Las milicias comuneras, dirigidas por Juan de Padilla a principio de 1521 tomaron algunas zonas de Castilla, pero el 23 de abril de 1521 las tropas imperiales vencieron al
ejército comunero e hicieron prisioneros a los cabecillas de la rebelión, Padilla, Bravo y Maldonado que fueron decapitados en la
plaza de Villalar el 24 de abril de 1521.
Después de la derrota de Villalar, el movimiento comunero se desintegró, y las ciudades castellanas capitularon una tras otra.
Monolito** a los comuneros
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