Acomodación bíblica.
Las sectas caen en una simplificación bíblica. Hay que reconocerle a muchas de ellas que le dan importancia a la Biblia, que orientan y motivan a leerla, que es algo familiar para todos sus fieles
Pero el problema es que la enfrentan con una postura de secta, que la adaptan a sus planes. Sus libros preferidos son Daniel y el Apocalipsis. Caen en un reduccionismo y subjetivismo.
Algunos grupos ponen junto a la Biblia otra revelación o comentarios bíblicos que son más importantes que la misma Biblia. En esta línea están el libro de Mormón y los comentarios bíblicos de T. Russel que usan los Testigos de Jehová. No faltan incluso falsificaciones de la Biblia.
Como conclusión de estas características podemos decir que si bien es difícil definir la secta, sí tenemos bastantes elementos de caracterización. Partiendo de aquí también se puede saber lo que son y cuáles son sus rasgos principales.
José Valderrey define las sectas:
“Son movimientos religiosos libres y voluntarios, con tendencia a la exclusividad, que surgen y crecen fundamentalmente en sectores populares, desarrollan fuertes vínculos comunitarios y carecen de un grupo de funcionarios altamente especializados. Además son grupos de “protesta” contra el orden social y las sociedades religiosas dominantes y responden a un perfil doctrinal dualista, apocalíptico y pre-milenarista y a una inspiración bíblica fundamentalista.”
Ante este panorama y características de las sectas nos es necesario ser prudentes y astutos como las serpientes para no ser engañados. Así nos lo exige nuestro Maestro Jesús:
“Mirad que no os engañe nadie. Vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo “yo soy”, y engañarán a muchos… Si alguno os dice: “mirad, el Cristo aquí”, miradlo allí”, no le creais. Pues surgirán falsos cristos y falsos profetas.”
Mc. 13, 6. 21-22.
Y también nos dice:
“Guardaos de falsos profetas, que viene a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
Por sus frutos los conoceréis.” Mt. 7, 15-16.
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