Buenos dias Elmaestro,
Un placer ver tus saludos,
Que tengas un domingo muy felizzzzzzzzzzzzzz
Un besoooooooooooooooooooo
MUACKSSSSSS
Buenos dias Pedro jaajajaj hoy que no puse tu nombre entras, lo siento
Te deseo un dia muy feliz y que estes disfrutando de las fiestas, en compañia de tu familia y de tus nietos, ¿Como estan tus nietas?
Te deseo un feliz domingo, y tu sabes que se te hecha demenos
Un besinnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn nnnn
Buenos días Victoria, te deseo un montón de felicidad. todo lo mejor del mundo en este día de pascua, un abrazo y a seguir bien
Gracias Teo, y lo mismito te deseo a ti,
Un abrazo Victoria, que sigas poniendo tus poemas y aportando tu granito de arena todos los días en este foro, y por mucho tiempo. Mucha felicidad también para ti.
Un beso
Buenos dias Asn, Feliz domingo y gracias por tus saludos
Mucha felicidad para ti
Un besoooooooooooo
Bonita foto.
FELIZ NAVIDAD!
Un abrazo muy fuerte para todo el foro de La Nuez, muy especialmente para Victoria.
FelizNavidad Tuti
En esta foto estan parte de mi familia, mis padres, tios y dos hermanos, y si es muy bonita gracias
Feliz noche,
Un besoooooooooooooooooooooo
Victoria siempre hay que tener buenos deseos, para el que te brinda su amistad como me la habéis dado vosotras a mi, y os estoy agradecido pasa buena noche, hasta luego.
Un abrazo
Buenas noches Teo,
Espero pasaras un feliz dia de Navidad,
Hoy por Barcelona nos hizo un dia estupendo, se estaba muy bien por la calle, y lucio un bonito sol,
Feliz noche, y estoy encantada de tener tu amistad
Un fuerte abrazoooooooooooo
Buenas tardes Victoria, ando como los locos pero ya estoy libre, así que haber si pasamos una tarde agradable con los amigos del foro, y a ti y a todos los foreros os deseo que tengáis toda clase de venturas y felicidad, pasa buena tarde y te mando un abrazo desde Oyon
Buenas tardes Teo, FelizNavidad y una feliz tarde
Gracias por tus buenos deseos
Un fuerte abrazooooooooooooooooooooooo
FELIZ dia de NAVIDAD Victoria y demas foro de La Nuez..
Un abrazooooooooooooooooooooooooo oooooooooooo!.............
FelizNavidad Carmelo, te deseo lo mejor
Un fuerte abrazooooooooooooooooooooo
FelizNavidad Marcelino
Te deseo una feliz tarde
Un abrazooooooooooooooo
feliz NAVIDADDDDDDDD VIKY ¡
Buenos dias Ana
Te deseo una FelizNavidad y que lo pases muy bien con mucho cariño
Un besooooooooooo
buena entrada de año y buena suerte viki
para toda tu familia
Buenos días Victoria, te deseo que tengas una buena noche y que sueñes con los Angelitos, (felices pascuas) y me despido hasta otro rato, voy a continuar con lo que me he propuesto te mando un abrazo desde Oyon,
Buenos dias Teo FelizNavidad, y que seas feliz
Un fuerte abrazooooooooooooo
Nos alistamos para ir a la iglesia. Como era su costumbre, mamá nos revisó, uno por uno; ajustaba un cuello aquí, jalaba el cabello por allá, una caricia suave para cada uno... Yo fui el último. Mamá fijó sus enormes ojos castaños en los míos.
- Felice – me dijo -, ¿entiendes por qué el Ángel de la Navidad no pudo dejarte regalos?
- Sí – respondí.
- El Ángel nos recuerda que siempre tendremos lo que merecemos. No podemos evadirlo. Algunas veces resulta difícil entenderlo y nos duele y lloramos. ... (ver texto completo)
Jamás he olvidado aquella Navidad tan lejana. Desde entonces, la vida no siempre ha sido justa ni tampoco me ha ofrecido lo que creí merecer, ni se me ha recompensado por portarme bien. A lo largo de los años he llegado a comprender que he sido egoísta, malcriado, imprudente y quizá, en ocasiones, hasta cruel... pero nunca olvidé que cuando hay perdón, cuando las cosas se comparten, cuando se da otra oportunidad y amor sin límite, el Ángel de la Navidad siempre está presente y siempre es Navidad.
Después de un rato, mi madre dijo, como si estuviera hablando con ella misma:
- Felice no es malo. Sólo se porta mal de vez en cuando. El Ángel de la Navidad lo sabe. Felice sería un niño bueno si hubiera querido, pero este año prefirió ser malo. No le quedó alternativa al Ángel. Tal vez el próximo año decida portarse mejor. Pero, por el momento, todos debemos ser felices de nuevo.
De inmediato todos vaciaron el contenido de sus zapatos y medias en mi regazo.
Nos alistamos para ir a la iglesia. Como era su costumbre, mamá nos revisó, uno por uno; ajustaba un cuello aquí, jalaba el cabello por allá, una caricia suave para cada uno... Yo fui el último. Mamá fijó sus enormes ojos castaños en los míos.
- Felice – me dijo -, ¿entiendes por qué el Ángel de la Navidad no pudo dejarte regalos?
- Sí – respondí.
- El Ángel nos recuerda que siempre tendremos lo que merecemos. No podemos evadirlo. Algunas veces resulta difícil entenderlo y nos duele y lloramos. ... (ver texto completo)
Estoy seguro de que sucede con todos los niños, pero no era casi imposible dormir en la Nochebuena. Mi mente divagaba. No pensaba en las golosinas, sino que me preocupaba seriamente la posibilidad de que el ángel de la Navidad no llegara a mi casa o que se le acabaran los regalos. Me emocionaba mucho la posibilidad de que Santa Claus olvidara que éramos italianos y de cualquier modo nos visitara sin darse cuenta de que el Ángel ya me había visitado. ¡Así recibiría el doble de todo!
Después de un rato, mi madre dijo, como si estuviera hablando con ella misma:
- Felice no es malo. Sólo se porta mal de vez en cuando. El Ángel de la Navidad lo sabe. Felice sería un niño bueno si hubiera querido, pero este año prefirió ser malo. No le quedó alternativa al Ángel. Tal vez el próximo año decida portarse mejor. Pero, por el momento, todos debemos ser felices de nuevo.
De inmediato todos vaciaron el contenido de sus zapatos y medias en mi regazo.
No lo creí. Los ángeles tenían cosas más importantes que hacer con su tiempo que observar si yo era un niño bueno o malo. Aun con mi limitada sabiduría de un niño de siete años, había decidido que, en el mejor de los casos, el Ángel sólo podía vigilar a dos o tres muchachos a la vez... y ¿por qué habría de ser yo uno de éstos? Las ventajas, ciertamente, estaban a mi favor. Y, sin embargo, mamá, que sabía todo, me había repetido una y otra vez que el Ángel de ... (ver texto completo)
Estoy seguro de que sucede con todos los niños, pero no era casi imposible dormir en la Nochebuena. Mi mente divagaba. No pensaba en las golosinas, sino que me preocupaba seriamente la posibilidad de que el ángel de la Navidad no llegara a mi casa o que se le acabaran los regalos. Me emocionaba mucho la posibilidad de que Santa Claus olvidara que éramos italianos y de cualquier modo nos visitara sin darse cuenta de que el Ángel ya me había visitado. ¡Así recibiría el doble de todo!
No lo creí. Los ángeles tenían cosas más importantes que hacer con su tiempo que observar si yo era un niño bueno o malo. Aun con mi limitada sabiduría de un niño de siete años, había decidido que, en el mejor de los casos, el Ángel sólo podía vigilar a dos o tres muchachos a la vez... y ¿por qué habría de ser yo uno de éstos? Las ventajas, ciertamente, estaban a mi favor. Y, sin embargo, mamá, que sabía todo, me había repetido una y otra vez que el Ángel de ... (ver texto completo)
Ahí en la tierra de tu piso, aún resuenan los pasos de mis mayores, y las risas de los nietos... (hoy ya hombres) y los afanes de mi Madre por tener la casa limpia.
Había en esa gran casa tantos y tantos recuerdos, unos gratos, otros tristes, como va siendo la vida.
Ahí también se quedó la energía y el amor de mi Madre, y la dulce comprensión del mas tierno de los Padres.
Había casi al fondo de la casa, dos tupidas bugambilias, y a su sombra en verano, mi Padre leía y leía, y mi Madre con ... (ver texto completo)
Nada queda... solo una pared muy triste y un piso que no es el mismo, una soledad muy grande que les hace compañía.
Y de aquella casa grande de tan bonitos helechos y tupidas bugambilias, solo queda en mi memoria el más hermoso recuerdo.
¡Ay! que tristeza sentí al ver que ya nada queda, de lo que un día fue...
MI CASA.
Carmen Gómez de Cedillo
Era nuestra cocina, fresquecita en el verano y muy tibia en el invierno, era el punto de reunión de la familia y visitas.
Ahí en derredor de la mesa, hecha por las manos de Papá, se platicaron las cosas que sucedían día con día, algunas de ellas recuerdo, otras... fueron olvidadas.
Ahí en esa cocina, había siempre dispuesta una taza de café o un vaso de agua, dulce y fresquecita, que los amigos bebían, siempre con una sonrisa.
Ahí en la tierra de tu piso, aún resuenan los pasos de mis mayores, y las risas de los nietos... (hoy ya hombres) y los afanes de mi Madre por tener la casa limpia.
Había en esa gran casa tantos y tantos recuerdos, unos gratos, otros tristes, como va siendo la vida.
Ahí también se quedó la energía y el amor de mi Madre, y la dulce comprensión del mas tierno de los Padres.
Era nuestra cocina, fresquecita en el verano y muy tibia en el invierno, era el punto de reunión de la familia y visitas.
Ahí en derredor de la mesa, hecha por las manos de Papá, se platicaron las cosas que sucedían día con día, algunas de ellas recuerdo, otras... fueron olvidadas.
Ahí en esa cocina, había siempre dispuesta una taza de café o un vaso de agua, dulce y fresquecita, que los amigos bebían, siempre con una sonrisa.
Ayer caminando por la calle, pase por lo que un día fue mi casa. ¡Que gran tristeza sentí! al ver que ya nada queda de lo que albergó mi infancia. Su gran puerta, la gran sala, y aquel enorme pasillo con su piso como espejo, que a mi mas me parecía un cristalino riachuelo, que en sus aguas reflejaba la cabellera verde de los hermosos helechos.
En verdad era un espejo, ahí jugábamos de niños mis siete hermanos y yo, que dolor es ver desierto el lugar de mis recuerdos.
Cierto día, caminando por la playa reparé en un hombre que se agachaba a cada momento, recogía algo de la arena y lo lanzaba al mar. Hacía lo mismo una y otra vez.
Tan pronto como me aproximé me di cuenta de que lo que el hombre agarraba eran estrellas de mar que las olas depositaban en la arena, y una a una las arrojaba de nuevo al mar.
Intrigado, lo interrogué sobre lo que estaba haciendo, a lo cual me respondió:
Cada E-mail que enviamos con amor, es una estrella que arrojamos al mar...
Sé que en este mundo complicado, trastocado, acelerado, equivocado, un gesto de ternura y solidaridad no alcanza...
Nada puedo hacer para solucionar las penas del mundo pero mucho puedo hacer para ayudar en el pedacito de mundo que me toca.
Si alguna vez pude a través de estos mails, hacerte sonreír, llorar, emocionar, reflexionar... entonces eres una de esas estrellas que ha vuelto al mar a contarle a las otras que ... (ver texto completo)
Cierto día, caminando por la playa reparé en un hombre que se agachaba a cada momento, recogía algo de la arena y lo lanzaba al mar. Hacía lo mismo una y otra vez.
Tan pronto como me aproximé me di cuenta de que lo que el hombre agarraba eran estrellas de mar que las olas depositaban en la arena, y una a una las arrojaba de nuevo al mar.
Intrigado, lo interrogué sobre lo que estaba haciendo, a lo cual me respondió:
Había una vez un gran hombre que se casó con la mujer de sus sueños. Con su amor, procrearon a una niñita. Era una pequeña brillante y encantadora, y el gran hombre la quería mucho.
Cuando era muy pequeñita, la alzaba, tarareaba una melodía y la hacía bailar por el cuarto, al tiempo que le decía: "Te quiero, chiquita".
Mientras la niña crecía, el gran hombre solía abrazarla y decirle: "Te amo, chiquita". La hijita protestaba diciendo que ya no era chiquita. Entonces el ... (ver texto completo)
La chiquita hizo lo único que podía hacer. Se acercó a la cama junto al gran hombre. Los dos tenían los ojos con lágrimas y ella rodeó con sus brazos los hombros inmóviles de su padre.
Con la cabeza apoyada en su pecho, pensó en muchas cosas. Recordó los momentos maravillosos que habían pasado juntos y cómo se había sentido siempre protegida y querida por el gran hombre. Sintió dolor por la pérdida que debía soportar, las palabras de amor que la habían confortado.
Había una vez un gran hombre que se casó con la mujer de sus sueños. Con su amor, procrearon a una niñita. Era una pequeña brillante y encantadora, y el gran hombre la quería mucho.
Cuando era muy pequeñita, la alzaba, tarareaba una melodía y la hacía bailar por el cuarto, al tiempo que le decía: "Te quiero, chiquita".
Mientras la niña crecía, el gran hombre solía abrazarla y decirle: "Te amo, chiquita". La hijita protestaba diciendo que ya no era chiquita. Entonces el ... (ver texto completo)
CUENTO ACERCA DEL AMOR.
LAS LLAVES ÚNICAS.
Cuenta una historia -que por otra parte no es lo suficientemente conocida- que cuando Dios condenó a los pecadores y los arrojó del paraíso, les entregó una llave a cada uno para que pudieran penetrar en el corazón del otro y amarse afuera del edén. Preocupados por saber que lugar nuevo ocuparían en el mundo, ambos perdieron las llaves que les abriría la posibilidad del amor único. Y con ellos toda la humanidad. El precio de ese error se paga con incomprensión, ... (ver texto completo)
A las diez y veinte llegaron al departamento de Guillermo. Un decimoquinto piso. Ella se sorprendió porque en el lugar no había nadie más. Ningún amigo. Desconfiaba de las selectivas habilidades como programador del anfitrión. De pronto descubrió que había una mesa impecablemente puesta, para dos personas. En el centro de la mesa, al costado de un candelabro de plata, lucía, altivo y asado, un pavo frío. Contenía, seguramente, trufas.
Primera copa de champagne. Brindaron por el año, pasablemente ... (ver texto completo)
Faltaban veinte minutos para terminar el 2006. Había que terminarlo con la intensa plenitud del polvo. De pronto recibían, entre los gemidos, los ecos eufóricos de los festejos de tanta gente normal. La que recibía el año como correspondía, en la formalidad de una mesa.- Feliz año, Marina – Guillermo, bien cargado, dentro de ella. Sin ninguna intención de retirarse nunca de su cuerpo.- En adelante todo será mejor.- Feliz año, Guillermo. Sin despegarse, Guillermo buscó la copa de champagne. La había ... (ver texto completo)
La noche del 31, Guillermo no estaba dispuesto a quedarse solo otra vez. Como la del 24. Prefería pasarlo con ella. De todas formas, Marina continuaba con su escenografía de mujer comprometida. Planificaba repetir su festejo de bajísimo voltaje, con otro lastimoso pollo recalentado en el microondas y el televisor recursivo. Sin siquiera la voz de Luis Dávila, para estimular retazos de melancolía. Pero le dijo que trataría de cancelar su programa. Aparte, Pablito le había telefoneado desde Mar del ... (ver texto completo)
A las diez y veinte llegaron al departamento de Guillermo. Un decimoquinto piso. Ella se sorprendió porque en el lugar no había nadie más. Ningún amigo. Desconfiaba de las selectivas habilidades como programador del anfitrión. De pronto descubrió que había una mesa impecablemente puesta, para dos personas. En el centro de la mesa, al costado de un candelabro de plata, lucía, altivo y asado, un pavo frío. Contenía, seguramente, trufas.
Primera copa de champagne. Brindaron por el año, pasablemente ... (ver texto completo)
Buenos días Victoria, te deseo que tengas una buena noche y que sueñes con los Angelitos, (felices pascuas) y me despido hasta otro rato, voy a continuar con lo que me he propuesto te mando un abrazo desde Oyon,
Buenas noches Teo,
Lo mismo te deseo a ti y que tengas una FelizNavidad
Un fuerte abrazooooooooooo
Pudo encerrarse en el departamento, desde donde podía contemplar el río. No tenía comida, pero tampoco ningún deseo de comer. Desfilaron, en tiempo record, tres indispensables floreros de whisky Johnny Walker. Dormitaba, de a ratos, entre las páginas de una biografía sobre el Marisical Tito. Soñaba con los horribles reproches de Norah, que había estropeado su vida por él. Lo despertaron los eufóricos ruidos externos de las doce y diez. Marcó, instintivamente, el número de Marina. Para escuchar una ... (ver texto completo)
La noche del 31, Guillermo no estaba dispuesto a quedarse solo otra vez. Como la del 24. Prefería pasarlo con ella. De todas formas, Marina continuaba con su escenografía de mujer comprometida. Planificaba repetir su festejo de bajísimo voltaje, con otro lastimoso pollo recalentado en el microondas y el televisor recursivo. Sin siquiera la voz de Luis Dávila, para estimular retazos de melancolía. Pero le dijo que trataría de cancelar su programa. Aparte, Pablito le había telefoneado desde Mar del ... (ver texto completo)
Marina sospechaba que Guillermo era un casado poco original. Con adicción a las situaciones mixtas. De los aventureros usuales que mantenían clausurada a la esposa en las afueras de la ciudad. Amantes aceptablemente cotizados. Los que disfrutan de la libertad de movimientos penetracionales, durante la semana. Pero no había que tomarlos en serio porque se convertían en señores inhallables a partir del jueves por la noche. Hasta pasado el mediodía del lunes, no reportaban. Pronto se hicieron las doce ... (ver texto completo)
Pudo encerrarse en el departamento, desde donde podía contemplar el río. No tenía comida, pero tampoco ningún deseo de comer. Desfilaron, en tiempo record, tres indispensables floreros de whisky Johnny Walker. Dormitaba, de a ratos, entre las páginas de una biografía sobre el Marisical Tito. Soñaba con los horribles reproches de Norah, que había estropeado su vida por él. Lo despertaron los eufóricos ruidos externos de las doce y diez. Marcó, instintivamente, el número de Marina. Para escuchar una ... (ver texto completo)
Marina, espero que no seas de las solitarias porteñas que viven con un gato que no les hace caso– Guillermo, en el teléfono.- Mi compañía no la soporta ni siquiera un gato.- Vaya mujer tan interesante.- Acabo de liberarme de un hijo que pesaba más que un marido. Y algo menos que un gato.- Noto que sos la mujer ideal. Yo no estoy en condiciones morales de estar solo ni en el cuarto de baño. Mi segunda esposa me acaba de abandonar. Puedo asegurarte que abandonarme fue la mejor idea que se le ocurrió ... (ver texto completo)
Marina sospechaba que Guillermo era un casado poco original. Con adicción a las situaciones mixtas. De los aventureros usuales que mantenían clausurada a la esposa en las afueras de la ciudad. Amantes aceptablemente cotizados. Los que disfrutan de la libertad de movimientos penetracionales, durante la semana. Pero no había que tomarlos en serio porque se convertían en señores inhallables a partir del jueves por la noche. Hasta pasado el mediodía del lunes, no reportaban. Pronto se hicieron las doce ... (ver texto completo)
Flor Negra de terciopelo
de Jorge Asís
Ella tampoco había tenido suerte con la flor de terciopelo negra que buscaba. Y vivía con permanentes deseos de tomar un café. El tipo tenía el aspecto del sobrio cincuentón, sin mantenimiento. Marina no aceptó la idea del café. Pero le dejó su teléfono.
Transparencia compleja. Grandilocuente, con la sincera frontalidad que desubicaba. A Guillermo le encantaba hablar sin respiro. Marina también era conversadora. Su locuacidad podía convertirse en un ... (ver texto completo)
Marina, espero que no seas de las solitarias porteñas que viven con un gato que no les hace caso– Guillermo, en el teléfono.- Mi compañía no la soporta ni siquiera un gato.- Vaya mujer tan interesante.- Acabo de liberarme de un hijo que pesaba más que un marido. Y algo menos que un gato.- Noto que sos la mujer ideal. Yo no estoy en condiciones morales de estar solo ni en el cuarto de baño. Mi segunda esposa me acaba de abandonar. Puedo asegurarte que abandonarme fue la mejor idea que se le ocurrió ... (ver texto completo)
Ella tampoco había tenido suerte con la flor de terciopelo negra que buscaba. Y vivía con permanentes deseos de tomar un café. El tipo tenía el aspecto del sobrio cincuentón, sin mantenimiento. Marina no aceptó la idea del café. Pero le dejó su teléfono.
Transparencia compleja. Grandilocuente, con la sincera frontalidad que desubicaba. A Guillermo le encantaba hablar sin respiro. Marina también era conversadora. Su locuacidad podía convertirse en un ... (ver texto completo)
- ¡Quién sabe cómo llegó hasta la barriga de este pez! ¡Pobrecito, cuantas aventuras habrá pasado desde que cayó de la ventana!- Y lo colocó en la repisa de la chimenea donde su hermanita había colocado a la bailarina.
Un milagro había reunido de nuevo a los dos enamorados. Felices de estar otra vez juntos, durante la noche se contaban lo que había sucedido desde su separación.
Pero el destino les reservaba otra malévola sorpresa: un vendaval levantó la cortina de la ventana y, golpeando a ... (ver texto completo)
Qué gran enemigo es el fuego que puede fundir a unas estatuillas de plomo como nosotros! Balanceándose con su única pierna, trató de mover el pedestal que lo sostenía. Tras ímprobos esfuerzos, por fin también cayó al fuego. Unidos esta vez por la desgracia, volvieron a estar cerca el uno del otro, tan cerca que el plomo de sus pequeñas peanas, lamido por las llamas, empezó a fundirse.
El plomo de la peana de uno se mezcló con el del otro, y el metal adquirió sorprendentemente la forma de corazón.
A punto estaban sus cuerpecitos de fundirse, cuando acertó a pasar por allí el niño. Al ver a las dos estatuillas entre las llamas, las empujó con el pie lejos del fuego. Desde entonces, el soldadito y la bailarina estuvieron siempre juntos, tal y como el destino los había unido: sobre una sola peana en forma de corazón. ... (ver texto completo)
Sin embargo, el pez no tuvo tiempo de indigestarse con tan pesada comida, ya que quedó prendido al poco rato en la red que un pescador había tendido en el río.
Poco después acabó agonizando en una cesta de la compra junto con otros peces tan desafortunados como él. Resulta que la cocinera de la casa en la cual había estado el soldadito, se acercó al mercado para comprar pescado.
-Este ejemplar parece apropiado para los invitados de esta noche -dijo la mujer contemplando el pescado expuesto ... (ver texto completo)
- ¡Quién sabe cómo llegó hasta la barriga de este pez! ¡Pobrecito, cuantas aventuras habrá pasado desde que cayó de la ventana!- Y lo colocó en la repisa de la chimenea donde su hermanita había colocado a la bailarina.
Un milagro había reunido de nuevo a los dos enamorados. Felices de estar otra vez juntos, durante la noche se contaban lo que había sucedido desde su separación.
Pero el destino les reservaba otra malévola sorpresa: un vendaval levantó la cortina de la ventana y, golpeando a ... (ver texto completo)
Enormes ratas, cuyos dientes rechinaban, vieron como pasaba por delante de ellas el insólito marinero encima de la barquita zozobrante. ¡Pero hacía falta más que unas míseras ratas para asustarlo, a él que había afrontado tantos y tantos peligros en sus batallas!
La alcantarilla desembocaba en el río, y hasta él llegó la barquita que al final zozobró sin remedio empujada por remolinos turbulentos.
Después del naufragio, el soldadito de plomo creyó que su fin estaba próximo al hundirse en las ... (ver texto completo)
Sin embargo, el pez no tuvo tiempo de indigestarse con tan pesada comida, ya que quedó prendido al poco rato en la red que un pescador había tendido en el río.
Poco después acabó agonizando en una cesta de la compra junto con otros peces tan desafortunados como él. Resulta que la cocinera de la casa en la cual había estado el soldadito, se acercó al mercado para comprarpescado.
-Este ejemplar parece apropiado para los invitados de esta noche -dijo la mujer contemplando el pescado expuesto ... (ver texto completo)
Fue así como vieron al soldadito de plomo clavado en tierra, chorreando agua.
- ¡Qué lástima que tenga una sola pierna! Si no, me lo hubiera llevado a casa -dijo uno.
-Cojámoslo igualmente, para algo servirá -dijo el otro, y se lo metió en un bolsillo.
Al otro lado de la calle descendía un riachuelo, el cual transportaba una barquita de papel que llegó hasta allí no se sabe cómo.
- ¡Pongámoslo encima y parecerá marinero!- dijo el pequeño que lo había recogido. ... (ver texto completo)
Enormes ratas, cuyos dientes rechinaban, vieron como pasaba por delante de ellas el insólito marinero encima de la barquita zozobrante. ¡Pero hacía falta más que unas míseras ratas para asustarlo, a él que había afrontado tantos y tantos peligros en sus batallas!
La alcantarilla desembocaba en el río, y hasta él llegó la barquita que al final zozobró sin remedio empujada por remolinos turbulentos.
Después del naufragio, el soldadito de plomo creyó que su fin estaba próximo al hundirse en las ... (ver texto completo)
Una tarde estalló de improviso una tormenta, y un fuerte viento sacudió la ventana, golpeando la figurita de plomo que se precipitó en el vacío. Al caer desde el alféizar con la cabeza hacia abajo, la bayoneta del fusil se clavó en el suelo. El viento y la lluvia persistían. ¡Una borrasca de verdad! El agua, que caía a cántaros, pronto formó amplios charcos y pequeños riachuelos que se escapaban por las alcantarillas. Una nube de muchachos aguardaba a que la lluvia amainara, cobijados en la puerta ... (ver texto completo)
Fue así como vieron al soldadito de plomo clavado en tierra, chorreando agua.
- ¡Qué lástima que tenga una sola pierna! Si no, me lo hubiera llevado a casa -dijo uno.
-Cojámoslo igualmente, para algo servirá -dijo el otro, y se lo metió en un bolsillo.
Al otro lado de la calle descendía un riachuelo, el cual transportaba una barquita de papel que llegó hasta allí no se sabe cómo.
- ¡Pongámoslo encima y parecerá marinero!- dijo el pequeño que lo había recogido. ... (ver texto completo)
¡Pobres estatuillas de plomo, tan tímidas, que no se atrevían a confesarse su mutuo amor!
Pero un día fueron separados, cuando el niño colocó al soldadito en el alféizar de una ventana.
- ¡Quédate aquí y vigila que no entre ningún enemigo, porque aunque seas cojo bien puedes hacer de centinela!-
El niño colocó luego a los demás soldaditos encima de una mesa para jugar.
Pasaban los días y el soldadito de plomo no era relevado de su puesto de guardia.
Una tarde estalló de improviso una tormenta, y un fuerte viento sacudió la ventana, golpeando la figurita de plomo que se precipitó en el vacío. Al caer desde el alféizar con la cabeza hacia abajo, la bayoneta del fusil se clavó en el suelo. El viento y la lluvia persistían. ¡Una borrasca de verdad! El agua, que caía a cántaros, pronto formó amplios charcos y pequeños riachuelos que se escapaban por las alcantarillas. Una nube de muchachos aguardaba a que la lluvia amainara, cobijados en la puerta... (ver texto completo)
Y así fue como un día el soldadito pudo conocer a una gentil bailarina, también de plomo. Entre los dos se estableció una corriente de simpatía y, poco a poco, casi sin darse cuenta, el soldadito se enamoró de ella. Las noches se sucedían deprisa, una tras otra, y el soldadito enamorado no encontraba nunca el momento oportuno para declararle su amor. Cuando el niño lo dejaba en medio de los otros soldados durante una batalla, anhelaba que la bailarina se diera cuenta de su valor por la noche, cuando ... (ver texto completo)
¡Pobres estatuillas de plomo, tan tímidas, que no se atrevían a confesarse su mutuo amor!
Pero un día fueron separados, cuando el niño colocó al soldadito en el alféizar de una ventana.
- ¡Quédate aquí y vigila que no entre ningún enemigo, porque aunque seas cojo bien puedes hacer de centinela!-
El niño colocó luego a los demás soldaditos encima de una mesa para jugar.
Pasaban los días y el soldadito de plomo no era relevado de su puesto de guardia.
No obstante, mientras jugaba, colocaba siempre al soldado mutilado en primera línea, delante de todos, incitándole a ser el más aguerrido. Pero el niño no sabía que sus juguetes durante la noche cobraban vida y hablaban entre ellos, y a veces, al colocar ordenadamente a los soldados, metía por descuido el soldadito mutilado entre los otros juguetes.
Y así fue como un día el soldadito pudo conocer a una gentil bailarina, también de plomo. Entre los dos se estableció una corriente de simpatía y, poco a poco, casi sin darse cuenta, el soldadito se enamoró de ella. Las noches se sucedían deprisa, una tras otra, y el soldadito enamorado no encontraba nunca el momento oportuno para declararle su amor. Cuando el niño lo dejaba en medio de los otros soldados durante una batalla, anhelaba que la bailarina se diera cuenta de su valor por la noche, cuando ... (ver texto completo)
Uno de sus juegos preferidos era el de hacer la guerra con sus soldaditos de plomo. Los ponía enfrente unos de otros, y daba comienzo a la batalla. Cuando se los regalaron, se dio cuenta de que a uno de ellos le faltaba una pierna a causa de un defecto de fundición.
No obstante, mientras jugaba, colocaba siempre al soldado mutilado en primera línea, delante de todos, incitándole a ser el más aguerrido. Pero el niño no sabía que sus juguetes durante la noche cobraban vida y hablaban entre ellos, y a veces, al colocar ordenadamente a los soldados, metía por descuido el soldadito mutilado entre los otros juguetes.
El Soldadito de Plomo
Hans Christian Andersen
Érase una vez un niño que tenía muchísimos juguetes. Los guardaba todos en su habitación y, durante el día, pasaba horas y horas felices jugando con ellos.
Uno de sus juegos preferidos era el de hacer la guerra con sus soldaditos de plomo. Los ponía enfrente unos de otros, y daba comienzo a la batalla. Cuando se los regalaron, se dio cuenta de que a uno de ellos le faltaba una pierna a causa de un defecto de fundición.
El Soldadito de Plomo
Hans Christian Andersen
Érase una vez un niño que tenía muchísimos juguetes. Los guardaba todos en su habitación y, durante el día, pasaba horas y horas felices jugando con ellos.
Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser sentado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.
- ¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.
Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.
Christian Andersen
Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.
Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser sentado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.
Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.
Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó: ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y allí donde la luz cayó sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume ... (ver texto completo)
Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico nacimiento: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Mil luces ardían en los arbolillos; los pastores y zagalas parecían moverse y sonreír a la niña. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una ... (ver texto completo)