Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
Proverbio alemán
Quien no está conmigo, está contra mí.
Jesucristo
Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación.
Proverbio árabe
Quien no castiga el mal ordena que se haga.
Leonardo Da Vinci
Quien no amó nunca, no ha vivido jamás.
Jhon Gay
Quien nace mortal, camina hacia la muerte.
Calino
Así termina el libro. La confirmación de que se trata efectivamente del final está garantizada por la rúbrica con la expresión laus Deo tras la última octava. Sabemos que Cunedo siguió escribiendo después de la Alegoría: en 1644, su Elogio de Felipe III fue publicado en el taller de Juan Fernández de Fuentes, también en Murcia.

El abandono de los contendientes en plena batalla ya lo había practicado Cervantes en la escena del combate que libran Don Quijote y el Vizcaíno, ofreciendo una elipsis ... (ver texto completo)
Ahora analizaremos el elemento constructivo más insólito y desconcertante de nuestra Alegoría: el final inconcluso, valga el oximoron. Cunedo remata la historia con un final trunco, que deja a los guerreros Leoferoz y Venusmarte en medio del campo de batalla. A diferencia de lo que podría esperarse, no existe promesa de continuación del poema, ni por parte del propio Cunedo ni mediante la apelación al ingenio de otro escritor. En ningún momento se plantea la posibilidad de una segunda parte, aunque ... (ver texto completo)
En numerosas oportunidades, los inicios y finales de canto recuperan el planteamiento de Ariosto mediante comentarios de carácter didáctico-moral y apóstrofes varios, como el siguiente:

Mas la inconstante rueda de Fortuna
cansada del persiano victorioso
después de levantarle hasta la luna
su poder le mostró más riguroso:
ques quā nd quiere adversa, è inoportuna
al miserable haziendo poderoso
abate a muchos del lugar más alto
porque den al caer mayor el salto.
Procura, ò musa mía, ya olvidarte
de ternezas, regalos y favores
retrocediendo a la primera parte
pues mi intento no es tratar de amores:
ya la azerada túnica de Marte
te viste, y variando los colores
canta proezas, y hechos militantes

con que a guerra los ánimos levantes.
El ensartado de historias desconectadas de la línea principal –técnica conocida como entrelazamiento– es un recurso típico de la saga artúrica y de la ariostesca. En el caso de la Alegoría del Monstruo español, la multiplicidad de aventuras bifurca tanto las historias que se hace difícil seguir el hilo del relato.
En el argumento sexto de la Alegoría del Monstruo Español citada anteriormente, el autor apela nuevamente a la ayuda de las musas para recuperar el carril épico del relato, luego de tantas digresiones amorosas que le habían hecho perder el ovillo de la historia bélica por la excesiva introducción de aventuras intercaladas (de doncellas menesterosas, como veremos luego, además de las promesas de amor de Venusmarte con Veleidiana y Ferianisa, y de la confusión de ésta con la desdichada Libivonia).
En sintonía con la materia de Bretaña, se retoma el esquema de las aventuras de un caballero tomadas desde un punto concreto de la vida del mismo, como sucede en numerosos relatos artúricos. Venusmarte desarrolla hechos de armas por distintos lugares de Europa, adquiriendo la fama necesaria para conseguir, al final, no sólo el amor de la dama Ferianisa, sino el reconocimiento de su grandeza como caballero.
No olvidemos que el caballero heroico, individual, errante, que es capaz de conquistar un reino con la sola fuerza de su virtud es una garantía para la comunidad, una “esperanza pública”, en palabras de Richard Rorty. Porque “para el individuo significaba la obtención de honor y fama, y la esperanza de la felicidad eterna; para el conjunto, la protección y la salvaguarda de la fe y la cristiandad”. ... (ver texto completo)
Al gran soldán, al bárbaro persiano,
vence de Murcia el esquadrón valiente,
hazen treguas el persa y el murciano,
y a unas justas acude mucha gente:
Aldibonio cru (d) elíssimo pagano
es el mantenedor, vence imprudente:
a Murcia llega una aventura estraña
que asombra a Persia, África, España.

Las armas canto, ardides y bravezas ... (ver texto completo)
En el citado poema confluyen materiales de procedencia variada, entre los que destacan fundamentalmente la materia de Troya, la materia de Bretaña, la épica culta del Renacimiento y los libros de caballerías castellanos del siglo XVI. La materia de Troya se inserta a través de los principales héroes del poema, que se nos presentan como descendientes de los dos bandos que lucharon sangrientamente en las guerras de Troya. Así se inicia el poema de Cunedo, con una sinopsis argumental seguida del tradicional ritual introductorio que analizaremos luego, a imitación de las obras del canon de Ferrara: ... (ver texto completo)
Esta idea de “defensor” aparece encarnada en la Alegoría del Monstruo Español, cuyo héroe materializa los ideales del miles christianus y del miles probus. Venusmarte es un caballero defensor (antes y después de la tregua bélica con los persas, pausa que divide el poema en dos partes claramente diferenciadas), un caballero cristiano (coherente con el espíritu de las Cruzadas medievales contra los infieles), un caballero andante (que sale de Murcia en busca de aventuras para engrandecer su fama, durante ... (ver texto completo)
Según Jesús Rodríguez-Velasco, la caballería castellana es un “invento” de Alfonso X el Sabio durante el siglo XIII, en el sentido de inventio: inaugura el momento en el que se construye lingüística y discursivamente. Antes de su Primera Crónica General (Estoria de Espanna) ningún texto regula o teoriza acerca de la caballería. Rodríguez-Velasco indica la existencia de un proceso ritual, performativo, por la relación entre actos de habla y sus consecuencias en las transformaciones sociopolíticas, que son la base del ordo caballeresco. Las leyes alfonsíes nombran a los caballeros como “defensores” y los transforman en un medio de control del espacio nobiliario. ... (ver texto completo)
Como decíamos antes, parafraseando a Derrida: corpus y cuerpo están esencialmente imbricados. También Wolfgang Iser entendía que ficción y realidad no son entidades antitéticas porque la primera siempre nos comunica cosas sobre la segunda. Si sólo nos ocupamos del valor estético y no del sentido histórico que acarrea todo hecho literario, le negamos la riqueza documental y antropológica que éste ofrece para el conocimiento del pasado, del lugar que el arte ocupa como mecanismo de representación de ... (ver texto completo)
Se presenta el “espectacular y problemático desajuste de una sociedad en cuyo interior se han desarrollado fuerzas que la impulsan a cambiar y pugnan con otras más poderosas cuyo objetivo es la conservación”. Pero, por sobre todas las cosas, se evidencian enormes cambios en la estructura estamental: “se fue elaborando una situación en la que lo esencial no era la distinción entre nobles y plebeyos, sino entre propietarios y jornaleros”.
Lejos del apogeo de esa realidad estamental y social, Maravall identifica modificaciones sustanciales en la sociedad del siglo XVII: se desprestigian valores como el honor, el amor comunitario y la fidelidad vasallástica, se cuestionan los procesos de integración de individuos marginales (el pobre, el desprovisto de linaje, los asalariados, criados, personas que trabajan en el mercado, elementos rurales desplazados a la ciudad), se consolida la formación de ciertos grupos sociales nuevos o resultantes ... (ver texto completo)
bueno antonio boy aber quien hay en mi pueblo
muy bien fina, yo me voy pronto tambien
Años atrás, la utilidad práctica de esa construcción tan idealizada como fue la del “caballero” era una certeza historiográfica. Monarcas como Felipe II tuvieron interés por recuperar la caballería villana y restablecer sus sistemas de representación. Fleckenstein sostiene que hubo una evolución y multiplicidad convergente de caballerías: la militar, la cristiana, la villana, la cortesana; esta clase nació en las cortes reales y principescas que, en vez de combates, reclamaba juegos, competiciones ... (ver texto completo)
pues si porque estas todo el dia
en el trabajo, yo tenia el tunu de 9 a 5
pero comia en el hopital
ese es un turno muy bueno
Existe un camino de ida y vuelta entre nobleza e historiografía: corpus y cuerpo se incardinan. La caballería perdió significación histórica y esto se tradujo en el agotamiento de las fórmulas de un género que se resistió a desaparecer (la Alegoría del Monstruo Español, de Cunedo, es un caso representativo de esta afirmación).
dicen que sienta mejoe cenar tenprano
a mi me sienta bien cenar temprano
madre mia? son muchos años trabajando ¿
a qui los paletas estan muy buscados
no sotros es tu vimos esperando para unos
a rreglos 1 mes o mas
por aqui ahora hay muchos que no tienen trabajo, cosas de la crisis
si que plega tarde,
mi esmeralda tanvien plega alas 11
y cuando ba de mañana alas 3
mi mujer tiene turno de mañana y noche, eso es lo mas malo turno partido
y gual que salvador alas 8
de siempre me a gustado cenar temprano
jaja ya lose que heres muy buen paleta
llevo mas de 20 años trabajando en la obra
aetoy chinchando a marianico aber si entra
y nos peleamos un rato
pues yo aqui entretenido hasta las 11 que voy a recoger a mi mujer
tu ya as cenado
si fina, yo ceno muy pronto, a las 8:30
si es muy bonita la mia es parecida pero en gris
la tulla me gusta mas
y esa la hice yo
donde anda victoria
que no le veo por aqui
creo que está cenando
La censura fue también una importante estrategia de difamación del género: “La cuestión de la censura de los libros caballerescos en razón de sus malos resultados estéticos y morales alcanza espaldarazo internacional gracias a la atención que Antonio Possevino le dedicara en la Bibliotheca selecta, en la que confluyen las opiniones emanadas de una larga experiencia educativa y de aplicación de la ratio studiorum (...) se apuntan las líneas básicas de futuro que tendrá en cuenta la Compañía. Lo ahora aplicado crea un tipo de bibliografía contrarreformista apologética en la que se traza una historia cultural selectiva y excluyente.” ... (ver texto completo)
El desprestigio del género caballeresco se debió no sólo al agotamiento de un paradigma estético sino a la pérdida de vigencia de un correlato político y económico acorde con la cosmovisión épico-cortesana y con los “intereses de clase” (esto último, adoptando el enfoque materialista de José Antonio Maravall).
buenas noches antonio
esta chimenea no pega a hora
creo que unos he laditos sentarian bien
es verdad fina pero luego en invierno nos acordaremos de ella
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Las bridas son las riendas y cintas que sujetan la cabeza del caballo y sirven para dirigirlos y obligarlos a frenar.
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Una enseña es una insignia, estandarte o bandera militar.
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Los yelmos son piezas de hierro que, a la manera de un casco, cubren la cabeza del guerrero.
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Las lorigas son semejantes a las armaduras, están hechas de pequeñas escamas de acero unidas entre sí.
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Se denomina “mesnadas” (o huestes) a los grupos de gente de armas que se congregaban alrededor del señor feudal.
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Los pendones son enseñas militares parecidas a una bandera más larga que ancha que servían para identificar a los guerreros y caballeros.
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En la ceremonia de ordenamiento de los caballeros andantes, el padrino le daba un golpe en la nuca –la pescozada– al aspirante y, luego, lo golpeaba en la espalda –el espaldarazo–. Acto seguido, las damas presentes le calzaban las espuelas y le ceñían la espada.
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En la Edad Media, se denominaba “villano” al habitante común de las villas o aldeas, a diferencia de la nobleza, que constituía el estrato social superior.
En la saga artúrica, la Tabla Redonda es un centro de reunión, confluencia de incitaciones a la aventura y lugar de relatos maravillosos. A la sesión plenaria de la corte, en la fiesta de Pentecostés, el caballero envía a todos sus vencidos para que presten homenaje al rey e informen de sus proezas.

Así lo hace Lancelot, quien manda muchos prisioneros que deben encomendarse a la reina Ginebra: a todos ellos los que ha derrotado. Su sentido del honor se manifiesta cuando salta por la ventana para ... (ver texto completo)
Pero en la sociedad feudal, el matrimonio era utilitario, y la mujer estaba obligada por el deber a cumplir con todos los deseos de su marido. Por eso, allí no tiene cabida el amor.

En cambio, fuera del matrimonio, los amantes se conceden cualquier cosa recíproca y gratuitamente, sin ninguna obligación. Así, si el marido gozaba de la posesión física de su mujer, en la ficción poética, ella era libre de conceder sus amores a quien quisiera. Este rasgo también se manifiesta en el amor entre Lancelot y Ginebra. ... (ver texto completo)
A su vez, el refinamiento de las maneras cortesanas contrasta con la rudeza de los villanos. El galanteo se pone de moda y los caballeros compiten en alcanzar la perfección de este arte.

En el cortejar o hacer la corte, la amada tiene derecho a fingir desdén para probar la fidelidad de su galán, y hasta puede ponerle obstáculos. Lancelot no pierde ocasión de socorrer a las mujeres y siempre las trata amable y generosamente.
Así, el amante debe humillarse ante su amada (es su “señora”) rindiéndole vasallaje, como si se tratase de un señor feudal. En la saga artúrica, esto se observa cuando Lancelot acude al rescate de Ginebra, que ha sido raptada por Sir Meliagunt y, habiendo muerto su caballo, sube a una carreta para llegar a destino.
En la época de las Cruzadas, en cambio, la vida era muy distinta. Las aventuras no representaban la realidad de su época, sino una evasión al mundo de la fábula.

Los trovadores provenzales se inspiraron en el poeta latino Ovidio y crearon un refinamiento sentimental al que llamaron “fine amor”. Sus rasgos principales son: humildad, cortesía, adulterio y religión de amor.
El término “romántico” proviene de “roman” y hace referencia al amor como tema principal, que es otra novedad medieval. Es cierto que la pasión amorosa podía estar presente en la épica y en la tragedia, pero en estas no es el protagonista masculino quien las siente.