreto que me asegura que si lo digo toda mi hacienda y hasta mi vida estarán en peligro. Como sé que nadie os podrá decir nada sin que os deis cuenta si es verdad o no, os ruego me digáis lo que os parece esto.

-Señor conde Lucanor -respondió Patronio-, para que veáis lo que, según mi parecer, os conviene más, me gustaría que supierais lo que sucedió a un rey con tres granujas que fueron a estafarle.

El conde le preguntó qué le había pasado.

-Señor conde Lucanor -dijo Patronio-, tres pícaros fueron a un rey y le dijeron que sabían hacer telas muy hermosas y que especialmente hacían una tela que sólo podía ser vista por el que fuera hijo del padre que le atribuían, pero que no podía verla el que no lo fuera. Al rey agradó esto mucho, esperando que por tal medio podría saber quiénes eran hijos de los que aparecían como sus padres y quiénes no, y de este modo aumentar sus bienes, ya que los moros no heredan si no son verdaderamente hijos de sus padres; a los que no tienen hijos los hereda el rey. Éste les dio un salón para hacer la tela.

Dijéronle ellos que para que se viera que no había engaño, podía encerrarlos en aquel salón hasta que la tela estuviese acabada. Esto también agradó mucho al rey, que los encerró en el salón, habiéndoles antes dado todo el oro, plata, seda y dinero que necesitaban para hacer la tela.

Ellos pusieron su taller y hacían como si se pasaran el tiempo tejiendo. A los pocos días fue uno de ellos a decir al rey que ya habían empezado la tela y que estaba saliendo hermosísima; díjole también con qué labores y dibujos la fabricaban, y le pidió que la fuera a ver, rogándole, sin embargo, que fuese solo. Al rey le pareció muy bien todo ello.

Queriendo hacer antes la prueba con otro, mandó el rey a uno de sus servidores para que la viese, pero sin pedirle le dijera luego la verdad. Cuando el servidor habló con los pícaros y oyó contar el misterio que tenía la tela, no se atrevió a decirle al rey que no la habla visto. Después mandó el rey a otro, que también aseguró haber visto la tela. Habiendo oído decir a todos los que había enviado que la habían visto, fue el rey a verla. Cuando entró en el salón vio que los tres pícaros se movían como si tejieran y que le decían: "Ved esta labor. Mirad esta historia. Observad el dibujo y la variedad que hay en los colores." Aunque todos estaban de acuerdo en lo que decían, la verdad es que no tejían nada. Al no ver el rey nada y oír, sin embargo, describir una tela que otros hablan visto, se tuvo por muerto, porque creyó que esto le pasaba por no ser hijo del rey, su padre, y temió que, si lo dijera, perdería el reino. Por lo cual empezó a alabar la tela y se fijó muy bien en las descripciones de los tejedores. Cuando volvió a su cámara refirió a sus cortesanos lo buena y hermosa que era aquella tela y aun les pintó su dibujo y colores, ocultando así la sospecha que había concebido.

A los dos o tres días envió a un ministro a que viera la tela. Antes de que fuese el rey le contó las excelencias que la tela tenía. El ministro fue, pero cuando vio a los pícaros hacer que tejían y les oyó describir la tela y decir que el rey la había visto, pensó que él no la veía por no ser hijo de quien tenía por padre y que si los demás lo sabían quedaría deshonrado. Por eso empezó a alabar su trabajo tanto o más que el rey.

Al volver el ministro al rey, diciéndole que la había visto y haciéndole las mayores ponderaciones de la tela, se confirmó el rey en su desdicha, pensando que si su ministro la veía y él no, no podía dudar de que no era hijo del rey a quien había heredado. Entonces comenzó a ponderar aún más la calidad y excelencia de aquella tela y a alabar a los que tales cosas sabían hacer.

Al día siguiente envió el rey a otro ministro y sucedió lo mismo. ¿Qué más os diré? De esta manera y por el temor a la deshonra fueron engañados el rey y los demás habitantes de aquel país, sin que ninguno se atreviera a decir que no veía la tela. Así pasó la cosa adelante hasta que llegó una de las mayores fiestas del año. Todos le dijeron al rey que debía vestirse de aquella tela el día de la fiesta. Los pícaros le trajeron el paño envuelto en una sábana, dándole a entender que se lo entregaban, después de lo cual preguntaron al rey qué deseaba que le hiciesen con él. El rey les dijo el traje que quería. Ellos le tomaron medidas e hicieron como si cortaran la tela, que después coserían.

Cuando llegó el día de la fiesta vinieron al rey con la tela cortada y cosida. Hiciéronle creer que le ponían el traje y que le alisaban los pliegues. De este modo el rey se persuadió de que estaba vestido, sin atreverse a decir que no veía la tela. Vestido de este modo, es decir, desnudo, montó a caballo para andar por la ciudad. Tuvo la suerte de que fuera verano, con lo que no corrió el riesgo de enfriarse. Todas las gentes que lo miraban y que sabían que el que no veía la tela era por no ser hijo de su padre, pensando que los otros sí la veían, se guardaban muy bien de decirlo por el temor de quedar deshonrados. Por esto todo el mundo ocultaba el que creía que era su secreto. Hasta que un negro, palafrenero del rey, que no tenía honra que conservar, se acercó y le dijo:

-Señor, a mí lo mismo me da que me tengáis por hijo del padre que creí ser tal o por hijo de otro; por eso os digo que yo soy ciego o vos vais desnudo.

El rey empezó a insultarle, diciéndole que por ser hijo de mala madre no veía la tela. Cuando lo dijo el negro, otro que lo oyó se atrevió a repetirlo, y así lo fueron diciendo, hasta que el rey y todos los demás perdieron el miedo a la verdad y entendieron la burla que les habían hecho. Fueron a buscar a los tres pícaros y no los hallaron, pues se habían ido con lo que le habían estafado al rey por medio de este engaño.

Vos, señor conde Lucanor, pues ese hombre os pide que ocultéis a vuestros más leales consejeros lo que él os dice, estad seguro de que os quiere engañar, pues debéis comprender que, si apenas os conoce, no tiene más motivos para desear vuestro provecho que los que con vos han vivido y han recibido muchos beneficios de vuestra mano, y por ello deben procurar vuestro bien y servicio.

El conde tuvo este consejo por bueno, obró según él y le fue muy bien. Viendo don Juan que este cuento era bueno, lo hizo poner en este libro y escribió unos versos que dicen así:

Al que te aconseja encubrirte de tus amigos
le es más dulce el engaño que los higos. ... (ver texto completo)
Lo que sucedió a un hombre que iba cargado de piedras preciosas y se ahogó en un río
[Cuento. Texto completo]
Juan Manuel

Un día dijo el conde a Patronio que tenía muchas ganas de quedarse en un sitio en el que le habían de dar mucho dinero, lo que le suponía un beneficio grande, pero que tenía mucho miedo de que si se quedaba, su vida correría peligro: por lo que le rogaba que le aconsejara qué debía hacer.
-Señor conde -respondió Patronio-, para que hagáis lo que creo que os conviene más, ... (ver texto completo)
El entendimiento agudo, pero sin grandeza, pincha, pero no se mueve.
Rabindranath Tagore
Más vale un entendimiento que muchas manos.
Euripides
La grandeza del entendimiento no se mide por su extensión, sino por la justeza y verdad de sus opiniones.
Epicteto
El entendimiento sabe moderar los sentimientos.
Calderón
Comed en casa como sí comieras en la del rey.
Confucio
Nada parece en el universo; cuanto acontece en él no pasa de meras transformaciones.
Pitágoras
La cosa más práctica e importante en un hombre es su concepto del Universo.
Chesterton
El universo no es sino un vasto símbolo de Dios.
Carlyle
La belleza es el esplendor de la verdad.
Platón
La belleza es una carta de recomendación a breve plazo.
Ninón de Lenclós
La belleza es la frente, el amor, la corona.
Víctor Hugo
La belleza, cuando menos vestida, mejor vestida está.
Phineas Fletcher
Es difícil juzgar la belleza: la belleza es un enigma.
F. Dostoiewsky
Es de vidrio la mujer pero no se ha de probar si se puede o no quebrar, porque todo podría ser. Y es más fácil el quebrarse y no es cordura ponerse a peligro de romperse lo que no puede soldarse.
Cervantes
La mujer más despreocupada siente una voz interna que le dice: "Sé bella si puedes, sé sabia si quieres, pero sobre todo trata de ser estimada: es necesario".
Beaumarchais
Sin el trabajo, la vida humana semejaría a un buque sin lastre. El trabajo es el padre del placer.
Stendhal
Del trabajo proviene cuanto de grande hay en el hombre, y la civilización es su producto.
Smiles
El trabajo nos alivia el dolor.
Shakespeare
El trabajo sirve de nutrimento a los pequeños generosos.
Séneca
Al trabajo le llaman virtud los que no tienen que trabajar, para engañar a los que trabajan.
Santiago Rusiñol
La felicidad de la vida es el trabajo libremente aceptado como un deber.
Digan lo que quieran los ricos viciosos y los holgazanes, el trabajo agradable y útil resulta todavía la mejor de las distracciones.
Ramón y Cajal
Buenas noches Rosas y feliz descanso,
Un fuerte abrazoooooooooooooooo y hasta mañana
Dichoso el que gusta las dulzuras del trabajo sin ser su esclavo.
Pérez Galdós
El trabajo nos hace sentir fuertes, y en esto consiste nuestro mayor placer.
Un hombre digno de ser llamado tal ama a su trabajo sobre todas las cosas del mundo, e incluso más que a la mujer que ama.
André Maurois
El trabajo hecho con buena voluntad deja al que lo ejecuta un margen de libertad.
André Maurois
Todo trabajo lleva en sí su misteriosa recompensa.
El trabajo es el único capital no sujeto a quiebras.
La Fontaine
El placer que acompaña al trabajo pone en olvido la fatiga.
Horacio
No perdáis el tiempo. Ocupáos siempre e alguna cosa útil. Absteneos de toda acción que no sea necesaria.
Franklin