Ayer fuí a ver el Duero y está imponente. Los
paseos están anegadicos del todo. En una pequeña isla que hay, mejor dicho había, junto al
puente de hierro, hay un caseto construido con cajas y tablones, de un Robinsón que cruza el
rio andando y se pasa allí las horas como el que va a su finquita de recreo. El caseto todavía seguía en pié ayer, aunque algo mermado, ya que la fuerza del
agua se va llevando los materiales que lo forman poco a poco. La isla está arrasada totalmente. Las Zudas, o Azudas,
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