Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

Por ejemplo, en La muerte de Arturo, el caballero Lancelot atraviesa bellos caminos y pueblos, profundas florestas, altas torres, largos puentes y viejos castillos.

También los personajes que salen al encuentro del héroe parecen surgidos de la nada. Los enemigos pueden ser monstruosos, como los gigantes o dragones. A veces, el caballero no necesita más que tomar de la mano a la doncella para que deje de sufrir el hechizo de que ha sido víctima.
La aventura es una invención de los romanos. Su novedad consiste en crear un mundo encantado con peligros exclusivamente reservados a los nobles. Sin ella, la existencia del caballero pierde sentido: por eso está siempre en su búsqueda.

Si no hay aventura, se celebran torneos. Pero lo ideal es el encuentro con lo inesperado. Así, va errante y libre por lugares indefinidos, lo que propicia una atmósfera mágica que suele encerrar un sentido alegórico y donde los lugares guardan escasa relación con ... (ver texto completo)
Aunque deformada por la leyenda, los héroes se hallan dentro de una trama histórico-política, y el guerrero alcanza su realización dentro de la sociedad en que vive. Por lo tanto, los lugares que transitan son reales. Al caballero andante, en cambio, no le interesa la política: busca lucirse con las armas para ganar el amor de su dama, poniéndose constantemente a prueba por medio de la aventura.
Entonces, los caballeros ya no sólo debían hacer gala de su valentía o de su fuerza, sino también de la elegancia, la gracia y la finura que se cultivaban en las cortes. Quienes encarnaron estos nuevos valores fueron el rey Arturo y sus caballeros.

El héroe épico realiza hazañas: cumple un deber de vasallo hacia Dios y hacia su rey, y pelea para defender su patria o posesión feudal contra los enemigos, a menudo, infieles.
Dos aspectos más ayudan a configurar ese perfil: su piedad religiosa y su amor por la familia. Esto no anula la faceta de guerrero valeroso e inteligente, que a veces adquiere dimensión mítica.
El caballero medieval es un personaje virtuoso, caracterizado por la mesura (es decir, por la prudencia y el buen sentido). Su mesura también se manifiesta en el respeto por el vínculo de vasallaje. Otros detalles que muestran la sensatez primordial del héroe son su preocupación por el bienestar de los integrantes de su hueste y su generosidad con los vencidos.
El héroe épico otorga dignidad al género humano, porque muestra lo que es capaz de lograr el hombre: ensancha los límites de su experiencia y encarna el afán de superar la fragilidad humana para alcanzar una vida más plena.
La poesía épica medieval es una poesía centrada en la figura de un héroe, a través del cual se exaltan las virtudes más apreciadas por una comunidad: la fuerza, la valentía, la voluntad, el ingenio y la astucia, entre otras.
Se trata de un ave única, que no puede reproducirse de manera convencional, como los demás animales. Cuando el Fénix intuye que se aproxima el final de su vida, acumula plantas aromáticas (incienso, cardamomo y resinas) y elabora un enorme nido expuesto a los rayos solares. El calor enciende las hierbas secas y el ave se incendia junto a las mismas. Minutos más tarde nacerá una oruga diminuta que, poco a poco, se irá desarrollando hasta volver a ser el Fénix original cuya primera tarea será depositar ... (ver texto completo)
En relación al Fénix, su nombre científico es “Phoenos inmortalis” y su hábitat frecuente son los terrenos arbolados y abiertos. Mide entre 2,5 y 3,5 metros aproximadamente. Con respecto a su distribución, la leyenda indica que nació en la India y más tarde adoptó la ruta migratoria de Egipto vía Oriente Medio.
Una aclaración geográfica: existió una ciudad llamada Tebas en el antiguo Egipto pero también en Grecia. De la misma manera, el culto del Ave Fénix fue compartida por ambas culturas.

La Tebas egipcia se llamó Wasit o Niut y fue largos años capital de la nación. Se halla ubicada a ambos lados del río Nilo, distante unos setecientos kilómetros de El Cairo, mientras que la antigua Tebas griega se hallaba en la región de Beocia, al norte del monte Citerón y noreste de Atenas. Fue una de las ciudades ... (ver texto completo)
Símbolo de esta integridad espiritual era la “cola del pavo real”, dada la belleza de sus múltiples colores, extraídos de la piedra filosofal que representaba la “sabiduría secreta”. Los alquimistas solían incluso someterse a la muerte para experimentar una reencarnación parecida a la de Ave Fénix, pero en un estadio espiritual más elevado.
El Fénix y la Antigua Alquimia
Los alquimistas solían evocar figuras ornitológicas -es decir, imágenes de aves- combinándolas con fórmulas químicas y cifras provenientes de la física mientras el alquimista meditaba sobre su evolución espiritual, esperando alcanzar el estado de clímax.
Se conoce como “alquimia” a una de las antiguas ciencias egipcias inspiradas en el Libro de los Muertos y en el culto al Fénix. Esta disciplina seudo-científica indagaba conocimientos que le permitieran transformar cualquier metal en oro. Además, los antiguos alquimistas buscaban convertir la imperfecta naturaleza del hombre a un grado elevado de perfección espiritual.
La naturaleza del Fénix también se refleja en el mundo vegetal: la palmera bautizada “Fénix” da frutos de color rojo que brotan solamente después de un incendio, sobre las hojas chamuscadas por el fuego… Tal como cuenta la leyenda del ave.
La mitología egipcia del siglo XIII a. C. manifiesta que, cuando el primer dios era Belu (la “garza púrpura”), su graznido dio inicio al Tiempo. El “Belu” (semejante al ave fénix) era considerado como la deidad responsable de rescatar al mundo del caos y la oscuridad.
Por otra parte, la mitología griega afirma que la hermosura del canto del Fénix fue capaz de hacer que Apolo, el dios Sol (Febo Apolo), detuviera su carroza para oírla... Pero al reiniciar su viaje, las chispas de las patas de sus caballos prendieron fuego al nido y el Fénix pereció en un incendio de perfume y apasionadas canciones. Después de tres días, un Fénix renovado resurgiría de sus escombros para retornar al Paraíso. ... (ver texto completo)
El tratadista alquímico Michael Maier describe esta criatura con cuello de cuello color púrpura, rodeado de un collar dorado, con su cabeza adornada con un penacho rutilante como el rubí, con alas blanquecinas en la parte delantera y rojizas por detrás.

Maier indica también que este animal migra a Tebas cada diez siglos para morir, feliz de terminar sus días con la esperanza segura de resucitar.
De las culturas arcaicas, asentadas en las costas del Mar Mediterráneo, nos llegaron diversas versiones de la leyenda del Ave Fénix. Algunas variantes indican que resurge de sus cenizas cada milenio, otras señalan que lo hace cada quinientos años, pero todas coinciden en que se trata de un ave única en su especie, de belleza incomparable, que periódicamente muere envuelta en llamas. Es un símbolo de la “palingenesia” deseada por la Humanidad (la “palingenesia” alude a la doctrina del Eterno Retorno, ... (ver texto completo)
El Fénix ha sido un símbolo recuperado por la astrología. Antiguos astrólogos lo han vinculado con la “revolución sideral” porque creían que la concepción de un nuevo Ave Fénix señalaba el inicio de una era novedosa para la humanidad. Durante el gobierno del emperador romano Claudio se capturó una de estas aves en Egipto, que fue llevada a Roma. Y se dio inicio a una nueva etapa en la Historia del Imperio.
Durante el período medieval se lo relacionó con el planeta Venus (de éste se decía que era “guía” del sol). La iconografía egipcia suele representar al Fénix con una corona llamada “atef”; su santuario fue bautizado con el nombre “Hut-Benben” (que significa “la casa del obelisco”).
La cualidad esencial de este ser era la de “crearse a sí mismo”, por ello representaba a Ra-Atum... La mitología egipcia indica que este gran pájaro viajaba de Arabia hasta su templo sagrado cada medio milenio, que es el promedio de años que cumplía desde su nacimiento hasta su deceso (otras versiones sostienen que perecía a los 7007 años). Su llegada y partida determinaba los ciclos del tiempo, por ello Heliópolis llegó a ser el centro de regulación y legislación del calendario.
El nombre egipcio del vocablo helénico Fénix es “Bennu” o “Belu”. Se lo considera heredero de Ra (deidad del Sol) y símbolo de Osiris. Su ciudad sagrada, donde se rendía culto de sus dones, era la egipcia Heliópolis.
Desde aquel día, y de eso hace muchos siglos, la sangre de Yetso -que manó abundantemente- recubre de lava el valle situado entre el monte Taylor y la actual ciudad de Grants (entre Gallup y Alburquerque, Nueva México). En el viejo volcán de Shiprock (próximo al Río San Juan), considerado “Montaña Sagrada”, los indígenas afirman que yacen los restos del colosal ser alado.
A su vez, estas aves fabulosas se relacionan con el monstruo alado llamado “Yetso”, el más terrible de toda la mitología de los indios navajos, culpable de haber devorado a todos los habitantes de Dinetah (el Pueblo Sagrado). Fue abatido por las flechas-rayo del Hijo del Sol e Hijo del Agua (también conocidos como los Héroes Gemelos), tras memorable combate.
Curiosamente, en Estados Unidos y Canadá se producen -al parecer- apariciones de grandes aves… Algunos creen que se trataría de “teratórnidos”, especie de gigantescos buitres depredadores, a los que se suponía extinguidos desde el Pleistoceno (principios de la Era Cuaternaria). No obstante, animales considerados extinguidos han sido vistos -con la consiguiente sorpresa de los estudiosos- repetidas veces por dicha zona.
El Fénix y el Pájaro de Trueno guardan similitudes con otra ave conocida como “Piasa”. Se trata de un ave legendaria, de grandes proporciones, que según los indios de Illinois (pertenecientes a la etnia del mismo nombre y al grupo lingüístico “algonquino”) atacaba y devoraba a los mismos hombres.
En los monumentos de este artista apellidado Kolosimo, oriundo de Zimbabwe (la antigua Rhodesia), aparecen representaciones de animales, entre ellas, de una extraña ave, muy parecida al conocido Pájaro de Trueno de los aborígenes de América del Norte, tan visto en postes y totems.
“Es el ave que remata los totems norteamericanos -escribe Peter Kolosimo-, la Serpiente Emplumada azteca, el cóndor sagrado de muchos pueblos amerindios, Abmuseumbak, monstruo alado de la India, el dragón volador de China, el halcón de Zimbabwe, el Ave Fénix que cada quinientos años se aparecía en Heliópolis, Egipto, renacida de sus propias cenizas tras haber sido quemada por el Sol de un nido que ella misma se preparaba.”
A estos gigantescos seres voladores, que también llaman “pájaros de fuego”, los representan sucesivamente como un águila, un halcón, un cóndor o un reptil alado (ocasionalmente, y según los lugares, están asociados a las ballenas).
Los indios de Norteamérica tienen profundamente arraigada la convicción de la existencia de unos pájaros de descomunales dimensiones, a los que denominan “pájaros de trueno” o Thunderbirds, que forman parte de sus tradiciones y que, incluso, algunos ancianos afirman haber visto en ocasiones.
Al-Qazwini afirma que el Simurg puede vivir hasta mil setecientos años, y cuando su hijo ha crecido, se autoinmola en una pira, lo que recuerda -según algunos mitógrafos- la leyenda del Fénix.
Esta ave, revestida de plumas doradas y rojizas -los colores del sol naciente- tenía un canto tan armónico como lastimero. Era una de las más hermosas criaturas fabulosas porque representaba la esperanza y la continuidad de la vida más allá de la muerte.
Sin embargo, el escritor francés Flaubert le resta gran parte de su relevancia en su obra de 1874, La tentación de San Antonio, describiéndolo como ave de plumaje metálico y anaranjado, cabeza humana, numerosas garras de ave rapaz, cuatro grandes alas y cola de pavo real.

Según una antiquísima leyenda, las aves -que vivían en la más absoluta anarquía-, no sin oposición, decidieron hacerlo su rey. Para ello enviaron una nutrida representación de las diferentes aves. Unos desertaron ante las dificultades ... (ver texto completo)
A través de los siglos, los diversos autores lo han descrito de maneras diferentes: unos le confieren gran importancia, como los poetas persas Firdusi o Farid al-Din Attar (siglos X y XIII) hasta Gustave Flaubert (siglo XIX).
Para el Cristianismo, este mito se convirtió en el símbolo de la resurrección de Cristo, vencedor de la muerte.

Por otra parte, el Simurg -que, según Borges, es un pájaro inmortal que anida en las ramas del Árbol de la Ciencia- guarda numerosas similitudes con el Fénix.
Para los chinos, el Fénix (llamado “Feng”) es un ave de resplandecientes colores, parecida al faisán y al pavo real. Los machos, que tenían tres patas, habitaban en el sol. En las regiones infernales chinas existe un edificio imaginario que se denomina la “Torre del Fénix”.
Hola Antonio yo ahora ire a cenar
Un abrazoooooooooooooo
hola victoria, pues yo ya he terminado
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Proverbio israelita
Que un hombre muera por una causa no significa nada en cuanto al valor de la causa.
Wilde Oscar
Que un hombre muera por una causa no significa nada en cuanto al valor de la causa.
Oscar Wilde
Qué triste es escuchar a alguien que no se escucha a él mismo.
Nuria
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
Proverbio esquimal
Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen.
Wilde Oscar
Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno.
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Qué desagradable resulta caerle bien a la gente que te cae mal.
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Prefiero una locura que me entusiasme a una verdad que me abata.
Christoph M. Wieland
Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones.
Lucio Anneo Séneca
Preferible es el pecado a la hipocresía.
Madame De Maintenon
Por que contentarnos con vivir a rastras cuando sentimos el anhelo de volar.
Hellen A. Keller
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
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