Vaya un dilema, está medio
pueblo en la
plaza y encima amenaza
lluvia, la carta sigue en manos de la mujer desconocida no es que la quiera, ella reconoce que es del pueblo, pero nadie se pone de acuerdo a quién se la tiene que entregar, unos dicen que a las autoridades municipales, otros a las eclesiásticas, se basan en la fecha, por ser la mayor
fiesta religiosa otros incluso dicen que al juez de paz; y la mujer desconocida que le da igual, pero que tiene prisa por que se quiere ir a
Toro para hacerle
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