El segundo viaje de Cristóbal Colón hacia las tierras recién descubiertas tuvo características muy diferentes al anterior. Fue preparado febrilmente, con un importante volumen de recursos de todo tipo, y con la mirada puesta en el rival portugués.
Cuantiosos préstamos fueron solicitados para sufragar los costes de la expedición. Entre los prestamistas destaca un banquero italiano a cuyo servicio trabajaba un hombre: Américo Vespucio.
Cuantiosos préstamos fueron solicitados para sufragar los costes de la expedición. Entre los prestamistas destaca un banquero italiano a cuyo servicio trabajaba un hombre: Américo Vespucio.