Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

Vivíparas como los demás boidos, las hembras de anaconda verde pueden parir hasta más de 70 crías aunque por lo general este número oscila en torno a las 40, lo que equivale a la tercera parte de su peso corporal; si la progenie es más numerosa, el peso de la anaconda después del parto puede reducirse hasta casi la mitad. Contrariamente a los ovíparos pitones y al igual que los demás boidos, las anacondas no cuidan a sus crías y éstas, que miden entre 60 y 80 cm de longitud y poco más de 3 cm de diámetro al nacer, tienen que defenderse por sí mismas. Presa fácil de depredadores tales como ocelotes, caimanes y otros animales de menor porte, las jóvenes anacondas sufren una gran mortalidad durante su primer año de vida. ... (ver texto completo)
Apareamiento y cría

Antes de un apareamiento que puede durar varias horas, el macho que consigue introducirse rasca a la hembra con sus dos espolones para predisponerla sexualmente. Finalizada la cópula, el macho deposita una protección en la cloaca de la hembra, pero Jesús Rivas cree que sus rivales son capaces de sortearlo para depositar su propio esperma. Una vez fecundada, la hembra, que ha procurado llegar al apareamiento con la panza llena, no ingerirá alimento alguno durante los siete meses de gestación. ... (ver texto completo)
Pese a su apariencia estática, las pelotas reproductoras son en realidad partidos de lucha a cámara lenta en los que los machos intentan introducirse por la fuerza, retorciéndose sin tregua, para poder aparearse con la única hembra. La existencia de estas pelotas plantea numerosas cuestiones, como por ejemplo si la hembra es fecundada por un solo macho o por varios; si el que mejor la estimula es el ejemplar de mayor tamaño o el primero en llegar junto a ella; o qué hacen exactamente las serpientes en estas pelotas durante tanto tiempo. ... (ver texto completo)
Las pelotas reproductoras

Según muestran los escasos estudios de campo realizados hasta la fecha, cuando una hembra está disponible sexualmente emite una feromona olfativa que es detectada por los machos de la zona hasta una distancia de 5,5 km. Atraídos por el irresistible olor de la hembra y utilizando sus lenguas bífidas como antenas sexuales, los machos acuden y se apelotonan en torno a ella formando un grupo de apareamiento que el biólogo Jesús Rivas y su esposa Renée Owens denominan una ... (ver texto completo)
PIEL

Muy pobre en glándulas pero bien dotada de terminaciones nerviosas, tiene una dermis muy desarrollada, lo cual se refleja en las excelentes cualidades del cuero de anaconda verde (lo que no es precisamente una garantía para su futura supervivencia).
MANDÍBULA INFERIOR

Se compone de dos mitades independientes que pueden moverse alternativamente sobre la presa, la posibilidad de separarla de la mandíbula superior fija hasta un ángulo de 180° permite capturar y tragar presas mucho más gruesas que el ofidio.
DIENTES

Muy numerosos y afilados, son largos, cónicos y curvados hacia atrás, lo que facilita la captura y la deglución de las presas; como todos los boidos, la anaconda carece de dientes premaxilares.
ORIFICIOS NASALES

Están situados en lo alto del hocico, lo que permite que la anaconda respire con facilidad cuando nada en la superficie; cuando el ofidio se sumerge, los orificios nasales se cierran herméticamente.
OJOS

Son pequeños y tienen la pupila elíptica y vertical típica de los boidos; aunque no proporcionan una visión muy aguda, su posición en lo alto de la cabeza permite mirar por encima del agua como si la anaconda utilizara un periscopio. Como en todos los ofidios, los párpados están soldados entre sí y forman una lente transparente encima del ojo.
Mucho mayores que las escamas dorsales e imbricadas como ellas, las escamas ventrales forman grandes placas transversales que permiten adherirse eficazmente a los sustratos no acuáticos. Aunque la anaconda se desplaza sobre todo por ondulación lateral, utiliza también en ocasiones la locomoción rectilinear. Este atípico modo de locomoción consiste en estirar el cuerpo o parte de él en línea recta y mover la piel del vientre con respecto al cuerpo; tras impulsarse hacia delante por contracción muscular ... (ver texto completo)
ESQUELETO

Como el esqueleto de otros boidos, el de la anaconda verde muestra vestigios de la cintura pélvica y de las patas posteriores. Estas últimas terminan en unos espolones en forma de garra, situados a ambos lados de la abertura cloacal, siendo más largos en los machos que en las hembras. La diferencia no sólo es morfológica sino también conductual, ya que los machos rascan a la hembra con sus espolones para estimularla, en tanto que esta última no los utiliza. Tanto los espolones como los vestigios de cintura pélvica atestiguan que los ofidios ancestrales poseían miembros posteriores bien desarrollados, lo cual no es de extrañar si se considera que este suborden tenía un ancestro común con los saurios no iguanianos y con las anfisbenas. ... (ver texto completo)
CABEZA

La cabeza es plana y pequeña pero extremadamente musculosa, con los ojos y los orificios nasales situados en posición dorsal. Contrariamente a la boa esmeralda y otras especies arbóreas, la anaconda verde no posee fosetas labiales; aún así, las terminaciones de algunos de sus nervios faciales son muy sensibles a las variaciones de la temperatura, lo que sin duda le ayuda a localizar animales de sangre caliente. Como todos los ofidios, la anaconda tiene una lengua bífida y protráctil que recoge las partículas olorosas del medio circundante. Cuando la serpiente vuelve a meter la lengua en la boca, introduce sus extremidades en dos cavidades huecas situadas en el paladar (el órgano de Jacobson). La conexión nerviosa de este órgano con el cerebro permite que la anaconda tenga en todo momento una información muy precisa sobre su entorno. ... (ver texto completo)
La serpiente más corpulenta y pesada

Con un peso máximo que supera ampliamente los 200 kg y una longitud de más de 8 m, la anaconda verde es el más corpulento de los ofidios vivos; también es posible que sea la más larga de todas las serpientes, pese a que muchos herpetólogos opinan que en este ámbito la supera la pitón reticulada (Python reticulatus).
Y se sabe, asimismo, que la mayoría de las especies de esta familia son perseguidas por su piel con verdadera codicia, sobre todo en las zonas más deprimidas. La anaconda verde es una de estas especies perseguidas y se calcula que cada año se venden ilegalmente miles de pieles para su uso en la confección de botas, cinturones y carteras. Como quiera que el censo de la mayoria de sus poblaciones se desconoce por completo, no es de extrañar que los científicos se preocupen por el futuro de estas especies. ... (ver texto completo)
Estado de las poblaciones

Si la historia natural de los boidos es todavía una gran desconocida, más difícil es aún conocer el estado real de sus poblaciones que, para la mayoría de las especies, es poco menos que una incógnita. Se sabe, eso sí, que en las islas del Caribe hay una serie de especies muy endémicas, como la boa de Jamaica, la de Puerto Rico y la de la isla Mona, que están amenazadas, entre otras razones, por la deforestación y por la introducción de mangostas indias, ratas negras ... (ver texto completo)
Las anacondas, por su parte, son semiacuáticas y pasan la mayor parte del tiempo acechando a sus presas sumergidas o semiinmersas en marjales, lagunas, orillas lacustres y remansos de ríos, en varios tipos de hábitats, desde densas pluvisilvas hasta zonas inundables de sabana. En realidad, las anacondas son tan acuáticas que no sólo cazan en el agua sino que incluso se aparean en ella; tampoco se alejan del agua cuando descansan en tierra firme, algo que suelen hacer entre la vegetación densa, y ... (ver texto completo)
En el otro extremo de estos boidos esencialmente terrestres están las cuatro especies del género Corallus, muy adaptadas a la vida arbórea en las selvas tropicales gracias a su potente cola prensil, a sus formas esbeltas y a sus fosetas labiales que les permiten detectar térmicamente los mamíferos arborícolas. Adaptaciones similares, pese a que su cola prensil es algo más corta, muestra la boa arbórea de Madagascar, que, por lo demás, frecuenta hábitats bastante diversos, no necesariamente forestales. Otras boas muy adaptadas a la vida arbórea son la boa de las enredaderas de la Española y, obviamente, la boa arbórea del Pacífico.
Curiosamente, la boa constrictor no es una serpiente arborícola. Principalmente terrestre, trepa a los árboles con movimientos lentos y constantes, y suele cazar en el suelo con una técnica de emboscada. Por lo demás, este reptil no sólo se encuentra en los bosques tropicales húmedos, las sabanas y las plantaciones de caña de azúcar –sus hábitats preferidos-, sino también en zonas de monte bajo rocosas y semidesérticas. ... (ver texto completo)
Hábitats

Los boidos ocupan una amplia variedad de hábitats, desde los más áridos desiertos hasta las más exuberantes pluvisilvas. La mayoría de los ericinos del género Eryx, por ejemplo, son formas excavadoras que suelen vivir en zonas arenosas, si bien algunas especies como la gran boa de arena de la India (E. jobnii) prefieren vivir en suelos arcillosos. Por lo general nocturnas, las boas de arena viven en hábitats áridos, a menudo desérticos, donde se alimentan de lagartos, roedores y ocasionalmente ... (ver texto completo)
Sea cual fuera el sentido de esta dispersión, el género Eunectes parece estar más relacionado con las boas Condoia que con los demás boidos, lo que indica que o bien algún ancestro de las anacondas viajó hacia el Pacífico o bien éstas descienden directamente de alguna ancestral boa del Pacífico. Desgraciadamente, la escasez del registro fósil en este orden de vertebrados de esqueleto frágil impide decantarse por cualquiera de estas dos hipótesis. Por la misma razón, tampoco podemos descartar por completo la idea tradicional de que los actuales boidos descienden de un antiguo grupo de macrostomados –las grandes Mastoia, cuyos fósiles se han encontrado en Madagascar, África y Sudamérica- que poblaba el continente de Gondwana, pese a que esta hipótesis no logre explicar por qué la boa constrictor está más estrechamente emparentada con las boas de Madagascar que con otros boidos de Sudamérica, incluidas las anacondas. ... (ver texto completo)
Distribución y posible origen

La mayoría de las boas propiamente dichas (boidos de la subfamilia Boinas) se distribuye por América tropical, incluidas las islas del Caribe, donde el género Epicrates cuenta con numerosos endemismos. La anaconda verde, que es una de ellas, se distribuye por Sudamérica tropical al este de los Andes, sobre todo por las cuencas del Amazonas y del Orinoco, y también por las Guayanas y la isla de Trinidad. Unas pocas boas verdaderas –las del género Candoia- vive en Nueva Guinea y las islas vecinas, lo que no deja de ser un enigma, ya que es difícil saber si sus ancestros llegaron por mar desde Centroamérica como sucedió con las iguanas del Pacífico o sí, por el contrario, los boidos se originaron en la región australiana, como los pitónidos, y colonizaron luego América. ... (ver texto completo)
FAMILIAS TROPIDÓFIDOS Y BOLIÉRIDOS

Denominados respectivamente boas enanas y boas de la isla Redonda, los tropidófidos y los boliéridos pertenecen a un linaje algo más reciente que los boidos y los pitónidos. Los cuatro géneros de boas enanas se distribuyen por América ecuatorial; son nocturnas y vivíparas, y algunas especies tiene una coloración muy brillante; una de ellas, la boa enana de Oaxaca (Exiliboa placata) fue descubierta en 1968. Las dos únicas especies de boliéridos (Casarea dussumieri ... (ver texto completo)
SUBFAMILIA ERICINAE

La mayoría de los ericinos están adaptados para excavar en sustratos blandos y de ahí su nombre común de “boas de arenas”. El género Eryx, que de nombre a la familia, cuanta con once especies distribuidas por el suroeste de Asia y el norte de África. Una de ellas, la boa jabalina (E. jaculus), no sólo vive en Asia Menor sino también en el este de Europa; otra, la boa de arena de Arabia (E. jayakari) muestra varias adaptaciones para vivir en los sustratos arenosos, tales como ... (ver texto completo)
Boas arbóreas neotropicales

(Género Corallus) Los cuatro miembros de este grupo pertenecen al género Corallus. La boa esmeralda (C. caninus) de Sudamérica tropical muestra una sorprendente convergencia evolutiva con la pitón verde de Nueva Guinea (Morelia viridis), tanto en lo que se refiere a la coloración del adulto como a la variabilidad cromática de las crías, a la forma del cuerpo y a su modo de enroscarse en una rama cundo descansa en la bóveda selvática. Las otras tres especies tienen ... (ver texto completo)
Anacondas

(Género Eunectes) Además de la anaconda verde, existen otras tres especies del género Eunectes: la anaconda amarilla (E. notaeus), la de Deschauensee (E. deschauenseei) y la de Barbour (E. barbouri). Todas ellas son semiacuáticas, con ojos y narinas dorsales; su distribución se limita a Sudamérica tropical, y ninguna alcanza las dimensiones de la anaconda verde.
Xenoboa cropanii

De esta especie de pequeño tamaño (cerca de 1 m de longitud) se conocen únicamente unos pocos ejemplares, que se han encontrado en el estado brasileño de Sao Pulo.
Boas del Caribe

(Género Epicrates) Las otras nueve especies del género Epicrates se distribuyen por las islas caribeñas y sus dimensiones varían desde los casi 4 m de la boa de Cuba (E. angulifer) hasta los 77 cm de longitud máxima de la boa de la isla Mona (E. monensis). Los otros miembros del grupo son la boa de Jamaica (E. subflavus); la de las enredaderas de la Española (E. gracilis); la de Puerto Rico (E. inornatus); E. chrysogaster, de las Bahamas y Turk y Caicos; E. exul, de las Bahamas; ... (ver texto completo)
Boa arco iris

(Epicrates cenchria) Así nombrada por el brillo irisado de sus escamas, esta pequeña boa (apenas supera los 1.5 m) se alimenta sobre todo de roedores. Contrariamente a sus congéneres caribeños, tiene un área de distribución muy grande, que se extiende desde Costa Rica hasta la provincia Argentina de Córdoba.
Boas de Madagascar

(Género Boa) Clasificadas hasta hace poco en los géneros endémicos Acrantophis y Sanzinia, han sido incluidas recientemente en el género Boa. La boa de Dumeril (B. dumerili) y la boa terrestre de Madagascar (B. madagascariensis) viven cerca del agua en bosques tropicales, sabanas y lineros forestales, y rara vez superan los 2 m de largo. Más pequeña aún es la boa arbórea de Madagascar (B. mandrita), que tiene una corta cola prensil y recuerda a las boas del género Corallus.
Boa constrictor

(Boa constrictor) Esta emblemática especie no alcanza en absoluto las dimensiones de la anaconda verde o de los grandes pitones: aunque puede llegar a los 4,5 m, rara vez sobrepasa los 3 m. Extendida por América tropical y subtropical, desde el norte e México hasta Paraguay y Argentina (y en algunas islas caribeñas), no sólo se encuentra en las selvas tropicales sino también en otros tipos de hábitats, incluidos los semidesiertos, donde se alimenta de iguanas y otros lagartos, ... (ver texto completo)
Boas del Pacífico

(Género Condoia) Las tres especies del género Condoia limitan su área de distribución a Nueva Guinea, las islas Salomón y otros archipiélagos vecinos. La boa víbora (C. aspera) y la boa terrestre del Pacífico (C. carinata) son serpientes pequeñas que rara vez superan el metro de largo; la primera de ellas tiene el cuerpo grueso y, como indica su nombre, es posible que mimetice a los peligrosos elápidos del género Acanthophis o “víboras de la muerte”. La boa arbórea del Pacífico (C. bibronii) es más esbelta y alargada (alcanza los 2 m) y, contrariamente a sus congéneres que a veces son activos durante el día, es estrictamente nocturna. ... (ver texto completo)
TODAS LAS BOAS

Aunque las boas verdaderas, los pitones y las boas de arena se han clasificado a menudo en la misma familia de los boldos, es probable que este grupo comprenda, en realidad, dos o tres linajes distintos dentro de los macrostomados primitivos. Ésta es, en todo caso, la opinión del herpetólogo H. W. Greene, cuya clasificación adoptamos aquí. De acuerdo con Greene, los pitones constituirían una familia aparte, cuyos 8 géneros y 27 especies nos e describen en estas líneas. Sí se describen, ... (ver texto completo)
Aunque l superioridad competitiva de los más modernos colubroides no está probada, lo cierto es que los macrostomados “primitivos” actuales están muy diversificados en regiones como las Antillas (con 25 especies de boas) y Australia (con 19 especies de pitones), donde no existen esos homólogos colubroides de boas y pitones que son las víboras. Otra explicación del declive de boas y pitones frente a los colubroides es su menor adaptación a los crecientes cambios de clima que trajo consigo la era Terciaria, ... (ver texto completo)
El linaje de las anacondas

Durante el Eoceno los boidos empezaron a ocupar el hemisferio norte, donde el grupo de los ericinos se diversificó al tiempo que otros grupos florecían en el sur. La diversidad de los boidos sin embargo, disminuyó mucho durante el Oligoceno y sobre todo a principios del Mioceno, cuando la radiación evolutiva de los ofidios colubroides empezó a tornarse explosiva. Esta disminución del Mioceno, sin embargo, no fue obstáculo para que en Sudamérica apareciera el género Eunectes, es decir, para que se iniciara el linaje de las anacondas. ... (ver texto completo)
Como los actuales pitones, boas y otros macrostomados –pues éste es el nombre que recibe la segunda rama de los aletinofidios-, estos antiguos ofidios ya utilizaban la constricción, un comportamiento que permite inmovilizar presas mucho más corpulentas y nutrirse con menso frecuencia. Algunos de estos ancestrales boidos –como, por ejemplo, Madtsoia bai- alcanzaban los 10 m de longitud y rivalizaban, por tanto, con la actual anaconda verde.
Los aletinofidios

Mientras esta primera rama de los aletinofidios se especializaba en la captura e ingestión de presas alargadas y “detenía” el desarrollo de la abertura bucal y la flexibilidad del cráneo, en otras línea del mismo grupo se iba acentuando esta tendencia. A finales del Mesozoico esta segunda línea ya estaba bastante diversificada e incluía serpientes similares a las actuales boas cuyas grandes modificaciones craneales les permitían tragar presas de mayor tamaño y de formas muy diversas.
Posteriormente, en tanto que sus mandíbulas adquirían mayor tamaño y se volvían más flexibles, algunas de estas serpientes primitivas comenzaron a perseguir presas mayores. Con ellas se iniciaba la línea evolutiva de los aletinofidios, cuyos representantes actuales más “primitivos” (Anilíidos, cilindrófidos, etc.) son ofidios excavadores que, dotados de una boca más amplia y flexible que las serpientes ciegas, ya pueden alimentarse de vertebrados alargados, a veces de gran tamaño.
Las serpientes primitivas

Aunque el fósil de serpiente más antiguo que se conoce tiene unos 95 millones de años de antigüedad, los datos paleontológicos parecen indicar que los ofidios se separaron de los saurios no iguanianos (los primitivos escleroglosos que ya habían empezado a agarrar los alimentos con las mandíbulas) durante el Jurásico, hace más de 140 millones de años. Del mismo modo que las actuales “serpientes ciegas” y que muchos lagartos sin patas, los primeros ofidios debían de ser ... (ver texto completo)
Denominada yacumama, la “reina del río”, por los indígenas peruanos, la anaconda verde es la más corpulenta de todas las serpientes: puede superar los 9 m de longitud y es capaz de engullir capibaras de 65 kilos y caimanes de casi 3 metros. Sin embargo, el estudio de este reptil se ha visto dificultado por sus costumbres huidizas, lo que explica la escasez de investigaciones efectuadas hasta la fecha. Se conocen, eso sí, algunos detalles de su ciclo vital, como esas extrañas “pelotas reproductoras” ... (ver texto completo)
ombre Científico: Eunectes murinus

Familia: Boidos

Suborden: Ofidios

Orden: Escamosos

Clase: Reptiles
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Sólo los sabios más excelentes, y los necios más acabados, son incomprensibles.
El que sabe no habla, el que habla no sabe.
Puedes decir si un hombre es sabio por sus preguntas.
Los que están siempre de vuelta de todo son los que nunca han ido a ninguna parte.
La sabiduría es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad.
Hay dos maneras de difundir la luz... ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja.
Saber que no se sabe, eso es humildad. Pensar que uno sabe lo que no sabe, eso es enfermedad.
Al final, no os preguntarán qué habéis sabido, sino qué habéis hecho
La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.
Cada día sabemos más y entendemos menos.
La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.