Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla.
Gustavo Flaubert
antonio como tienes ya el cortijo
hola fina, ya solo le faltan los muebles y vivir en el
La Humanidad camina hacia la barbarie... El 90 % de las víctimas durante la 1ra Guerra Mundial eran soldados. Ya en la Segunda, la mitad fueron civiles. Ahora, el 95 % de las víctimas son civiles.
Alberto Navarro
La historia universal es la de un solo hombre.
Jorge Luís Borges
Hasta mañana que ya estan llegando los de la noche
adios maria, hasta otro rato
hola victoria, hoy se me hizo mas larga la cena, ahora he terminado
Buenas tardes amigos con este calor lo que menos apetece es el ordenador, pero como el saludo es un momento, ahi lo llevais.
Ya mismo estamos de vacaciones....
buenas tardes maria, cuanto tiempo sin verte por aqui
lo de ya mismo estamos de vacaciones será por ti, yo este verano me quedo sin vacaciones
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Los diestros viven de media nueve años más que los zurdos.
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Un hombre llamado Charles Osborne sufrió hipo durante 69 años.
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Los búhos son las únicas aves capaces de ver el color azul.
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Las babosas tienen 4 narices
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El vuelo registrado más largo de un pollo duró 13 segundos.
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El chicle más antiguo del mundo tiene 9.000 años.
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Algunos gusanos se comerán a si mismos si no encuentran nada de alimento.
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La Tierra es el único planeta de nuestro sistema solar que no recibe su nombre de una deidad.
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El alimento que más alergias provoca en los humanos es la leche.
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Las abejas matan a más gente cada año que las serpientes.
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La Coca-Cola sería verde si no le añadiesen colorante.
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La cuarta parte de tus huesos corporales se encuentran en tus pies.
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Existe una ciudad llamada Roma en cada continente.
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Es imposible suicidarse aguantando la respiración.
La Historia es como una destilación del chismorreo.
Carlyle
La guerra es una enfermedad como el tifus.
Antoine de Saint-Exupery
La gloria del amante es la persona amada.
Proverbio árabe
La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón?.
Proverbio Chino
La gente no busca razones para hacer lo que quiere hacer, busca excusas.
Somerset Maugham
La generosidad consiste en dar antes de que se nos pida.
Proverbio árabe
La fuerza es el derecho de las bestias.
Marco Julio Cicerón
La fotografía es verdad. Y el cine es verdad 24 veces por segundo.
Jean Luc Goddard
La formulación de un problema, es más importante que su solución.
Albert Einstein
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino sólo sobre la ajena.
Proverbio alemán
La felicidad no necesita ser transmutada en belleza, pero la desventura sí.
Jorge Luís Borges
Una vez conocido el fallo Doña Baldomera regresó a América con su marido, que al poco tiempo fallecía, por lo que sintiéndose sola, regresó a España instalándose con su hermano Luis Mariano que fue un famoso comediógrafo de la época.

A partir de aquello, Doña Baldomera no volvió a intentar ningún negocio y desde entonces fue para la familia "la tía Antonia" que había llegado de América sin acordarse más del pasado.
Pero los Jueces determinaron que Doña Baldomera era culpable de "Alzamiento de Bienes" así como su Administrador D. Satunino Iruega y condenados a seis meses de prisión.

Doña Baldomera se resignó a sufrir la pena, pero D. Saturnino recurrió ante el Tribunal Supremo que dictó una sentencia revocando la de la Audiencia, considerando que no había existido delito de estafa y ambos fueron absueltos.
Poco después enfermó gravemente. Y entonces tuvo lugar otro extraño fenómeno entre sus "estafados". Aquellos mismos que primero la bendecían y luego la maldijeron, ahora, sabiéndola en prisión y enferma, comenzaron a moverse y el resultado fue que unos miles de personas firmaron un documento que enviaron a las autoridades.
Durante dos años no se supo nada de ella, hasta que, de pronto, sorpresivamente se presentó en Madrid ante el Juzgado, confesando que los remordimientos no la dejaban vivir, pensando en cuántas personas se habían arruinado por su culpa.

La detención que tuvo lugar fue seguida de encarcelamiento por presunta estafadora.
La Prensa de entonces recogió toda clase de información sobre el caso.

El Gobernador expidió una orden de búsqueda y captura de Doña Baldomera. Pero ésta no aparecía por ninguna parte, ni viva ni muerta. Se pensó que había huido a América para reunirse con su esposo.
Sin embargo el piso daba la impresión de que había sido vaciado. No había objetos de valor, sólo aquellas cantidades en dinero en la desierta casa, con lo que el misterio se hizo mayor. No se hallaron libros de contabilidad ni documento alguno.

D. Saturnino Iruega declaró ante el Juez que durante los meses que venía funcionando la Oficina de la Caja de Imposiciones había entregado a Doña Baldomera la suma de 22.000.000 de reales (unos 12.000.000 de pesetas) lo que era una elevada cifra para aquellos ... (ver texto completo)
El Administrador fue sin embargo detenido como presunto cómplice de la presunta estafadora. El siguiente paso fue ordenar un registro de la casa de Doña Baldomera, calle del Sordo nº 19, no encontrando nada en el piso. Después de descerrajar puertas y cajones encontraron en una cómoda 5.000 reales en metálico a nombre de la madre de Doña Baldomera, la viuda del poeta Larra que figuraba como arrendataria del local de la calle de la Paja. Poco después se encontraban otros 4.500 reales en oro.
La acción del Juez fue tajante. Ordenó el inmediato registro de las dependencias de la Caja de Imposiciones. Solamente encontraron 179 reales. Se incautaron de todos los documentos que allí había, se tomó declaración a los empleados, pero pronto el Juez descubrió que no eran más que simples escribientes y que no sabían nada ni tenían nada que ver con los negocios de Doña Baldomera, así que tuvieron que dejarlos en libertad sin cargos (a Enciso, Rojas y José Casanovas).
La consecuencia fue una serie de protestas de los clientes indignados. Así como la habían bendecido cuando todo iba bien, ahora la "madre de los pobres" les había jugado una mala pasada y comenzaron a maldecirla.

El escándalo que se organizó en las oficinas de la calle La Paja, obligó a intervenir a las autoridades, presentándose el propio Delegado de Orden Público rodeado de sus corchetes, varios guardias y el Juez de Instrucción del Distrito de la Latina.
Algo había sucedido el 2 de diciembre que obligó a Doña Baldomera a cambiar sus planes y misteriosamente desapareció de Madrid. Al saberse esto y la falta del pago mensual a finales del año 1876, vieron los "impositores" con alarma que los empleados de la Caja no habían podido pagarles porque no había dinero.
Ella no vivía en la oficina sino que tenía un suntuoso piso en la calle del Sordo (donde asesinaron al General Prim) que hoy se llama Marqués de Cubas, en el nº 19.

El 4 de diciembre, un modesto carbonero que tenía depositados sus ahorros en la Caja de Imposiciones fue a recoger sus intereses, recibiendo de los empleados una negativa.
Como apuntamos más arriba, las colas de clientes eran cada vez más largas, de manera que Doña Baldomera tuvo que mudarse de casa, alquilando un piso mayor en las calle de La Paja.

Una razón social, Oliveira y Compañía quiso fundar un negocio como el de Doña Baldomera y se puso en contacto con ella, pero la inteligente dama no quiso revelar su "secreto".
La primera suicida del Viaducto

Pedro de Répide, recuerda el caso de un hermosa joven que desesperada porque su familia se oponía a que se casara con el hombre que amaba, consiguió lanzarse por el Viaducto al vacío. Pero tuvo la suerte al caer que no lo hizo de cabeza. Y la falda que llevaba, a la moda que entonces se estilaba, ahuecada por ballenas o arcos de acero, sirvióla de paracaídas, con lo que no se mató, sino que solamente sufrió algunas lesiones de las que curó y entonces la familia ... (ver texto completo)
Haremos aquí un inciso para que quienes no conozcan Madrid, puedan entender esta frase. Escuchemos a Pedro de Répide, en gran Cronista de Madrid.

"El viaducto que forma parte de la calle de Bailén, une la calle Mayor con el barrio de la Morería. Es un gran puente metálico que cruza la calle de Segovia a 27m de altura permitiendo el paso entre dos desniveles de esta zona madrileña.

"En el siglo XIX, siendo Gobernador el Marqués de la Vega de Armijo y Alcalde el Duque de Sesto, se hizo un empréstito ... (ver texto completo)
Muchos que tenían más confianza con ella llegaron a preguntarle cómo lo hacía, a lo que ella contestaba: "Es mi secreto"..."Algún día se sabrá y verán cómo es tan sencillo como el huevo de Colón".

Algunos le preguntaban qué garantía ofrecía la "Caja de Imposiciones" a sus clientes pensando que podría declararse en quiebra en cualquier momento. A estos les sonreía y decía: " ¿Garantía? ¿En caso de quiebra quiere usted decir? Una sola: "El Viaducto".
Muchos le pedían préstamos y a todos atendía la dama con su simpatía habitual y su arcas siempre estaban llenas. Y así fue como la llamaron "la madre de los pobres", Sin embargo, muchos pensaron que había una trampa en aquel negocio. Era materialmente imposible que en un mes el dinero invertido produjese 30% de interés. Pues, así era, aunque ningun negocio de otra naturaleza produjese ese beneficio. Pero ella seguía una y otra vez pagando escrupulosamente a los impositores.
Así surgió "La Caja de imposiciones". Y ella pagaba a los primeros que llegaban, con el dinero de los que seguían sin poner ella ni un duro. Acababa de descubrir "la pirámide".

Tenía cola todos lo días para recibir los dineros que llegaban en grandes cantidades. Muchos recogían los intereses y dejaban el capital, y otros dejaban capital e intereses y la bola de nieve crecía y crecía. Fue tal la avalancha de gente que no tuvo más remedio que mudarse de vivienda. Aquella mujer, entrada en años, ... (ver texto completo)
No tardaron en llegar una serie de clientes atraídos por la ganancia fácil con su onza de oro y algunos con algunas más, rogando a Doña Baldomera que aceptase aquellos dineros y que hiciese el mismo milagro que a su vecina. Ella aceptó los dineros, entregándoles un recibo. Cumplió religiosamente devolviendo sus ganancias a sus "impositores", lo que le proporcionó más clientela todavía al correrse la voz.