Mensajes de VILLAREJO DE FUENTES (Cuenca) enviados por Dulcinea:

Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Dulce, que alegriaaaaaaaaaaaaaaaaaa como estas mi chica guapaaaaaaaaaaaaaaaaaa, ya lo tengo casi todo, me voy a Kos y Karphatos, si encuentro algùn Dios griego me lo traigo para que nos alegre un poco, a mi y a ti ehhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.
Pero tu como estas?
Ya estoy bien, me he oxigenado y he vuelvo a funcionar. Y tu que tal, emocionada con el viaje no. Anda pillina que no te lo vas ha pasar bien. Yo fui hace años a Grecia, estuve en Atenas visitando el partenón y el templo de Zeus, pero yo no vi a ningún Dios por ahí, si tu lo ves lo coges y no lo sueltes. Si encuentras a Hércules aunque sea un semi-dios no lo deseches por eso tu te lo traes en la maleta.

Estuve en una isla pequeñita que no recuerdo su nombre. De lo que si me acuerdo es de que pase mucho hambre porque no me gustaban las comidas, todas llevaban muchas especias que no me gustaban.

Una noche en un restaurante que también hacían espectáculo durante la cena me sacaron a bailar el sirtaki.

Saludos: Dulcinea. ... (ver texto completo)
Bueno Máxima empizo por tu ultima pregunta.

Levadura madre, hay quien la llama masa.... Te lo explico a la manera que la hacían las mujeres de Villarejo. Solían venir al horno y decían, tio Felipe deme dos reales, o una peseta de levadura artificial y mi padre o madre les envolvía un trozo de levadura de unotreinta o cuarenta gramos. (marca la cinta roja que nos venía de Barcelona en cajas). Con el trozo, (disuelto en el agua o harina) y un litro y medio o dos de agua u unos tres quilos de harina ... (ver texto completo)
Hola Kastefa;

Pero que habilidades tienes Kastefa, no conocía yo esta faceta tuya, si que interiorizaste bien lo que viste de pequeño hacer en tu horno. Tú lo que tienes este verano es abrir un taller en Villarejo y enseñarnos hacer pan casero, rico, rico y sano, sano.

Como van las negociaciones de la casa del pilar? Allí que hay espacio puedes montar el horno y nos vamos cada día contigo a que nos enseñes a hacer y cocer pan. Luego ya lo rellenaremos de unas tajas de jamón y de forro. Que ... (ver texto completo)
cuando quieras ya sabes, yo me estoy programando para este otono un week a Barcelona asi veo a Dulce y lo que teneis que hacer es animaros y organizar vosotras para venir por aqui.
A mi me das envidia tu, que este finde te vas ha villarejo yo preferiria irme alli que ha Grecia, pero esto me toca, y si vas al pueblo descansa tu tambien que me parece a mi que las mujeres de este foro nos enfermamos todas de lo mismo jajajajajajja.
Pero si quieres algo yo sigooooooooooooooooo por aqui.
bsitos
Hola Chica guapaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Ya tienes la maleta preparada? Como me dijiste que se llamaban esas islas a las que vas?

No te lo vas ha pasar tú bien ni ná allí. Báñate mucho, que dicen que esas aguas son muy buenas.

Si no tienes muchas ganas de ir, nos caracterizamos Máxima o yo de ti, a ver si cuela y tu marido no nos descubre ja, ja, jaaaaaaaa y tú mientras te vas a Villarejo. Que te parece?

Saludos: Dulcinea.
si ya lo se aquien te refieres, pues entonces me he equivocado, pero ahora que me dices lo de Javi si que me acuerdo que se levanto a saludar a dos personas y que una era una mujer.
Sí, que encuentro mejor, estos días me los he cogido de relax. Anoche me fui a dormir a las 22,30h, yo creo que no me he acostado nunca tan temprano, al no ser que estuviese enferma. Lo más bueno es que me dormí al momento y esta mañana encima tenia sueño, con las horas que he dormido. Estoy ahora en una fase como la del anuncio, “paz, amor y el pul pál salón” ja, ja, jaaaaaa.

Quiero pedir disculpas a todos los que les debo mensaje, que son muchos.

Abrazossssssssssssssssssss.

Saludos: Dulcinea.
Dilcinea que haces guapa pones el mensaje y no me da tiempo a leerlo que ya lo has borrado jajajajajaja
Hola Amistad;

Sí, porque después de ponerlo me he arrepentido. Iba dirigido a ti para que salieses de tu confusión. Había puesto el nombre de la hermana de Europa y no me a parecido correcto, por seo lo he borrado enseguida.

Saludos: Dulcinea.
bueno dulcinea me voy a la cama, que descanses y buenas noches ho dias porque con las horas que son.
bsitos
Adiossssssssssssssssss.

Besitossss.

Saludos: Dulcinea.
si ya habia leido tambien lo de la granja virtual de Piedad y eso engancha que para que, tienes que estar pendiente como si la granja fuese de verdad si no se te empienzan a enfermar los animales y mueren si no les hechas de comer, yo no he juegado nunca pero si que me lo han contado, que para salir de esas cosas ojo, digo yo que mejor estar por aqui cotilleando no jajajajajaj
Hace años comencé a jugar al super-mario, me pase toda una tarde sin darme cuenta (pase 4 horas sin enterarme), cogiendo monedas y cuando tenia que pasar por delante de un gusano, siempre me mataba y lo perdía todo y tenia que volver a comenzar, así me pase un montón de horas. Después de esto reflexione y pensé vaya cosa tan tonta correr todo el rato con un muñeco y encima sin conseguir nada y desde entonces nunca más he vuelto a tocar una consola. Bueno miento, cuando salió la Wii jugué un tiempo al tenis y a los bolos. Ahora hay días que hago aerobit en casa con ella. Tengo el juego wii Fit y la tabla para hacer los ejercicios.

Besitossssssssss.

Saludos: Dulcinea. ... (ver texto completo)
TREINTA Y TRES OJALES ----- Autor del relato: Eduardo Pérez Plaza.

1

Bien puedo decir que la historia de este cuento comienza allá por los últimos años del tercer decenio o principios del cuarto en el pasado siglo, en un día que Andrés recogía de su taquilla sus efectos personales que ordenaba y empaquetaba
Comienzo mal, debo rectificar y comenzar de nuevo el relato ajustándome más a lo que mi poca imaginación tenia preconcebido, quizá deba ser así.:
Eran los primeros días de la primavera ... (ver texto completo)
Hola Eduardo;

El relato que haces de TREINTA Y TRES OJALES es magnifico. La trama de la historia y la manera en la que la vas desarrollando te mantiene todo el tiempo pendiente y ávida de detalles de esta historia tan particular, te engancha enseguida y no puedes parar hasta el final. La manera en la que vas describiendo las cosas y lugares de manera tan exacta, ayuda a situarse en el lugar en el que se desarrollan los hechos. Esta contada de manera amena, su lectura resulta fluida para el lector/ra. ... (ver texto completo)
que noooooo, el otro que está con el capi. lo que pasa que no me conocerás/reis ni sabréis como me llamo, por que con 12 años me fui a uclés a estudiar y solo iba en vacaciones y ya siempre he estado fuera.

También hay fotos con mi hermana y mi padre en la puerta de su casa, frente a la casa nueva construida en la parte de arriba del "cuartel viejo".
Saludos.
Claro que lo dijiste Europa por eso te preguntaba. ¿Bueno me vas ha contar como fue tu estancia en ese lugar? Y los años que estuviste.

Porque has quitado la foto de la puerta de tu casa en la que esta tú padre? He mirado esta mañana y no la he visto y mira que le he dado al álbum vueltas, para arriba y para abajo y nada.

Saludos: Dulcinea.
no se porque me parecia que el tambien habia escrito algo, desde luego es muy bonito y muy bien escrito, bueno seguire con mi lectura y tu deja de pensar en la comida y animate un poquito ok, si quieres algo estare por aqui.
un besazo
Hola Amistad;

Ya se porque piensas que había escrito algo, porque hemos hablado aquí de que su hermano Vicente que había escrito y publicado un libro, bueno creo que fueron dos ahora no recuerdo bien. Por eso estas confundida o porque siempre le estoy diciendo que tiene que escribir un libro con por lo menos 500 páginas.

Bueno te dejo que sigas con el relato, no quiero interrumpirte, esta tan emocionante que uno no puede parar hasta el final.

Saludos: Dulcinea.
Hola, no dulce la nevera no hazte fuerza y no vayas que despues te deprimes porque engordas, yo estaba propio leyendo el relato de Eduardo y me gusta leerlo, pero esto dulcinea es un libro que el ya ha escrito y publicado, ho es algo que el esta contando por aqui, y si mis padres no los han conocido por la edad pero como te digo si que han oido hablar de estas cosas y cuando empiezan hablar tambien me han contado otras muchas historias con tanto de nombres pero no se pueden contar por aqui, ya sabes ... (ver texto completo)
Hola Amistad;

Leíste lo que decía el otro día Máxima, resulta que llevaba dos años siguiéndonos sin decir ni pio. Pensé mira otra igual que Amistad, porque tú también estuviste mucho tiempo espiando sin ser vista. Menos mal que se ha decido a formar parte de nosotros.

¿Amistad porque no entrabas tú? ¿Que te impedía dar el paso? Tengo curiosidad.
Máxima porque no entrabas tú? Y cuando lo hacías porque solo te dirigías a los chicos?

Bueno ella entro cuando se murió Albino, el tío de Papageno ... (ver texto completo)
Hola, no dulce la nevera no hazte fuerza y no vayas que despues te deprimes porque engordas, yo estaba propio leyendo el relato de Eduardo y me gusta leerlo, pero esto dulcinea es un libro que el ya ha escrito y publicado, ho es algo que el esta contando por aqui, y si mis padres no los han conocido por la edad pero como te digo si que han oido hablar de estas cosas y cuando empiezan hablar tambien me han contado otras muchas historias con tanto de nombres pero no se pueden contar por aqui, ya sabes ... (ver texto completo)
Hola Amistad;

Eduardo no ha publicado nada, o al menos que yo sepa. Aunque podría hacerlo perfectamente porque tiene mucha calidad las cosas que escribe, ya le digo yo que hay muchos libros publicados que no tiene el nivel de sus relatos. Sus relatos solo los pone aquí para compartirlos con nosotros. Ya me contaras esas cosas que te cuentan tus padres en privado, me da curiosidad saberlas je, je, je que cotilla.

Tú léete el relato entero que veras como te va ha gustar y disfrutaras de su lectura.

Saludos: ... (ver texto completo)
dulcineeeeeeeeeeeeeeeeeeeeea, estas por aqui, ho ya duermes, ho mejor dicho estas con la continuaciòn del relato de Eduardo, yo tambien he preguntado a mis padres por Apolonia y por las aventuras del guapetòn del cura y tambien me han confirmamado que ellos estas historias las tienen oidas a sus padres osea que.......
un besazo guapetona
Hola Amistad;

Estoy por aquí guapa, lo que pasa que vaya días tontos que llevo, estoy un poco desmotivada, no me entran ganas de escribir. Estoy vaga. Solo me entran ganas de ir a la nevera y aquí estoy luchando con la tentación.

El relato de Eduardo ya me lo he leído de arriba a bajo, me ha encantado la historia y sobretodo la forma que tiene de contarla Eduardo, la hace mucho más interesante de lo que es en realidad. El amor es el amor y cuando surge no hay quien se resista a el. Ósea que ... (ver texto completo)
a sido DUKCINEAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA y es mi CASA jajajajajajaj
Hola Amistad;

Anda guapa, que si que miras tú las fotos que pongo. Ya te vale. Estas las colgué cuando llegue de Semana Santa. Claro que la tienes tú igualita, te la mande para que vises tu casa de cerca y a los amigos que te queremos.

¡eh! Chica guapa.

Besitossss

Saludos: Dulcinea.
no uno de jeromo fue el que compro la casa de mis abuelos creo, vamos haber la calle que cuando bajas de la del duende a mano izquierda, creo que es la calle artistas verdad, pues vete por hay a lo mejor caes jajajajaja.. como disfruto con esto jejejeje que malo sooooooooooooooooooooy.

por cierto que callada estas Dulcinea, donde estaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas
Hola P. Collado;

Con este despliegue que habéis montado para mi búsqueda, me he asustado y estoy escondida en un rincón, muerta de miedo. Que malos sois, queréis darme caza. A ver si pasa un poco todo esto y me atrevo a asomar la cabeza.

P. Collado, tú que tienes el correo de Papageno, pregúntale que le pasa. Es muy raro que haya desaparecido de esta manera sin despedirse. Mira que lo llamo en muchos coreos y no responde. A ver si se ha puesto enfermo y le ha dado el vértigo ese que le molesto ... (ver texto completo)
buen trabajo dulcinea, se lo pasaré a mi padre que tiene 80 y algo le sonará de toda la historia. tu y yo los únicos que curramos, los demás seguro que estarán en la playa o la montaña de fin de semana.
saludos.
Sí, sí, y tú no te quejes, que anoche te pusiste morao. Nos dejaste aquí al igual que Kastefa con los dientes largos. Sobre todo tú que me imagine allí en el huerto, asando choricillos, chuletas, un poco de forro, morcillitas ¡Madre mía ¡mejor me callo porque me ya me esta dando envidia otra vez.

Esta pagina esta hecha de una manera que da mucho trabajo el colgar textos largos y fotos. Eduardo intento colgarla la semana pasada y como es novato en la página y en el manejo del ordenador se le borraron ... (ver texto completo)
la que tiene que dar pistas es Dulcinea.
Aunque yo creo que es un seudónimo de otro seudónimo, Amistad, o, muy muy cerca...

saludos a todos/as
Hola Europa;

Yo ya he puesto mis condiciones y solo me dejare ver junto a Eduardo cuando le dejen dar el pregón de fiestas en Villarejo. Sí, sí, allí arriba en el balcón para que me veáis todos bien vista ja, jaa, jaaaa. Que más pistas quieres, que verme en carne y hueso.

Amistad y Dulcinea son seudónimos autónomos que nada tienen que ver uno con otro. Eso sí, somos amiguitas.

Europa has comentado que te fuiste a estudiar a Ucles, me imagino que seria al monasterio que hay allí. Hace tres ... (ver texto completo)
Hola chicos/as.

A petición de Eduardo os transcribo yo el relato por los problemas que había tenido él al ponerlo en la página. Ya sabéis que hace unos días puso el final de la historia de Andrés y Apolonia. Hoy os la cuelgo entera y seguida para que no os perdáis detalle de ella.

Es asombrosa la trama que ha desarrollado Eduardo, basándose en la historia o rumores que se escuchaban cuando era niño, a cerca de los dos protagonistas de esta bonita, sórdida y morbosa historia de amor.

¡Os ... (ver texto completo)
TREINTA Y TRES OJALES ----- Autor del relato: Eduardo Pérez Plaza.

1

Bien puedo decir que la historia de este cuento comienza allá por los últimos años del tercer decenio o principios del cuarto en el pasado siglo, en un día que Andrés recogía de su taquilla sus efectos personales que ordenaba y empaquetaba
Comienzo mal, debo rectificar y comenzar de nuevo el relato ajustándome más a lo que mi poca imaginación tenia preconcebido, quizá deba ser así.:
Eran los primeros días de la primavera ... (ver texto completo)
internos la más mínima actitud de intimidad por estar no solo terminantemente prohibida, si no también reprimida, y que hubiera dado lugar a comentarios poco piadosos tanto de profesores como discípulos.
Concluida la despedida, el cura Andrés miró su reloj, se cercioró de que andaba justo de tiempo para coger La Rápida, el coche de línea que debida llevarle aquella misma tarde a Villarejo, así que subió a su cuarto, se cambio su sotana de trabajo por la nueva que le había proporcionado el Seminario, ... (ver texto completo)
El coche en su andar cruzó la carretera N-III, y maniobró su parada en Montalbo, penúltimo pueblo del trayecto y a solo once kilómetros del final de la línea y de su destino en Villarejo, entonces acentuó el cura Andrés la necesidad de ordenar sus pensamientos, y su memoria le devolvió de nuevo a su familia, en su infancia carecía de conciencia de sus orígenes y condición social, ahora ya tenia conocimiento y experiencia para auto-clasificarse socialmente. El era un ser más afortunado que la inmensa ... (ver texto completo)
sexos por riguroso orden en que ocupaban los bancos, se alternaban en acercarse al confesionario, por los laterales las hembras, por delante los varones. Aunque recordaba el cura Andrés toda la ceremonia, no acertaba a concentrarse de que pecados podía en su infantil edad necesitar perdón para ganar la salvación y estar a buenas con su incipiente conciencia y con su Creador, aunque si que recordaba las leves penitencias, generalmente poco imaginativas, no más de un padrenuestro, o un credo y siempre las tres avemarías de rigor.
Paseó su recuerdo por las travesuras infantiles en que participó, nada excepcionales, algún salto de tapias para entrar en las tardes de domingo en el patio del colegio y organizar cuando era la temporada una moraga, o un rústico partido de fútbol, siempre desequilibrado en cuanto a numero de jugadores, a él constantemente le apuntaban para que jugara de medio campo, ya que para defensa era poco duro y para delantero le faltaba empuje. En el Agosto algún baño clandestino en las charcas enfangadas del cercano arroyo, y si tenían certeza de ausencia del amo, chapuzones en balsas de riego.
No recordaba ningún compañero hostil, ni enfado con ninguno que durara más de un día, tampoco exclusivos afectos o querencias, si acaso, el buen trato que siempre mantuvo con su amiguita Apolonia, a la que acompañaba frecuentemente desde la salida de la escuela unas veces directamente a casa de ella donde sus padres les preparaban a los dos merienda de miel o arrope sobre hogaza de pan casero, otras el tentempié de la tarde lo recogían en casa de los padres de Andrés, la insustituible hogaza unas veces acompañada de loncha de ojeroso queso manchego, otras de áspera onza del llamado entonces chocolate, omitiendo ser sucedáneo de ignorada materia prima, cuando en primavera las tardes alargaban, en los porches de una u otra casa se ayudaban mutuamente en sus deberes escolares, o se intercambiaban las pocas publicaciones

9

infantiles que llegaban al pueblo, en ocasiones reunían las cuatro perras de sus ínfimos ahorros y bajaban hasta la parada de La Rápida para pedirle al cobrador que les comprara en Cuenca algún tebeo, que recogían al día siguiente y leían juntos con fruición.
En las ceremonias religiosas, o en los días festivos de guardar, acudían a misa juntos, y aunque no podían compartir banco buscaban sentarse en la misma fila uno a cada lado del pasillo central. En las fechas de confesión obligatoria, después de sus inocentes revelaciones al sacerdote administrador de la absolución y al terminar la penitencia, entre risillas, se intercambian los pecadillos declarados y la platica del confesor, generalmente coincidente y recurrente, unas veces inteligible y otras premonitora de pesadumbres sin fin que en su candidez en ocasiones les aterraba y en otras les producía una hilaridad que compartían sanamente. Recordaba también el cura Andrés las caminatas dominicales por el “roce”, aquel inocente paseo consistente en un ir y venir de los vecinos del pueblo, tanto da que casados, novios formales, o simples amigos, en un constante transitar por la calle principal, saludándose todo el mundo con las simples “buenas tardes”, consumiendo pipas de girasol, garbanzos tostados o los dulces del puesto de la repostera del pueblo la Hermana Librada, condumios de entretenimiento que unas veces portaba ella, otras él, y la gaseosa que indefectiblemente compraba Andrés en el casinillo, en donde una hembra aunque niña, no estaba bien visto que entrara en semejante establecimiento, compartían amigablemente la sencilla bebida para sosegar la sed de los frutos ingeridos, y temprano, no más tarde de que el “lucero” del pueblo encendiera el modesto alumbrado público, Apolonia volvía a su casa acompañada por Andrés y se despedían con un ¡Hasta mañana!.
Algunos días de la canícula, cuando el calor y el polvo de las eras hacia insoportable el ambiente, entre la cuadrilla de los escolares que no estaban encadenados al trabajo de la recolección, aparecía algún chiquillo con la noticia de que una de las balsas de riego de los alrededores del pueblo se encontraba llena de fresca agua y con el amo ausente, rápidamente la noticia circulaba entre aquellos chicos y chicas que más confianza se tenían y se organizaba una secreta excursión al refrescante chapuzón, Andrés era el encargado de llevar el aviso a Apolonia, la cual solo accedía a acompañar al grupo si formando parte del mismo iban otras niñas, de las que Andrés tenia previamente que dar relación a Apolonia, y estas otras acompañantes habían de ser de su agrado y por supuesto no haber oído en su casa o en la escuela ningún comentario negativo sobre su conducta.
El baño en inocente camaradería siempre presentaba el problema de la vestimenta adecuada, para ellos la solución consistía en quedarse en calzoncillos, para ellas, su incipiente pudor no les permitía desvestirse con la misma facilidad, las que podían salían de su casa con un camisón entre la ropa intima y la externa, las que no alcanzaban esta solución se limitaban a arremangarse las faldas y chapotear con las piernas en el agua. La sesión de baño siempre acababa con el lamento de alguna mozuela por haberse mojado la ropa más de lo deseado y temer que la descubrieran en casa. Aunque la sangre nunca llegó al río.
Absorto en estos recuerdos, el cura Andrés se percató dando un respingo de el coche abandonaba la carretera de Montalbo y entraba en Villarejo por la llamada “Esquina de Trespelos”, enfilando la recta calle que le llevaría hasta la posada de El Chato, final de trayecto y garaje del vehículo hasta su salida en la madrugada del día siguiente, en este recorrido observó fugazmente al pasar por la travesía que subía hasta la monumental Iglesia de Santa María Magdalena, que en el pórtico de la misma se estaban colocando

10

macetas floridas y un verde enramado, que no reconoció por la lejanía con que plantas estaba hecho, cubriendo el contorno del vetusto atrio medieval.
Como era tradicional, la llegada del coche siempre concentraba grupos de gente a su alrededor, era el pequeño y posiblemente único acontecimiento de cada día. Entre los presentes los había cotidianos por obligación, como el cartero, que tenia que recoger las sacas de correspondencia. La guardia civil, que los días que el coche no llevaba escolta se acercaban a curiosear que forasteros llegaban y que pinta traían, también aquellos que tenían que recoger los encargos realizados el día anterior al cobrador del coche, generalmente medicinas solo accesibles en las farmacias de Cuenca, así como los familiares de los viajeros que tenían noticia cierta de la llegada de sus deudos ese día. Y otros simplemente a contemplar con curioseo ese pequeño ajetreo alrededor del único medio de comunicación del pueblo con el exterior.
Aquella tarde, a la llegada del coche de línea se concentró más vecindario de lo habitual, al menos así lo creyó el cura Andrés cuando descendió del vehículo y se encontró rodeado de sus padres y hermanos. La madre se abalanzó sobre el benjamín de sus hijos y lloriqueando se le abrazó al tiempo que besuqueaba sus mejillas.

- ¡Hijo mío!.. ¡Hijo mío!, se me desboca el corazón al tenerte otra vez en casa. ¡Pero que flaco estás!. ¡Que alegría Dios mío! ¡Que alegría! ¿Pero como debo llamarte hermoso mío, si ya eres cura, todo un cura?. ¿Señor cura o Don Andrés?

-Madre, yo también estoy muy contento de volver a estar con todos vosotros, y solo me tienes que llamar como siempre, para mis padres y mis hermanos sigo siendo Andrés, solo Andrés. ¡Anda padre dame un abrazo!, y vosotros hermanos cuanto me alegro de veros también!. ¡Me tenéis que contar tantas cosas!
Unos pasos más atrás del recibimiento familiar y sin perder detalle, esperando intervenir se encontraba Julián “El Maleta”, Secretario del Ayuntamiento con manifiesta curiosidad e interés mal disimulado en inmiscuirse en el recibimiento. Cuando se calmaron los ardores familiares, se digirió al recién llegado.
-Buenas... pues que si te parece a usted bien, en fin que como no se como tratarte después de haberte conocido de crío y ahora de todo un señor cura, que me armo un lío con el tratamiento, así que si no me dices lo contrario te diré Don Andrés.
-Hombre de Dios, respetando siempre lo que representan mis hábitos, llámame como tu quieras, no seré yo quien ponga trabas en que haya una buena relación con mis paisanos. ... (ver texto completo)
-Pues mira don Andrés que te traigo recado del Alcalde, por que ahora no está en el pueblo y me ha dejado dicho que venga a recibirte y darte la enhorabuena. Que mañana os veréis sin falta y que también mañana ya ha dado un bando al pregonero para que anuncie que tú eres el nuevo cura, y que el domingo la misa mayor será cantada con otros dos curas, que ya están avisados para eso los de Almonacid y Fuentelespino, y que será en la Iglesia Vieja que la están limpiando y adornando, bueno pues es todo ... (ver texto completo)
fuerzas de orden público. Llegó a conturbarle la remota posibilidad de que se le exigiese o simplemente sugiriese que revelara secretos de confesión.
¡No, jamás!, si accediese a ello rompería uno de los juramentos más sagrados del sacerdocio. ¡Antes mártir que apostata! – Se dijo para sí el cura Andrés, alejando con este pensamiento cualquier atisbo de acceder a ser revelador de secretos de confesionario.
Continuó sus pasos hacia la siguiente visita, para cumplir con la promesa dada al señor Obispo de agradecer a su protectora Doña Loli el sacrificio y generosidad económica manifestada tanto hacia su persona, como por extensión a la Santa Madre Iglesia, al haber favorecido generosamente a que él pudiera ordenarse sacerdote y así incorporarse a la ingente tarea de salvar las almas de los pobladores de Villarejo, para que llegado el Juicio Final comparezcan ante el Todopoderoso limpias de los pecados que asolan la sociedad.
Llegó hasta la puerta de Dª Loli, dio dos suaves golpe de aldaba, y unos instantes después abrió la puerta una mujer sesentona, de aspecto humilde pero esmeradamente aseada.
-Buenos días señora. ¿Está Dª Loli?.
-Usted es el nuevo señor cura ¿Verdad?
-Para servirla señora.
-Pues no, no está, se ha marchao hace un rato, yo creo que incluso aprisa na más sentir el pregón avisando la misa cantá del domingo ha hecho la maleta, ha llamao al taxi del pueblo y ha salío dispará, no ma ha dicho a onde pero creo que a su casa de Madrid. Si usted me lo permite, y por Dios no lo tome a mal, ya sabe lo rara que es mi ama, ma

14

parecio oírla decir que no tenia aliento pa aguantar curitas, que más alante ya tendrá tiempo de ver si atinó al elegir seminarista. Esto por el amor de Dios que quede entre usté y una servidora que yo no quío engañar a un señor cura, aunque tampoco quio ofenderle
-Tranquila buena mujer, que la verdad nunca ofende, y además ya conozco las rarezas de su señora, así que en todo caso si Doña Loli vuelve le dice usted, por favor, que vine a presentar mis respetos. Quede usted con Dios señora.
No le inmutó al cura Andrés el desplante de su benefactora económica y hasta cierto punto se sintió aliviado de no tener que soportar lo que a buen seguro hubiera sido una conversación extravagante, y en donde a él le hubiera tocado ser excesivamente dócil y hasta servil.
El Sol ya se encontraba en su cenit anunciando el mediodía, por tanto era ya hora próxima a la acordada con su madre para la comida, después tendría que esperar a sus colegas de Fuentelespino y Almonacid, miró el reloj y vio que aun le quedaba unos pocos minutos para ser puntual a la mesa, así que decidió darse un discreto paseo por las afueras del pueblo, por proximidad a donde se encontraba se encaminó hacia la plaza de El Coso y salió por la carretera que de Fuentelespino, nada más pasar por las ultimas viviendas del pueblo e iniciar el recorrido por la calzada divisó a ambos lados de la misma las grutas de las antiguas canteras, cuyo origen hay quienes adjudican a una explotación romana, circunstancia histórica no aclarada convincentemente por los cronistas locales. De repente se sintió desolado, como si sufriera un ataque de agorafobia, aunque en realidad se encontraban a muy escasa distancia de la población, le vino el recuerdo de cuando niño el realizar una escapada a aquel paraje le parecía todo un largo periplo lleno de misterio, tardó escasos minutos en el paseo, y al iniciar el regreso, a la altura de las embocaduras de las grutas, recordó sus juegos en ellas, cuando la pandilla las recorría jugueteando y procurando trasmitirse unos a otros un soplo de misterio, asustándose con gritos que retumbaban en el interior de la formación rocosa, no faltaba casi nunca en aquellas excursiones Apolonia, su compañera de escuela, y recordó fugazmente el cura Andrés como entonces al llegar a aquel lugar la niña le cogía la mano confiando que el la protegería. ¡Todos Gracias a Dios nos hemos hecho adultos! ¡Que cosas hacíamos los críos!, ¿Qué será de todos ellos?, fue el final de sus pensamientos, volvió a mirar el reloj y aceleró sus pasos, sin llegar a correr, un sacerdote corriendo seria cómico y muy llamativo, y se presentó en casa de sus padres en el momento mismo en que su madre ultimaba la preparación de la mesa.
Siguiendo las recomendaciones paternales, después del yantar el cura Andrés se retiró a dormir la siesta, advirtiendo antes que lo despertaran no más tarde de las seis, pues sobre esa hora esperaba a sus colegas. Echado en la cama, antes de conciliar el sueño, volvió a recordar con nostalgia sus andanzas y travesuras juveniles y fugazmente le aparecía y desaparecía la imagen de Apolonia, se preguntó calladamente por donde andaría ahora, incluso la idealizaba con una vocación similar a la suya y la imaginaba de monja priora, o misionera, después se daba cuenta que por edad era precipitado que eso hubiera podido ocurrir, a lo más quizá fuese postulante en alguna orden o si había elegido la vida seglar no le cabía duda que era una ardiente luchadora de Acción Católica, entre pensamiento y pensamiento se acogió plácidamente a los brazos de Morfeo.
Sobre la hora prevista, llegó en bicicleta el joven cura de Almonacid habiendo recorrió a golpe de pedal los diez kilómetros que distanciaban los dos pueblos. Posteriormente en un calesín apareció el sesentón capellán de Fuentelespino. Como al cura Andrés no era conocido por ninguno de sus dos colegas se llevó a cabo las

15

presentaciones de rigor, con su surtido de latinajos y los tres decidieron de que antes de que la luz solar dejara paso a la noche, era conveniente visitar la Iglesia de Santa María Magdalena, conocida en el lugar como la Iglesia Vieja, donde estaba prevista la primera liturgia oficiada por el misacantano en su pueblo. También convinieron en ensayar la ceremonia, así como percatarse de que la sacristía almacenaba el atrezzo necesario y este se encontraba accesible y en condiciones de exhibición.
Ya era noche cerrada cuando concluyeron en sus propósitos y tras cerrar el portalón de la Iglesia encaminaron sus pasos hacia la casa de los padres de Andrés, en donde su madre había preparado exclusivamente para los tres ungidos una tan gustosa como abundante y nutriente cena de la que dieron buena cuenta gozando como canónigos. Después el café de pucherillo, unas copichuelas de mistela, un pitillo “caldo de gallina” para el de Almonacid y medio Faria para el de Fuentelespino. En este momento iniciaron la sobremesa, con los estómagos forzando su labor para digerir las suculentas viandas ingeridas, e iniciaron la rueda de comentarios, cada uno contando sus vivencias sacerdotales y las experiencias vividas en sus lugares de pastoreo, amén de una retahíla de sacros consejos al novato, que los escuchó mostrando el máximo interés, evidentemente no se habló de temas tan recurrentes como la política o el sexo, ninguna de estas dos cosas existían entonces. El sopor de la cena no tardó en hacer efecto y casi al unísono los dos forasteros comenzaron a bostezar, e igualmente de forma gemela pidieron disculpas por querer retirarse a los cuartos que tienen reservados y tantear el abrazo de los mullidos colchones de la casa.
Los hermanos de Andrés para dar hospedaje aquella noche al mini cónclave eclesial, tuvieron que dejar sus camas habituales e irse a dormir a casa de otros parientes, y los padres en un alarde de discreción cenaron solos en la cocinilla y se retiraron de inmediato y silenciosamente a su cuarto.
Andrés solo tuvo que acompañar a sus huéspedes a sus respectivas habitaciones, indicándoles donde se encontraba el bacín, así como señalarles el mejor camino desde la cama hasta el corral para el caso de necesidades de mayor densidad.

--ooOOoo--

Amaneció el primaveral domingo, con generosidad de Sol y luz, con un aire limpio y transparente que transportaba en suaves brisas las fragancias de toda la campiña en su verdor más intenso.
Tan pronto oyó la madre del cura Andrés ruidos por los cuartos de sus huéspedes, se afanó en prepararles el desayuno en el porche, bajo la tibieza del Sol mañanero, sobre la mesa una jícara de leche de cabra recién hervida en la que flotaba una gruesa capa de nata, una cestilla rebosante de magdalenas amasadas y horneadas por ella misma, un gran frasco de cristal lleno de dulce arrope, un plato con media pieza de ojeroso queso manchego, el pote con café de puchero, y un poco apartado de las viandas principales, como si estuviera allí por casualidad o con timidez, una botella con cazalla y tres pequeñas copas de cristal. Inconscientemente, la mujer en su querer ser obsequiosa no se había salido ni un ápice de lo que un rico hacendado de la Mancha calificaría sin duda como tempranero desayuno-almuerzo tradicional. Cuando lo tuvo todo preparado desapareció del lugar, manteniendo así la misma actitud que en la hora de la cena, dejando solos a sus invitados y murmurando para sus adentros “Seguro que darán buena cuenta, pues aunque la cena haya sido generosa, todos se despiertan en ayunas” ... (ver texto completo)
16

Al reagruparse los tres capellanes, observaron la mesa, se miraron entre sí, sin decirse nada, el cura Andrés meneó la cabeza y se fue en busca de su madre, la encontró en su cuarto.
-Madre, estamos todos muy agradecidos por tan gustoso desayuno, pero no has tenido en cuenta que tenemos que consagrar y comulgar, y debemos estar en ayunas hasta ese momento.
- Hay hijo mío, perdona mi torpeza. ¿Que dirán los otros señores curas?
- Tranquila madre que no dicen nada y te repito que están muy agradecidos de tus atenciones, en todo caso guarda lo que puedas por si al terminar la liturgia quieren tomar algo antes de volver a sus parroquias.
Enfundados en sus sotanas más nuevas, abrochados los noventa y nueve botones, puestas al Sol las tres tonsuras, los clérigos iniciaron su paseo por el pueblo camino de la Iglesia Vieja. A los pocos paso el cura Andrés le dice a sus acompañantes.
- Ya que van a estar poco tiempo en el pueblo y para que se hagan una idea de cómo es, aunque creo que diferirá poco de donde tienen ustedes su parroquia, no iremos por el camino más corto y así daremos una pequeña vuelta. ¿Les parece bien?
Sin haber premeditado el recorrido que quería hacer, el padre Andrés fue guiando a sus compañeros zigzagueando por las calles y callejas de la villa, mientras entre ellos se iniciaron conversaciones banales pasando de unos temas a otros con facilidad y sin llegar nunca a conclusiones definitivas.
- ¿Aparecen por sus pueblos esos cómicos trashumantes que unas veces hacen teatro y otras cine?
- Pues si, si que aparecen, como una de las siete plagas bíblicas, la gente acude mas a ver sus payasadas, y digo payasadas por no decir otra palabra malsonante, que a los cultos. Ahora que yo, con la ayuda de Nuestro Señor, pongo coto a sus libertinajes, si lo que quieren hacer es teatro, en cuanto llegan al pueblo les mando recado con el pregonero de que me enseñen el libreto y el vestuario de las mujeres, y si es cine me tienen que pasar en el corral de la rectoría la película entera, y si barrunto algo obsceno, pues me reúno con el alcalde y se suspende la función, que pecados ya se cometen suficientemente sin las incitaciones de esas mal llamadas obras de arte que mas parecen cosa del diablo que de personas cristianas.
- Pero padre, en Madrid todo eso lo ha visto la censura y si se hecha en el cine o se representa en el teatro es por que se ha suprimido todo lo pecaminoso, a ver si vamos a ser nosotros mas papistas que el Papa.
- En Madrid hay muy libertinaje, padre, y nosotros debemos procurar que no llegue a nuestros pueblos la depravación.
En estas conversaciones estaban los tres curas, cuando Andrés se dio cuenta de que se acercaba, sin haber tenido intención previa de pasar por allí, a la puerta principal de la casa de los padres de Apolonia, en ese instante sus oídos se asordaron a lo que
17
conversaban sus dos colegas, y sus otros sentidos se embotaron, quedándole solo la capacidad para los recuerdos infantiles, y entre ellos avasallaba las veces que en compañía o de la mano de la niña Apolonia había entrado por aquellas portadas, saliendo unas veces con la rica merienda que consumían juntos, otras en los ratos de estancia en los porches de la corrala leyendo juntos la escasa literatura infantil que llegaba a sus manos, o las conversaciones y juegos propios de su edad y que siempre compartían ¿Que habrá sido de Apolonia
- ¡Padre! … ¡Padre!.... que parece usted dormido – Le interpeló al cura Andrés uno de sus compañeros de caminata.
- Cierto … durante unos segundos me he quedado como transpuesto, posiblemente serán los nervios de la ceremonia – Contestó espabilándose el cura Andrés y unos segundos después avisó.
- Bueno ya que hemos llegado a la que el pueblo llama la Iglesia Vieja en realidad está consagrada a Santa María Magdalena, como ven es un hermoso edificio de estilo medieval poco definido, pero esplendido en su construcción a base de enormes sillares pétreos. Cuando entren comprobaran que el templo propiamente dicho está medio en ruinas y no hay indicio de que se restaure, la torre en su tiempo debió ser de las mas esbeltas de la comarca y ahora tiene riesgo de desmoronarse, pero no tengan ningún temor que el maestro de obras del pueblo me dice que el obispado mandó un arquitecto no hace mucho y aseguró que no hay riesgo de hundimiento de la bóveda, al menos de momento.
Abrió la puerta, pasaron bajo su trabajado atrio, ahora con adorno floral gracias al buen hacer de los jóvenes del pueblo, su interior estaba iluminado por la intensa luz que se filtraba por las vidrieras que aun se conservaban con representaciones originales a base de emplomados, otras el tiempo y la desgana hicieron que devinieran en opacas o simplemente material translucido. En todo su interior se había sustituido la austeridad del gótico o románico, por la escayola churrigueresca de los siglos XVII y XVIII.
Encendieron entre los tres bajo la falsa bóveda de escayola superpuesta a la original, las velas rituales del altar mayor, así como las luminarias y candiles de alguna que otra ara menor dedicada a santos varones o vírgenes cuyas imagines donaron en tiempos pasados próceres y caciques, que pensaban mas en su propia vanidad, que en los bienes que acarrearía a los fieles el culto que les podían dedicar.
Dentro de la sacristía abrieron cofres de arcaica madera y encontraron en los mismo los ancestrales ornamentos que precisaban para la ceremonia que tenían que compartir.
Sin ayuda de ningún acólito iniciaron con parsimonia su vestimenta con los ropajes sagrados y sobre sus sotanas fueron colocándose, cíngulos, estolas, albas y casullas. De un estante acristalado seleccionaron entre los pocos objetos de culta que en ella había el cáliz de mayor tamaño, lo bruñeron un poco para quitarle polvo y pátina, intentando con escaso éxito que fulgurara como cuando lo fabricó siglos atrás orfebre anónimo. El incensario, la patena y demás elementos de celebración del sacro rito también fueron fácilmente localizados y accesibles. En estos menesteres se hizo ya la hora acordada para el inicio de la misa cantada y concelebrada. Se asomó uno los tres curas desde la puerta de la sacristía a la nave del templo y la vieron llena, hombres a un lado, mujeres a otro, como no disponían de campanario para avisar el inicio, les hizo discretas señas al pregonero sentado junto al alcalde y secretario municipal, en el extremo exterior de la

18

primera fila de bancos, se acercó este y le pidió que hiciera sonar la rueda de campanillas que había junto a la puerta de la sacristía. Así lo hizo el buen hombre, y tras el toque multi-campanil aparecieron en fila india los tres sacerdotes, el primero portaba el incensario, seguía Andrés con el cáliz y patena y se cerraba el desfile con el tercer consagrante portando el voluminoso libro de los Santos Evangelios que colocó a la derecha del altar.
El acordeonista, como la divinidad le dio a entender, adaptó su sapiencia tanguera a música sacra, el caso es que las notas que salían del acordeón rebotando por los muros y columnas de la pétrea nave no añadían ni quitaban emoción alguna al acto, ya que la asistencia al mismo, para la mayoría de los asistentes, estaba en ver como se desenvolvía el nuevo cura, a mayores, por ser el misacantano hijo del pueblo.
La misa se desarrolló con el respeto a toda la liturgia más dogmática, los cánticos de los tres celebrantes no fueron precisamente un recital de opera, pues sus canoras invocaciones en latín con música a destiempo, fue todo un espectáculo disonante digno de haberlo descrito Valle Inclán en uno de sus esperpentos.
Pero la cosa acabó a gusto de lo presentes, que agradecieron el espectáculo ritual, especialmente la parte final del mismo, cuando el cura Andrés se despojó de su casulla, y se dirigió a la butaca colocada delante del altar mayor y de espaldas al mismo, se sentó y apoyó sus brazos sobre los del sillón dejando caer sus manos al vacío para que seguidamente los fieles asistentes que lo desearan se acercaran hasta él por el pasillo central, y arrodillándose las besaran en señal de reconocimiento de su santo ministerio y obediencia a sus enseñas y mandatos. El protocolo local exigía que fueran los hombres quienes primero ... (ver texto completo)
próximos, se acercaron seguidamente las féminas, más arraigadas a las ceremonias de la tradición católica, acudieron casi en tropel, unas guiadas por sus miedos, otras por su devoción, algunas jóvenes en edad de merecer para curiosear y olisquear a aquel santo varón de tan buena planta, apenadas por el despilfarrado que suponía perder tan brioso ejemplar sacrificado por unos votos de celibato perpetuo.
Esta ultima parte de la ceremonia se aprovechó para la financiación de las necesidades parroquiales, ... (ver texto completo)
-Andrés, hijo, en la puerta está Manuel, el joven que trabaja en la fábrica de harinas y que el otro día te dije que se casaba muy pronto con una moza del pueblo.
-Por favor madre acompáñalos hasta aquí, mientras me abotono la sotana y si no te causa mucho trastorno prepara un café o una copita de mistela, lo que te parezca.
-Buenas tardes don Andrés, esperamos haber sido puntuales y no causar molestia.
-Adelante, adelante, por favor toma asiento. Eres joven y me atrevo a tutearte ¿Me lo permites?.
-No ... (ver texto completo)
comedimiento tanto en lo excesivamente llamativo como en lo voluminoso, el buen gusto no está en la abundancia ni en la estridencia. Sabéis que ninguno de los dos templos del pueblo tiene órgano, así que si pensabais en música no lo veo fácil, salvo que la traigáis vosotros de fuera, en cualquier caso y para lo que decidierais tener presente que tiene que ser música sacra, ahí si que me agradaría que me informarais antes del como y del quien. Por lo demás todos los trámites serán sencillos y.....
En ... (ver texto completo)
Celebró seguidamente con una rapidez casi sacrílega la santa misa y dio la comunión a las añejas beatas. Salió de la ermita cerrando su vetusta puerta, y se dispuso a reflexionar y mortificarse, para lo que sin pensar hacia donde inició una acelerada andadura que inconscientemente le llevó hacia el camino del pozo de agua dulce, quizá la calzada más transitada del término, lo que le obligó a saludar con los protocolarios buenos días con cuantos aguadores y aguadoras se cruzó en el camino y no fueron ... (ver texto completo)
Después de la despedida de Manuel, el cura Andrés quedó absorto y preocupado ¿Como le trasmitirá a Apolonia la conversación que habían tenido?. ¿Que conclusiones sacará la joven de todo aquello?. ¿Se divulgará por el pueblo la pacata cobardía del cura?. ¿Como interpretará la feligresía que su cura recién ordenado haya cometido pecado mortal por pensamientos impuros?. Con estas zozobras sin contestación, se retiró a su dormitorio, nerviosamente se despojó de su ropaje talar y seguidamente de su ropa ... (ver texto completo)
costumbre pocos comulgantes que esperaba aquel día, volvió a dejar el vaso sagrado en su sitio repitiendo rodilla en tierra la profunda reverencia.
Pese a la desgana y lentitud con que había realizado los preparativos le sobró un tiempo que quiso consumir releyendo el evangelio, la epístola del día, el sermón y la prédica que de forma muy especial tenía que dirigir a los contrayentes, realizó en los textos algunas acotaciones y correcciones. Cuando consideró que había terminado esta labor, se sentó ... (ver texto completo)
En un momento dado la mirada del cura Andrés volvió a quedarse incrustada en la de Apolonia y creyó ver sus hermosos ojos velados por lágrimas contenidas, con una expresión tierna, melancólica. Ahora interpretó Andrés, a través del misterio de los sentimientos, que estaba recibiendo un silencioso y amargo aviso de socorro, una angustiosa llamada de auxilio. Su torturado pensamiento, chisporroteó de nuevo dando en convertir en una verdad incuestionable que él, todo un cura, estaba siendo cómplice de una infamia, su ordenamiento sacerdotal, su tonsura, sus hábitos no le estaban impidiendo cometer un sacrilegio, aquel matrimonio que bendecía se celebraba contra-natura rompiendo en mil dolorosos pedazos los verdaderos sentimientos de la mujer que se casaba, que no deseaba ni quera ser la esposa del buen hombre que tenia a su lado arrodillado en el reclinatorio, aquella mujer estaba atada por lazos que se empezaron a trenzar desde el infantil cariño de una niña y un niño, y en un silencio sin olvido fue creciendo mansamente hasta convertirse en un mutuo y atronador deseo de darse el uno al otro.
Ella, ante el ahora sacerdote con juramento de celibato, hombre ya cuajado al que toda su vida de niña y mozuela había deseado por compañero, la estaba entregando a otro hombre con que el destino la unía sin mediar deseo ni amor profundo, quizá tan solo un afecto que el tiempo no maduró, una circunstancia, un instante banal, un corto camino sin una historia a la que volver la vista. No cuestionaba ni la hombría ni la honestidad, ni siquiera simpatía por el compañero al que las circunstancias la estaban uniendo, no lo había elegido por devaneo, ni por ansia de varón, si no por el desengaño de que la senda elegida por aquel al que quiso desde chiquilla había escogido una vida y prestado unos juramentos que los separaban para siempre haciendo inalcanzables que aquella inocente ternura diera sus frutos en el tiempo justo de la sazón.
Él, el cura Andrés, se preguntaba en tembloroso silencio, que graves pecados había cometido para que el Dios Supremo le castigara de forma tan cruel. Clamó en un grito mudo demandando al cielo que le consolara por aquella crueldad al ponerle ante si al ser que adoró de niño, al cuerpo que esperaba abrazar de hombre, a la fuente de ternura que había de sustituir al regazo materno, a la compañera que compartiría sus primaveras y tras muchos otoños juntos también los inviernos de la senectud. Pensó en los hijos que ya no podría engendrar, `pensó que el resto de su vida estaba condenado al margo recuerdo del deseo, a ser llamada fatuamente padre, sin haberlo sido, a carecer de sucesor, a no

34

proteger cuna alguna, a no llevar de la mano por senda de una nueva vida a ningún ser de su sangre y de su carne.
Ni Apolonia, ni Andrés en sus infantiles y callados sueños, ni en sus juveniles anhelos, ni en sus recuerdos conservados con la pureza del agua de la nieve, pudieron nunca pensar en esta renuncia.
Como esas semillas que son ínfimas de tamaño, y cuando germinan eclosionan en imponentes arboles de profundas y ocultas raíces, con grueso y encumbrado tronco coronado por frondosa copa, y muchas veces incluso pródigos en frutos de sazonado paladar. Como la simiente ínfima … Como la simiente ínfima … retumbó este pensamiento en el cura Andrés, al sentir las repetidas explosiones en sus carnes de algo que llevaba dentro durante tantos años. Pasó mucho tiempo apartado de la savia de la naturaleza, ahogado en un profundo pantano de dogmas y ritos, de afirmaciones de fe en una vida tan sobrenatural como intangible, de ceremonias, de juramentos que transgredían la propia naturaleza que sin embargo había sido creada por el propio Dios de su fe.
¿Por que?. Se preguntaba con desazón Andrés. Yo no elegí el camino en que ahora estoy, alguien me puso en una senda que no era la mía y me empujó a caminar por ella en busca de un horizonte sin luz. ¿Por que he renunciado a vivir mi vida, mi naturaleza?. Si me dijeron que soy hijo de Dios hecho a su imagen y semejanza. ¿Por que me condenan a ser diferente a los demás hijos del Creador?. ¿Quien movió mis labios cuando confuso y ciego juré promesas sobre lo que desconocía?. ¿Por que me apartaron de mi gente, de mis querencias, de mis humanos deseos?. ¿Por que me han hecho creer que cumpliendo juramentos contrarios a la naturaleza soy ante Dios mejor y le es mas grata mi humanidad?
La ceremonia del casamiento continuó cumpliéndose con todas sus pompas, y quizás la más angustiosa fue aquella en que pregunto primero al novio si quería como esposa a Apolonia, en el relámpago de tiempo necesario para oír el más claro y rotundo si, Andrés esperó el imposible milagro de un arrepentimiento de ultima hora, de un desmayo del requerido. Y seguidamente, con angustia crecida pregunto a Apolonia si quería por esposo al hombre arrodillado junto a ella. Balbuceó febril la pregunta, mientras su mirada cuajada de un sollozo contenido con un dolor inmenso se quedó incrustada en los ojos de Apolonia, un tormentoso torrente de emociones se cruzaron en la vista de ambos. Andrés vio, solo él pudo verlo, un mohín en la cabeza de ella, dos lagrimas rodando hacia el viejo suelo la ermita, un alarido mudo ¡Tan cobarde eres, que tú, precisamente tú, me entregas a otro hombre!
Despidió el cura Andrés como pudo a los congregados, se retiró a la sacristía, dejó en el primer lugar que encontró los sacros objeto de celebrar la misa, se despojó de sus ropajes rituales que fue tirando sin orden sobre la mesa habilitada como escribanía. Se envolvió desordenadamente con la sotana que ni siquiera abotonó, cerró por dentro la puerta de la sacristía y se sentó en una silla apoyando los codos sobre los revestimientos que acaba de abandonar instantes antes, se reclinó llevando sus manos a sus sienes, con la cara tapada por los brazos, un suspiro quejumbroso atronó la pequeña estancia. Las ropas sacras que acaban de ser parte del utillaje de la boda se humedecieron con las saladas gotas de limpia agua que manaron de unos ojos enrojecidos.
Esperó en esa postura, en ese estado de derrota hasta que la ausencia de cualquier otra persona sumiera en silencio a la ermita. Recuperó algo de tranquilidad, sacó del cajón de la mesa un papel en blanco, una plumilla y un tintero, hizo un hueco entre él y el húmedo ropaje y sobre el papel escribió.:

35

Madre.:
Perdóname por lo que voy a pedirte, habrá algún día en que pueda explicártelo, hoy es imposible, hay una fuerza superior a mí que me impide asistir a la comida de esponsales, ya sé que la tradición es que el cura que ha casado este presente, pero no puedo, créeme que no puedo, y no es por motivos de salud. Te pido por favor madre que cuando vayas a la comida excuses mi ausencia alegando cualquier cosa, lo que se te ocurra. Que estoy indispuesto, por ejemplo. Posiblemente madre estaré fuera de casa y del pueblo algún tiempo, no se cuanto, por favor no me esperes, no te preocupes se que preguntaran, diles lo que te parezca, que he marchado a unos ejercicios espirituales, por decir algo. Que padre tampoco se preocupe. Quiero a mis padres y a mis hermanos, os quiero a todos, habéis sido muy buenos conmigo y en especial tu madre. No sufra
Andrés
Con el jolgorio habitual en los casamientos de gente joven, los novios, ya marido y mujer a los ojos de Dios, se dirigieron en comitiva seguida por todos sus invitados y rodeados por toda la chiquillería del pueblo, hasta la casa de los padres de ella, donde en sus porches se afanaban la madre, las vecinas y amigas más allegadas en preparar mesas, sillas, manteles, cristalería, cubiertos y cuanto era necesario para el lucimiento del ágape nupcial, de todo aquello, parte provenía de la propia casa, y parte prestado por las buenas amistades y vecindades.
Sobre las mesas no faltó desde el comienzo abundante vino de la mejor tinaja del lagar mas apreciado en la villa, servido en la sencillez de las botellas de cristal en cuarterones que otrora contuvieron anisados tradicionales.
Desde la cocinilla un desfile de bandejas suministraban los platos con el meloso gazpacho manchego, corrían entre las mesas fuentes con generosas lonchas del jamón serrano autóctono, curado con hierbas aromáticas, ... (ver texto completo)
prensado y añejada su carne hasta que el tocino adquiría una aureola rosácea. Tacos de ojeroso quedo manchego mantenido en aceite de oliva hasta que por su oxidación natural adquiere ese grato punto picante. Fuentes de mata-hambre, la tortilla de patata y cebolla, en las que el huevo de corral ocupaba en ellas mas sitio que su acompañamiento tradicional, cubiertas con un sabroso caldo de cocido castellano, para así poder merecer nombre tan contundente. Cazuelas del laborioso ajo-arriero, conseguido ... (ver texto completo)
Apolonia no siente nada, ha abandonado toda resistencia, sabe que es inútil, se deja hacer con mansedumbre, ni las caricias, ni los besos, ni los tocamiento en los mas íntimos y recónditos pliegues de su piel hacen que abandone su insensibilidad, acata mansamente los intentos de su esposo, su razón ha asumido el acto, y su impalpable sentimiento, el más profundo, le lleva de nuevo al recuerdo de Andrés, el sacrificio al que ahora esta sometida se inició el día en que alguien, sin pensar en ellos, egoistamente, de forma caprichosa dividió la senda que había comenzado a recorrer con Andrés.
No lanza exclamación alguna al sentir en sus entrañas la penetración de la virilidad de Manuel, ni el aire escucha gemido alguno ante el punzante dolor de la inmolación de u virginidad. El cuerpo de Manuel la aplasta y ella mira hacia un lado perdiendo la vista en la penumbras de la habitación, sin sentir nada, sin desear nada, el sacrificio se ha consumado. En el Parnaso hay Dioses que ríen y hay Dioses que lloran.
--ooOOoo--
La boda, como todas las bodas del pueblo, fue posteriormente muy comentada, cada uno habló lo que quiso, cada uno la vio de una forma, para unos esplendida, para otros pobretona, hubo quien aseguró que hacían magnifica pareja, otros dudaban que se llevaran bien, en la ermita la ceremonia fue, pesada, normal, pasadilla, magnifica, exuberante, y así …....
Por el pueblo hubo unos mozalbetes que aseguraron que por las eras que daban a la carretera de Montalbo vieron mecido por el viento solano, volar un enorme cuervo de dimensiones gigantescas.,
38
Otros gañanes dijeron que por los mismos pagos vieron una cosa negra que se arremolinó y en un encalmado cayó al suelo y resulto ser un gran trapo negro con forma de guardapolvo con treinta y tres botones.
Un aguador contó que no sabia si había sido en suelo o realidad, pero que volviendo del pozo de agua “duz”, cargada su acémila con cuatro cantaros se encontró con don Andrés y que al darles las buenas tardes, se le acercó y le dijo
- Buenas tardes buen hombre ¿Me hace usted un favor?
- Usted dirá Don Andrés
- ¿Cuanto vale en la tienda de Tomás una buena boina nueva?
- Pues la ultima que me merqué, hace sus buenos meses, me salió por un duro.
- El favor que le pido es que me venda usted la boina que lleva ahora y yo le doy por ella dos duros y mañana se compra una nueva. ¿Me hace usted este favor?, y además esto que parece tan raro en el fondo es una obra de caridad que hace usted, ya verá como con el tiempo lo sabrá.
- Pues yo don Andrés no lo hago por los dos duros, que me suena a raro, aunque dicho por usted que es el señor cura no creo que sea nada malo ¿Verdad?
Y terminó el buen aguador asegurando que si fue sueño lo fue muy raro, ya que a casa llego sin boina y su cabeza no tenia quebranto, por lo que no pudo ser que canto o coz se la arrebatara, de los dos duros recibidos no tenia mucha confianza por que se quedaron mezclados con la recaudación de aquel día, aunque si notó crecida la cobranza, pero como de cuentas no andaba muy espabilado y de memoria algo flojo, bien pudo ser tal como lo creía, o pudiera no haber sido.
Y del posadero de Montalbo también llegó noticia curiosa de que tal día como el de la boda de Manuel y Apolonia, vio al cura Andrés, sin ropaje talar, cubierto su cogote y por endem la tonsura, con boina parda de talla menguada, así como hablar con los camioneros que en ruta por la Nacional III hacia Valencia paraban para apaciguar sed o aliviar necesidades contrarias, y creyó que les decía algo así como...
- Señor tengo premura en llegar a Valencia y le pido como un favor muy especial que vea si puede llevarme en su camión, me da igual en la cabina o entre la carga, y como sé que es una molestia no tengo inconveniente alguno, es más lo hago con el mayor agrado, en pagarle una cantidad generosamente razonable.
Y que Don Andrés no debió de tardar mucho en encontrar porteador pues enseguida desapareció de allí, aunque no pudo ver hacia donde ni con quien marchó.
--ooOOoo--
Y fue pasando el tiempo, y en casa de los padres de Andrés se fueron recibiendo regularmente cartas sin remitente, en donde con la firma de “vuestro hijo” breves epístolas les informaban de que se encontraba bien, que no sufrieran y que pronto volverían a reunirse.

Treinta y tres ojales

39
Y también en la casa de Apolonia se recibió por correo un elegante sobre color crema de formato ministro, echo con grueso papel-tela, escrito cuidadosamente a máquina la destinataria y domicilio, sin indicar remitente, en su interior un tarjetón similar a los que se utilizan para comunicar bodas, y en el mismo la siguiente nota impresa.: DONDE ROBERTO ALCAZAR Y EL GUERRERO DEL ANTIFAZ, CUALQUIER DIA A LAS SIETE.
La lectura de tan extraño mensaje origina en Apolonia una gran confusión, lee y relee tan corta misiva, mira el tarjetón del derecho y del revés, escudriña en el sobre al que arranca su forro interior y no encuentra explicación, intenta conocer la procedencia, no hay rastro alguno, incluso el matasellos está borroso, su confusión va en aumento y le aguijonea cada vez más la necesidad de desentrañar el misterio que encierra aquella cartulina, poco a poco empieza a elucubrar hipótesis, hay una que le chispea y poco a poco va creciendo cual una ensoñación, queda pensativa y como una orden eléctrica, se pone en marcha, se asea y viste para salir de casa, y lo hace dirigiéndose a la de sus padres.
- Madre, ¿Sabes donde están los viejos libros y revistas infantiles que tenia de pequeña?.
- Siguen en una caja en tu antiguo cuarto de soltera. ¿A ver cuando te los llevas o los tiras?
- Los necesito ver ahora, madre.
Rebusca y encuentra la caja y dentro un ingente montón de catones, enciclopedias escolares, catecismos, papeles de colores y de contenidos diversos, hasta que llega aquello que con tanta avidez había ido a buscar. Las historietas ilustradas, los tebeos, aquellos entretenimientos que de niña compartía con Andrés, y que tantas veces les hizo acercarse juntos al cobrador de La Rápida para que se los trajeran de Cuenca, va pasando uno a uno todos los que encuentra hasta que se detiene en aquel que se titulo “Roberto Alcázar y Pedrín”, con avidez busca entre las pocas hojas de la publicación´ hasta que encuentra aquella que contiene el pie de editorial, y la lee ávidamente “Editorial Valenciana Calle Calixto III nº 36 Valencia”, aparta el cuadernillo y sigue rebuscando hasta que en sus manos llega otro con el titulo “El Guerrero del Antifaz”, busca lo mismo que en el anterior y encuentra que coinciden los datos. No sabe si es una realidad o un sueño, durante unos minutos compara constantemente las reseñas de la editorial de ambas publicaciones. Arranca las hojas que contienen esta información, las pliega cuidadosamente y se las guarda en el sujetador. Recoge cuanto había sacado de la caja y lo vuelve a colocar en ella, dejando el continente en el mismo sitio que estaba, una vez hubo terminado se despide de su madre apresuradamente y vuelve con paso presto a su casa.
Con los latidos de su corazón desbocados Apolonia se siente junto a la mesa de la cocinilla, saca los papeles y vuelve a releerlos otra vez, entre lectura y lectura su pensamiento vuela, compone mil y una situaciones, pasa silenciosamente de la alegría más desbocada al mas negro pesimismo.
Pasados unos pocos días, una noche mientras cenan, Manolo le dice: ... (ver texto completo)
- Mañana tengo que madrugar, a las cinco he quedado con El Murciano para ir con su camión a Tarancón a recoger seis cilindros de molturación que han enviado en tren desde Bilbao

40
- ¿Te preparo algo?
-No, comeremos cualquier cosa por ahí, si todo sale bien estaremos aquí por la tarde.
A la mañana siguiente el despertador atronó a las cuatro y media, el se levanto de inmediato diciéndole a su mujer.
-No te levantes, sigue en la cama es aún noche cerrada, desayunaré lo que encuentre en ... (ver texto completo)
hay vamos poco a poco y no te rias porque en mi teclado no esta la n, no te puedes imaginar cada vez que tengo que poner algunas palabritas
Amistad guapa, ahora si que me voy, tengo que hacer un mandaó ja, ja y si no me levanto de aquí, difícil lo veo.

Diviértete.

Adisosssssssssssssssssss

Saludos: Dulcinea.
lo ves como tengo razón, jajaja
P. Collado, la liebre, la perdiz, ahora le toca saltar a la rana ja, ja, jaaaaaaaaaaa.

Abrazossssssssssssssssssssssss .

Saludos: Dulcinea.
LO dicho cuando me pasen las fotos las pondré, ahora no paso tanto por aquí, me he enganchado a un juego de una granja que hay que sembrar, dar de comer a los animales hay que cuidar de ella.

Piedad
Piedaddddddddddddddddddddddddd dddd, Guapaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Que alegría verte de nuevo por aquí, ya nos tenias preocupados.

Amistadddddddddddddddddddd, mira que ha venido la niña.

Dice que nos ha dejado por una granja virtual. Has visto cosa igual.
Pásate de vez en cuando por aquí y saluda a los amigos. Tú vacíales un saco de pienso entero a los animales y mientras que están comiendo entretenidos te pasas por la página.

Tú pídeles las fotos a tus familiares que sean olvidado ya. ... (ver texto completo)
OK, si quieres lo podemos ofrecer cantado o en rima, es cosa de hablarlo.
Menos mal que has dicho que sí Eduardo, porque si no me caigo con todo el equipo. Ya estaba yo haciendo planes sin contar con el protagonista. Me ha parecido una idea estupenda y lo he soltado sin más.

P. Collado dice que tengo una cara que me la piso ja, aj, jaaaaaaaaaaaa. No se yo cuando habrá visto él pregoneros mejores eh, eh, Pedrito.

Saludos: Dulcinea.
entre la persiz y la liebre vamos a montar un zoo jaajaaaaaaaaaa, pero tienes razòn cuando yo leia y no escribia y nadie sabia quien era yo era lo mejor ahora ya lo saben perros y gatos, ves seguimos con el zoo
Claro, cada santo lleva su cruz, pero antes seguro que no te rías como ahora, ¡eh! Amistad.

Como va la restauración? Ja, aja, jaaaaaaaa

Ponte el modelito que no pudiste lucir en Villarejo. Tendrás que amortizarlo.

Saludos: Dulcinea.
Como decía el gran poeta aragonés.:
"Serenamente hablando digo yo.....
Pues que veo en estos últimos días una multiplicación de mensajes y de la lectura somera de todos o casi todos, llego a la conclusión, acertada o errada de que la mayoría somos vecinos de Cataluña (Con ñ para cabrear a los ERC.) podíamos obsequiar a nuestros paisanos de Villarejo en el próximo Cristo con un coro de sardanas en toda regla, aunque me temo que la cobla tendría que ser enlatada.
Bueno, tomarlo como una simple sugerencia ... (ver texto completo)
Hola Eduardo;

Llevas razón, has visto como han proliferado los chicos en la página, esto debe de haber sido las ultimas lluvias, que los ha hecho salir como champiñones ja, aja, jaaaaaaaaaa y además están todos en Cataluña con Ñ ja, ja, jaaaaaaaaaaa. Como nos vamos a separar nosotros de nuestra tierra con lo que la queremos y las raíces que tenemos, eso es imposible.

No, no, una sardana no, que son muy aburridas y monótonas. Yo prefiero un ajota manchega que es mucho mas movida y alegre.

Saludos: ... (ver texto completo)
DOS CAPÍTULOS DE MIS ESCRITOS "MEMORIAS DE VILLAREJO DE FUENTES" QUE CREO QUE DULCINEA TIENEN ITERES EN CONOCER
============================== ============================== ============================== ========================

X.-EL TÍO ANDRÉS Y APOLONIA

Dije antes y el devenir del relato me lleva de nuevo a ello, que no me atendré ni a rigor histórico ni cronológico, que lo que diga lo diré conforme la memoria lo ponga a mi alcance, sin pensar si avanzo o retrocedo, ni preocuparme si literariamente ... (ver texto completo)
Hola Eduardo;

Lo que tengo interés en que pongas en este momento, es la parte que falta del relato de los TRENITA Y TRES OJALES. Que pusiste la mitad o el final por un error del ordenador y aquí nos tienes esperando para conocer la historia completa.

Todo lo que pones me interesa, su lectura es muy amena.
Te he dicho alguna vez que escribes muy bien, ja, ja, jaaaaaaaaaaa.

Saludos: Dulcinea.
bueno chica pues te espero en el balcòn, me voy a empezar a ponerme guapa que se me hecha la hora encima y la restauracòn es larga.
bsitos y no te canses.
No, si yo me voy también, tengo que hacer un mandaó ja, ja, jaaaa y estaré unas horas fuera de casa.

Qué te lo pases muy bien.

Besitossssssssssss.

Saludos: Dulcinea.
DOS CAPÍTULOS DE MIS ESCRITOS "MEMORIAS DE VILLAREJO DE FUENTES" QUE CREO QUE DULCINEA TIENEN ITERES EN CONOCER
============================== ============================== ============================== ========================

X.-EL TÍO ANDRÉS Y APOLONIA

Dije antes y el devenir del relato me lleva de nuevo a ello, que no me atendré ni a rigor histórico ni cronológico, que lo que diga lo diré conforme la memoria lo ponga a mi alcance, sin pensar si avanzo o retrocedo, ni preocuparme si literariamente ... (ver texto completo)
Hola Eduardo estoy proponiendo en la página, de que demos el pregón el año que viene los dos juntos. Ósea tú y yo.

¿A ti que te parece? ¿Lo compartirías conmigo?

Saludos: Dulcinea.
por eso te lo digo porue me imagino la escena, no por Eduardo que se lo suenan el tener u n pregonero como èl si no por que te imagino alli subida y nosotros por alli abajo un descojono total.
Pero otra cosa te digo seria un pregòn que pasaria a la historia visto de las personas que hablamos. y nosotros por alli haciendo la OLA jajajajajaj
No, si ya me imagino yo también la escena. A P. Collado y Kastefa con las cámaras preparadas para cuando saliera hacerme la foto. Bueno y Papageno no se lo puede perder con el dineral que lleva gastado en detectives y va a tener la oportunidad de descubrirme el mismo.

Bueno pues eso, que nos vemos el año que viene en el balcón ja, ja, jaaaaaaaaa.

Saludos: Dulcinea.
dulce que no entiendo naaaaaaaaaaaaaaa explicate lo leo y lo releo y no hay manera a quien tengo que pedir si no soy yo la que ha estado en facebook.
Estoy empà
A ver, bonita de cara. P. Collado le dice a Europa que te pida a ti su correo personal para ponerse en contacto con él y poder hablar en privado. Porque Europa es familia del padre de Ángel (era su tío) que fue quien compro la casa de P. Collado cuando se vinieron a Igualada.

Por tanto Ángel y Europa son primos hermanos y P. Collado les tiene mucho afecto porque eran vecinos y vivían puerta con puerta en Villarejo. (Por cierto Carmen tenia un brazo roto en el Cristo, no se que le pasaría, se caería ... (ver texto completo)
Dulce, a que vas y lo consigues y te vemos de pregonera ho acompanante del pregonero, seria ya el maximo ya me veo yo en la plaza con mi chico que nos tiramos por los suelos de la risa, adelante que como te lo metas en la cabeza lo consigues, cosas peores se han visto jaaaaaaaaaaaaaaaaa
Seguro que expectación levantábamos al menos. Ya tendrías valor de reírte de nosotros, te imagino ahí tira por los suelos de la risa. Os daríamos un pregón a dúo, que más queréis ja, aj, jaaaaaaaaaaaaa.

Tú te imaginas Amistad, verme allí subida. No se si iba a poder habar de la emoción. Seguro que saldríais en mi discurso, no me iba a olvidar yo de mis niños/as.

Saludos: Dulcinea.
a quien tengo que pedir, me parece que has entendido mal ese mensaje
Pues a ti el correo Amistad, para ponerse en contacto con él, que no te enteras.

¡Estas empá!

Saludos: Dulcinea.
Pedro tu siempre hay escondido y cuando menos nos lo esperamos zas sales con una de las tuyas.
Ja, ja, jaaaaaaaaaaaaaaaaa Pedro esta ahí detrás de la pantalla y cuando menos te lo esperas salta la liebre…… y aparece en escena ja, ja, ajaaaaaaaaaaa

No me digas P. Collado que nos quieres como pregoneros ¿?- ja, ja, jaaaaaaaaaaaaaa

Saludos: Dulcinea.
"Tu si que vales"
Vosotras si que valéis chicas guapasssssssssssssssssssssssss ssss

Saludos: Dulcinea.